Patarroyo se enfurece

19 de diciembre del 2013

Dice que obstruir la investigación “es condenar a muerte a cerca de un millón de niños”.

Manuel Elkin Patarroyo, Kienyke

Hoy no es un buen día, responde de inmediato al saludo. Para la humanidad entera es un pésimo día, comenta el científico Manuel Elkin Patarroyo, premio Príncipe de Asturias por sus investigaciones sobre la malaria, médico de la Universidad Nacional, especializado en inmunología en la Universidad de Yale, Estados Unidos.

La subsección C de la Comisión Tercera del Consejo de Estado, que la componen tres personas nada más, y el ponente, el doctor Enrique Gil Botero, decidieron simple y llanamente que se cancelaban los permisos para adelantar los estudios en los micos, en el amazonas, explica claramente molesto.

“Ustedes saben que esos micos son fundamentales para llegar a desarrollar vacunas para la humanidad. Uno de los magistrados hizo la salvedad del voto, el doctor Jaime Orlando Santofimio Gamboa, pero quedaron dos personas decidiendo el destino de la humanidad. Imagínese ¡dos personas, decidiendo el destino!”

Patarroyo subraya su lucha denodada de 33 años, con esfuerzo, sin ningún descanso, sin retribución distinta del cariño y el afecto de la gente por encontrar una metodología lógica racional por conseguir vacunas.

“Pero un par de apátridas, puesto que son así, apátridas, una señora ecologista Maldonado y su abogado que nunca pone la cara, porque prefiere soltar a la mujer a que pelee, consiguieron que el Consejo de Estado fallara en contra, es decir, negando que se hagan más estudios de investigación de las vacunas, cerrando el permiso, ya en definitiva, se cancela el trabajo con estos monos”.

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Eso, Edgar –prosigue sofococado- simple y llanamente es condenar a la muerte, a la muerte, estoy hablando de muerte, a cerca de un millón de niños al año como consecuencia de la malaria, y 17 millones de personas. Es decir, una tercera parte de la población colombiana, como consecuencia del no desarrollo de las vacunas.

Manuel Elkin Patarroyo, Kienyke

“Usted sabe muy bien que nosotros estábamos buscando y desarrollando una metodología para desarrollar vacunas para la tuberculosis, para la hepatitis, para las diarreas, para la bronconeumonía, es decir, una metodología que le sirviera a todo el mundo. Colombia y el mundo son testigos, está publicado en las revistas científicas. No es que yo me pare aquí y diga que estoy buscando no sé qué, como Diógenes, no, en lo absoluto. Eso está escrito, está publicado.

“La tal subcomisión fue convencida por estos individuos ecologistas, que definitivamente no se podía trabajar más con monos, basados en una mentira.

“¡Cuidado! Resulta que la mentira es que nosotros trabajábamos con unos micos de origen peruano, por consiguiente configuraron el delito de tráfico ilegal. Y resulta que el estudio de la Universidad Nacional de Colombia mostró que cerca del 90% de esos micos también son colombianos. Entonces no se configura ningún tipo de delito por el cual hemos sido sancionados más de tres años”.

La gente se pregunta: ¿Y por qué demonios Patarroyo no ha entregado la vacuna?

Pues quiero de una vez dejar destapado y claro que el Instituto ha sido sancionado, cerrado, la sede de Leticia, por más de tres años, impidiendo el desarrollo de esta vacuna.

Como le dije, es un millón de niños que se mueren como consecuencia de la malaria y 17 millones de personas que se afectan por enfermedades transmisibles como la tuberculosis, la hepatitis, la neumonía, de las diarreas para las cuales estábamos desarrollando una metodología lógica y racional.

Vaya uno a saber qué intereses hay, qué hay detrás, pero eso que lo digan ellos y que sea la humanidad la que luego les haga el reclamo.

¿Ha habido alguna reacción internacional sobre esa decisión, doctor Patarroyo?

