El día que los piratas roban las campanas de Cartagena

El día que los piratas roban las campanas de Cartagena

8 de febrero del 2019

Fue hace 433 años. Era 8 de febrero de 1.586. Desde la Ciudad de Cartagena de Indias se divisó a lo lejos una flota de 23 navíos comandada por el recién nombrado caballero por la Reina Isabel I, sr Francis Drake, quien terminó siendo uno de los más grandes piratas de la historia.

Drake había conocido las costas del Caribe porque cuando fue subalterno del pirata John Hawkins intentaron atacar a Cartagena en el año 1568, pero para la época encontraron una fuerte resistencia militar de la corona española y tuvieron que dar vuelta a sus barcos.

Cuando Francis Drake decidió volver a las costas colombianas llegó con no menos de 3.000 hombres. Su flota entró a Cartagena de Indias por Bocagrande mientras que otro grupo de corsarios desembarcaba en la península de Castillogrande, llamada en aquella época ‘Punta del Judio’. Un tercer grupo intentó atacar por la ‘Bahía de las Ánimas’, pero una cadena flotante de barriles les impidió el paso y tuvieron que buscar otro ingreso.

Dicen los historiadores que la noche del desembarco de los corsarios ingleses era tan oscura que ni la palma de las manos se podían ver.

Aunque la armada española y miles de cartageneros intentaron, desde donde hoy está ubicado el baluarte de Santo Domingo (que no existía), detener a los piratas, estos lograron entrar a la ciudad, la mayoría de ellos detrás de Drake, por la península de Bocagrande. Al amanecer la ciudad estaba bajo el poder del corsario inglés.

El gobernador de Cartagena para la época, Pedro Fernández de Busto, y los hombres que lo acompañaban en la administración de la ciudad huyeron hacia Turbaco y desde allí se empezó a negociar la entrega de la ciudad. El inglés y sus hombres quemaron decenas de casas, como presión para que se le entregara el erario de la ciudad.

Historiadores como José Manuel Fajardo cuentan que Drake, revisando documentos del gobernador, encontró una carta en la que se advertía sobre la posible y peligrosa incursión del “pirata” Francis Drake. El corsario, al verse catalogado como un vil ladrón, ordenó la quema de más casas y la destrucción de la Catedral que apenas estaba en construcción.

Al final de la negociación, que duró varios meses, Drake terminó abandonando la ciudad de Cartagena con una gran cantidad de joyas preciosas, 107.000 ducados que le fueron entregados por el obispado español y también se llevó las campanas de la derrumbada catedral, que terminó construyéndose en 1612.

Tras el robo a Cartagena Drake volvió a Inglaterra. Mil de sus hombres habían muerto, la mayoría de sus naves estaban averiadas y el botín hurtado en su paso por el Caribe no fue el esperado, pero aún así fue recibido como un héroe por ridiculizar el poderío español en sus colonias de las Américas.

Después de atacar sin éxito la isla de Puerto Rico, y de haber perdido allí un gran número de hombres y la mayoría de los barcos, Drake vuelve a Colombia, pero a Panamá, buscando llegar a las costas peruanas, pero lo ataca la fiebre amarilla y el hombre que se había robado las grandes campanas de la catedral, ofendido por haberlo llamado “pirata”, muere en las costas de Portobelo.