Popeye, el sicario de Pablo Escobar, ahora quiere ser actor de Hollywood

Popeye, el sicario de Pablo Escobar, ahora quiere ser actor de Hollywood

8 de junio del 2016

En un centro comercial de Medellín, en el que en 1988 detonó una bomba por orden de Pablo Escobar, KienyKe.com habló con John Jairo Velásquez, quien ahora se hace llamar “Popeye Arrepentido”.

Quien fue uno de los hombres de confianza del jefe del cartel de Medellín, tiene 53 años; luce canoso, delgado y con un café en la mano, habla de su faceta como youtuber. Por primera vez cuenta por qué lo hace.

Tener un canal en YouTube es para Velásquez una oportunidad económica. “Toda mi fortuna se me acabó cuando estaba en la cárcel. Tenía que pagar para que me cuidaran a mí y a mi familia. Me gasté cinco millones de dólares porque el Estado jamás protegió a ninguno de los míos, por eso ahora soy humilde, pago un arriendito, vivo de mis libros y pronto de mi canal de YouTube”.

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Salir de la cárcel después de 23 años no fue tarea fácil. Convertirse en youtuber fue la última opción, un rebusque para evitar volver a matar.

“Cuando salí de la cárcel busqué mucha ayuda; no me importaba salir a barrer una calle, recoger la basura, trapear, pero nadie me dio una oportunidad, entonces ¿qué me tocó hacer?, buscar opciones para vivir sin volver a ser bandido, aunque gracias a esas historias y a la vida que tuve, me puedo llevar un plato de comida a la boca”. Es de lo que habla en su canal de YouTube.

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Cualquiera podría pensar que lo custodia un ejército de escoltas o un grupo numeroso de la policía, nada de eso.  Lo rodean sí, curiosos que no dejan de mirarlo. Amor y odio se percibe en el ambiente.

A los suscriptores de su canal en YouTube, (109.637) los llama guerreros.  “Un ejército de personas que me apoyan, cuando alguien en el canal me ofende todo el mundo se le va encima, sin embargo, el ejército que tengo es bueno y más poderoso que cualquiera, vamos a hacer atentados, pero de paz, para algún día cambiar el mundo y eliminar la hijueputa corrupción de este país. Eso lo pienso hacer con los jóvenes, porque son ellos los que pueden rescatar a Colombia de la ratas inmundas que son algunos políticos”, dice.

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En cada idea que expone, recuerda, una y otra vez, que está arrepentido. Sobre todo lamenta haber defendido a sangre y plomo a quien sigue llamado “el patrón”.

‘Popeye’ habla con la misma velocidad con la que alguna vez disparó. Recuerda, entre otras cosas, el día que decidió defender por última vez a una persona que no fuera él mismo. Fue en 2011, cuando estaba preso en la cárcel de Cómbita en Boyacá y recibió la visita de unas psicólogas que debían tratarlo por su conducta agresiva contra los guardias.

“Esas son unas viejas locas”, les dijo. “Después una de ellas me dice –’señor, si usted quiere salir de acá tiene que cambiar su conducta, de lo contrario nunca lo hará’, entonces inmediatamente cambió el chip y comienzo las terapias. Mis pleitos eran por defender a los presos que después me terminaron hundiendo, por eso no volví a pelear por nadie”.

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La locura

Según dice, luego de que decidió no volver a pelear por nadie y mientras estaba recluido en un calabozo de castigo, el director de la cárcel pensó que ‘Popeye’ estaba loco.

Es difícil imaginarse la escena de un gatillero de Pablo Escobar manipulando un computador de cartón que él mismo había dibujado con un marcador negro.

“Como no teníamos computador, por medio de una imagen que me pasa una de las psicólogas, dibujé uno en un cartón con las teclas y toda la estructura, hasta que un día me vio el Director de la cárcel y me dijo –’John Jairo, ¿qué estás haciendo ahí con ese cartón. Te enloqueciste ya guevón?’, le conté que estaba aprendiendo sistemas y que quería un computador. Él autorizó para que me lo dieran, pero ahí fue cuando todos los presos se fueron contra mí, armando peleas y reclamos y yo más bobo chupando calabozo”.

‘Popeye’ comprendió que tenía, por medio de ese computador que a la fuerza logró ganarse, un poder similar al que le dio Escobar.

“Desde ese momento vi la tecnología como un arma muy poderosa y les digo, a mí me fascinan las armas y de todas las que he manejado, hoy entiendo que la palabra y la tecnología son las armas más peligrosas”.

Aunque en la cárcel creyeron que estaba loco, la verdad es que ‘Popeye’ sintió enloquecer solo al salir de prisión.

“Cuando salí, lo primero que quise hacer fue afiliarme a un sistema de salud y para mi sorpresa no puede, porque el gobierno nacional envía una orden para que yo no reciba ese derecho fundamental, pero como las leyes en Colombia no existen pa’ que pelear, sí, yo sé que no soy un santo, pero así les cueste creer, cambié”.

Por momentos, ‘Popeye’ puede resultar una persona cínica, sobre todo cuando habla de las razones que lo motivaron a meterse en el mundo que lo volvió tristemente célebre.

Entrevista-Popeye-C2

“Los bancos no me dejaron abrir una cuenta, entonces vea que el sistema lo obliga a uno a delinquir. Qué tuve que hacer en ese caso… sacar una cédula falsa para afiliarme a la salud y buscar un testaferro para abrir cuenta en el banco, pero como les he dicho, ya cambié y ahora no voy con nada relacionado a la delincuencia”, asegura.

