¿Podrá el senador Benedetti tumbarle el millonario sueldo al secretario del Congreso?

10 de julio del 2012

Con una demanda ante el Consejo de Estado aspira a que Emilio Otero gane lo justo.

Emilio Otero

En los 20 años que Emilio Otero lleva en el Congreso de la República, pocas veces ha tenido que pasar un trago amargo. Ha sabido acomodarse a todos los presidentes de Congreso, excepto a uno: Armando Benedetti, un senador que entró con mucho poder después de haberle tomado juramento al presidente Santos.

Se desconocen los detalles de los incidentes que convirtieron la relación entre jefe y subordinado en un conflicto permanente que llevó a Benedetti a tomar medidas drásticas contra Otero. Le quitó los dos automóviles de que disponía para su transporte personal y el poder para escoger discrecionalmente a cuál banco le entregaba el privilegiado local para operar en el edificio de los congresistas.

Benedetti dejó a Otero sin acceso a las páginas de Internet, restringidas para funcionarios de menor rango, y le cortó la comunicación directa con él para el evitar el lleva y trae entre senadores, representantes y ministros. Suprimió la facultad de manejar los actos protocolarios que le permitían a Otero darse ínfulas de gran protagonista y lo marginó del manejo que había adquirido del canal de televisión del Congreso.

Otero esperó con paciencia que pasara el vendaval de Benedetti, cuya presidencia no duraría más de un año, como efectivamente sucedió en julio del 2011, sin que el senador pudiera intervenir en la escala salarial y las prebendas que pusieron a ganar a Otero más que los propios congresistas. El ministro de hacienda, Juan Carlos Echeverri, le formalizó su aumento en el 2012 a través del Decreto 0854 y el Secretario consolidó su ingreso en 359.742.570 anuales, un millón de pesos diarios incluyendo sábados y domingos.


El atropellado trámite de la Reforma a la Justicia puso en evidencia el poder y las prebendas del secretario Otero.

Un escandaloso ingreso que Armando Benedetti quiere intentar tumbar. Acaba de interponer, a través de su asesor, Camilo Araque Blanco, una demanda ante el Consejo de Estado ese Decreto. El demandante dice que, de manera extraña, el Decreto en los artículos 2, 5, 6 y 7 establece una serie de prerrogativas que “se erigen como una desproporcionada asignación pecuniaria con ocasión a su labor, en detrimento de la sostenibilidad fiscal de los recursos públicos”.

Según el denunciante, el funcionario Emilio Otero labora de manera comprobada ocho meses del año (de Marzo 16 a Junio 20 y de Julio 20 a 16 de Diciembre), y de esos 8 meses al año, solo se hace presente en las plenarias dos días a la semana, salvo cuando existen sesiones extraordinarias.

Benedetti aspira a que las autoridades fijen nuevamente el régimen salarial para los secretarios de Senado y Cámara acorde a los principios, valores y reglas de la Constitución Política. Otero, desde su finca en Sahagún, sigue en la campaña para su reelección, a sabiendas de que cualquier demanda toma tiempo y que, mientras tanto, disfrutará de sus ingresos y su poder.

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