Yo sé, entre otras cosas, que en España se están moviendo durísimo, y perdóneme, pero eso le va a llegar posteriormente al Consejo de Estado, ¿entendió?

Es decir, duro es duro. Sé también que México y Venezuela. Seguramente al África todavía no les ha llegado la noticia, continente que recibiría los mayores beneficios. La nueva vacuna quedó abortada. ¡Abortada! ¡Es abortada! Es decir, en la puerta del horno se quema el pan y aquí sí que se aplica el dicho.

Micos Manuel Elkin Patarroyo, Kienyke

Permítame ser vocero de muchos críticos suyos. Dicen que usted por largos años ha recibido mucho dinero del Estado, sin resultados efectivos en sus investigaciones científicas…

Eso es una mentira que comenzaron en la revista Dinero en 1994. En donde, se me olvida el apellido ahorita, una señora escribió que nosotros recibíamos el 80% del presupuesto nacional para investigación científica.

Quiero decirle que desde el comienzo del gobierno del presidente Uribe se fue disminuyendo nuestro presupuesto tan dramáticamente, que en los últimos tres años hemos recibido cero.

¿Sabe lo que es cero? Y quiero que al país le quede claro. Cero, cero pesos del Gobierno Nacional.

El presupuesto de Colciencias era hasta hace poco de $320 mil millones. Ahora es del orden de 1 billón de pesos. Pues se decía que nosotros recibíamos el 80%, ¿sabe cuánto es el 80% de 320 mil millones? ¡250 mil millones!  Por favor… eso no los puede manejar ni siquiera una gobernación.

Por favor, a esos que dicen mentiras gríteles mentirosos porque ahí están las estadísticas del Dane. Ahí es donde queda consignado cuánto presupuesto nacional recibimos.

No hace más de tres meses, recibimos de Colciencias $1.000 millones para pagar arrendamiento y servicios. Llevábamos tres años sin pagar, debido a que no nos dieron un centavo. Cero es cero, y quiero que de una vez le quede claro al país que ha habido en ese sentido un hostigamiento, una persecución.

Primero que todo perdimos el Instituto de Inmunología en el hospital San Juan de Dios. Y el ministro Diego Palacio (que no entiendo por qué sigue libre) nos redujo el presupuesto a cero. Cero, cero, cero. Así de sencillo. Y luego, Colciencias nos tira una limosna para impedir que nos echaran, porque teníamos ya anuncio de desahucio, de salida.

Es un hostigamiento liderado por gente que le interesa que no salgan las vacunas. Que no salgan porque les interesan otras cosas.

Aunados por unos apátridas. Una señora que considera bonito que los miquitos salten de rama en rama mientras que se muere un millón de niños.

Cuando su niño esté convulsionando como consecuencia de la malaria o se esté muriendo deshidratado por consecuencia de la diarrea, o no pueda respirar como consecuencia de la tuberculosis o de las bronconeumonías, yo sí quiero que le hagan el reclamo a esta gente.

Doctor Patarroyo, usted tan simpático, tan alegre, tan risueño, amaneció hoy rabioso…

Yo siempre he sido de muy buen talante, pero esto es un crimen. Y obviamente no puedo compartir un crimen. La gente del Tolima Grande tiene un talante y una resistencia única. Pero esto es contra la humanidad.

Si quieren retirar a Patarroyo, retírenlo porque les aburre, porque les desagrada, porque los premios les duelen, porque eso es horroroso en este país. Porque los éxitos alcanzados les molestan. Fantástico. Pero no cierren la estación. Porque de la estación de micos depende la vida de millones de personas.

¿Lo están acusando de matar a los micos, sin necesidad?

No me están acusando en lo más mínimo de nada. Es una cosa tan absurda, una mentira, una mentira y déjeme lo digo con la boca llena. Me acusan de tráfico ilegal. Dicen defender la vida silvestre, pero no defienden los derechos del millón de niños que se mueren. Yo, en cambio, he estado 33 años en esa pelea.

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