Piedad Córdoba: ¡A vender cocadas!

18 de agosto del 2011

“Llamo a voces a la divina Providencia para que ‘Bolillo’, o quien sea, saque del camino a la morena de turbante y a su grupillo de caguaneros que quieren la paz”.

Piedad Córdoba: ¡A vender cocadas!

Soy el doctor Godofredo Cínico Caspa, abogado titulado y presidente vitalicio del Comité de Redacción del Código de Ética de la Federación Colombiana de Fútbol y apoderado de Hernán Darío Gómez ¡La tierra para el que se la escrituran carajo!

Hacía mucho tiempo que no leía una frase más inteligente, certera y jubilosa para la inteligencia superior que ejercemos las gentes de bien y para la entraña de nuestro uribo-opus-conservatismo, como la pronunciada en estos días por el vicepresidente de la Federación Colombiana de Fútbol, su señoría Álvaro González Alzate. Qué tal la precisión quirúrgica del bombardeo inteligente, la operación jaque, cuando este hombre que debería ser promovido a la dirección de la sin par Tradición, Familia y Propiedad dijera: “si Piedad Córdoba fuera agredida por un hombre, estaría todo el mundo aplaudiendo”.

Sí, señores, la ovación habría trascendido estadios y fronteras, en un avasallante crescendo de aprobación del castigo, del rigor punitivo contra la mamerta arpía de color, contra la desadaptada hija del cepo.

Ni en su sabiduría y su pluma sumados los egregios patricios, los paladines de la probidad Fernando Caspa Hoyos, José Godofredo Gaviria, Ernesto Yamcaspa y mi tío abuelo Plinio Aleluya Cínico Caspa, hubieran podido producir una frase de tan épicas proporciones y connotaciones, una oración perfecta, una advocación a los dioses de la patria y a las fuerzas que ejercen el sagrado control sobre la gleba inmunda descendiente del mal aliento chibcha y de la pecueca negra. En fin, toda una admonición contra la hidra mala afro sediciosa cuyo gran pecado, antes que nada, es el pecado mismo de existir.

Sí, honorable y oportuno maestro Álvaro González: el precioso país nuestro (y solo nuestro porque nadie nos lo va a quitar y para eso tenemos ejércitos privados, y el público que también es privado así le duela a la Negra) de la santa Seguridad Democrática, del rubicundo Estado de Opinión, de la bendita Doctrina Uribista y de las muy leales y honorables asociaciones rectoras del fútbol, o sea toda Colombia ¡carajo! con la ínfima excepción de las aindiadas y morenas minorías, agradece su airado verbo y está de acuerdo con que ‘Bolillo’ ha debido pegarle es a la facinerosa Piedad Córdoba, enviada luciferina, azufrado espectro del Averno.

Más aún, pienso que todavía es tiempo de que el querido ‘Bolillo’ invite a esa guerrillera chavista (que debería ser expulsada no solo del Congreso sino de Antioquia y de Colombia) a una noche de fiesta en el Bembé, y ojalá cuando salga a corregirla y ponerla en cintura, le dé una paliza que le quite las ganas para siempre a este espanto de tratar de hacer la paz que nadie le ha pedido.

Llamo a voces a la divina Providencia y al ciclo de la selección natural para que ‘Bolillo’, Álvaro González o quien sea, saque del camino al oprobio de turbante, a la seguramente lesbiana morena insulsa, a la peligrosa jefe de bandas feministas y de ese grupillo de colombianos caguaneros que quieren la paz.

Ni de fundas, ni de vainas, ni por el chiras. Mil veces, ¡bala señores!

Maestro Álvaro González, doble moralistas quienes quieren acabar con el ‘Bolillo’ y con el sabroso negocio que durante tantos años nos ha dado réditos a los hinchas del dólar bien aseado y lavado y a los inversionistas que hacen patria exportando albos productos nacionales.

¿Acaso ya no existe el histórico derecho de amonestar a patadas a las negras remilgosas como la Piedad?

¿Acaso ya no podemos reprender a codazos a las hembras envalentonadas, igualadas y marimachosas?

Que descienda del cielo la alianza sagrada de todos los varones de este país para que en justa ordalía no solo le demos en la jeta a la bruja Piedad Córdoba, sino que la lapidemos. Carajo, no sé por qué, pero de manera fundamental, cada vez me gusta más el mundo islamista. Que extremismo tan lindo en materia de la moral familiar para poner a las peligrosas descendientes de Eva en su sitio, o sea en el viejo y cálido fogón o en la hoguera ¡carajo y qué! ¿No habrá modo de traer a algunos amigos de Al Qaeda para que entrenen a nuestras nuevas huestes de Los Paisas y demás legiones liberadoras?

¡Negra alzada y sediciosa! Y para que no me señalen como racista, a mí lo que me molesta no es el color de su piel (bueno, todo me parece tan oscuro en ella) sino el color de sus rojas ideas que cuando no son leninistas, están llenas del rojo vergüenza del extremismo liberal.

¿Con qué derecho vienen esas otras viejas congresistas a exigirle respeto al doctor Álvaro González? Esas viejas que con toda razón fueron felices cuando sacamos con mi tío Ordoñez, el santo Procurador, a la negra impía del senado, vienen ahora a apoyar a la medusa bolivariana. Qué la tal Piedad se vaya a donde debe estar, en alguna playa vendiendo en un platón cocadas o frutas, allá donde no le haga daño a la sociedad ni al fútbol.

Piedad Córdoba es una delincuente que si bien puede no haber cometido delitos, delinque de corazón al apoyar la espuria tendencia de los derechos humanos que ha hecho que personas tan perfectas como un cañonazo y tan inmaculadas como un desaparecido –hablo de mi coronel Plazas Vega– tengan que sufrir el oprobio de la mazmorra santista.

A la Córdoba se le han garantizado todos sus derechos, hasta el de envenenar a la opinión con la ponzoña de su verbo guevarista y con el grito infame de su garganta de bandida cimarrona.

Ya logramos desde hace rato con la ayuda del Supremo Uribe y de la prensa, acabar con la imagen de esta negra ave. No se saldrá con la suya. Pata, puño y ‘Bolillo’ contra la mendaz estafeta del terrorismo.

Defiendo la violencia legítima de las clases escogidas por Dios y por la costumbre. Esa violencia que nos ha permitido tener a raya a una cascabel como la Córdoba. Tenemos derecho a montar una férrea autodefensa contra quienes quieren acabar con nuestro fútbol.

La Córdoba, que ahora anda en peligrosa campaña para tratar de armar un proceso de paz con el tahúr Juan Manuel. No vamos a dejar que se acabe el estable negocio de esta linda guerra que hemos manejado con gran capacidad y micro gerencia desde hace tantos años.

La prueba de la validez de mis razones contra este esperpento que es alias Teodora es que es una de las protegidas de los hampones de la Corte Suprema de Justicia. Esos que le niegan a su mesiánica majestad, mi señor Álvaro Uribe Vélez, el recurso para ser considerado víctima en el proceso contra Piedad Córdoba. A esos vergajos también hay que darles un par de puñetazos bien puestos para que dejen de hacerle daño a la nación y respeten la hombría de bien y la verraquera del doctor Uribe.

Corolario: Exijo la libertad inmediata del joven Johan Armando Cubillos Gutiérrez, talento de la tierra colombiana, intérprete al dedillo de la democracia informativa y de la libertad de prensa quien lograra infiltrar, recuperar y neutralizar las redes del hampón llamado Daniel Samper Ospina, proxeneta y peligroso pornógrafo, colega y cómplice en la maldad del descastado Antonio Morales Riveira. Habiendo tanto subversivo de esa profesión suelto como Hollman Morris o León Valencia, ¿qué diablos hace la Policía Nacional persiguiendo a jóvenes promesas del uribismo como Johan Armando? ¿Por qué carajos la policía trata de castrar a los guardianes de la moral y futuros alumnos de Andrés Felipe Arias? Me opongo a que lo cuelguen del Naranjo.

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