¿Arrepentimiento sincero?

Hablador, mentiroso, embustero, esos dos son los calificativos más recurrentes que se leen en redes sociales cuando la gente se refiere a ‘Popeye’.

No se entiende, entre otras cosas, porqué sigue hablando de mafia, muertos, sangre y coca.

“Yo si estoy arrepentido, pero tengo que comer. Algunos dicen ‘no soy coherente con lo que hablo’, pero yo tengo gastos, a mí en los supermercados no me van a decir –como usted es Popeye y está luchando por los jóvenes, vea le regalamos ese mercado'”, se ríe.

Para poder pagar el “arriendito” ‘Popeye’ se mueve. Ser youtuber es solo parte de su curioso rebusque. A KienyKe.com le contó su idea más ambiciosa.

“Voy a hacer una película con Hollywood, aquí posiblemente actúe y obtenga el copyright de la obra. Por dicha película me darán más o menos 2 millones de dólares con los cuales espero vivir tranquilo el resto de mi vida”, cuenta con alegría.

‘El general de la mafia’, una frase que ‘Popeye’ se mando a tatuar en su brazo izquierdo. “Me tatué el nombre que posiblemente tenga la película. Aún no está nada asegurado pero sé que Dios está de mi lado y ahora que me intento ganar la vida de manera honrada, él me respalda”, cuenta mientras muestra orgulloso su tatuaje.

John Jairo Velásquez Vásquez; alias 'Popeye'-027

‘Popeye’ murió por amor

Este hombre, devoto, creyente de Dios y la virgen, tiene un imán para las mujeres. Mientras respondía las preguntas de esta entrevista, dos o tres se acercaron a pedirle una foto. Aunque es coqueto, seductor y bohemio, confiesa que el amor, definitivamente no es lo suyo. Su forma de hablar no es precisamente la de un don Juan.

“Antes tenía muchas muñecas de la mafia, esas a las que los cucos les valen 2 millones de pesos, y que se compraban un jabón para lavarse una teta y otro pa’la otra, pero vea, esas hijueputas no me dieron sino problemas porque a mí me tocaba matarlas, yo era muy celoso y ellas muy perras, por eso hoy en día me gustan las mujeres y no las putas”.

Aunque cueste trabajo entenderlo, su pasado, criminal y violento, es un sexapil. “Las sardinitas me buscan pensando que yo tengo las caletas de Pablo Escobar, pero cuando ven que estoy pobre se van de una”, afirma.

El amor, aunque difícil de encontrar, sigue siendo algo que aún desea tener. “Una mujer que me aporte, que me quiera y se entregue incondicionalmente. Yo soy muy enamorado, aunque reconozco que ahora me cuesta un poco amar, la cárcel me volvió algo frío y me gusta vivir solo, pero quiero una muñequita linda para darle mucho amor y respetarla”, agrega John Jairo. Además dice que quiere casarse.

Aunque no fue por el amor de una mujer que decidió salirse del oscuro mundo en el que andaba, reconoce que sí fue por afecto que es hoy otra persona.

“Cuando salí de la cárcel la gente me empieza a parar en la calle a abrazarme y saludarme. Vea, yo lloraba porque pensaba en todos los inocentes que maté. Las personas del común y corriente me han dado tanto amor que eso me penetró el corazón. Les doy un consejo: Yo, el bandido más peligro que ha tenido Colombia, recomienda que si usted quiere combatir a un bandido, dele amor, eso a nosotros nos desarma”, cuenta.

John Jairo Velásquez Vásquez alias Popeye

¿De matón a salvador?

“Hubo un caso que me conmueve: un ingeniero me escribe –“Pope, gracias a ti me salvé. Yo consumía droga, intenté suicidarme y gracias a tus lecciones sobre la disciplina soy un hombre nuevo y puedo decirte que me salvaste la vida”, lo que sentí fue indescriptible y por esas personas seguiré luchando, aunque el gobierno me de la espalda”, dice.

Desde que está en libertad, no se ha sentido amenazado o perseguido. “Excepto aquella vez que iba manejando y me dio por coger el celular e inmediatamente se me pegan dos motos atrás para robarme el teléfono y yo como buen bandido, no he perdido la habilidad, y cuando el hijueputa me iba a sacar el arma, pummm le estrello el carro. Mi sorpresa al otro día, fue cuando el abogado me dice que ojalá el ladrón no me fuera a demandar por lesiones personales, que si lo hacía, eso me podía llevar a la cárcel”, relata molesto.

Sobre su familia no habla mucho, pero cuenta que a su hijo lo hizo en la cárcel. “Hoy tiene 22 años y vive con su mamá en Estados Unidos. Con el resto de mi familia hablo poco y para mí no son muy importantes, yo soy muy diferente a ellos.”, reconoce.

Sin ser brujo tiene sus predicciones

Cuando Joaquín El Chapo Guzán se fugó de la cárcel de El Altiplano en julio de 2015, ‘Popeye’ aseguró que en seis meses el capo del narcotráfico sería recapturado. Así fue.

Ahora se atreve a pronosticar. “El próximo presidente de la República de Colombia, va a ser el actual vicepresidente, Germán Vargas Lleras, él es un animal político y ahora que se una con Uribe se terminará ganando la gente”, cuenta con seguridad este hombre que tampoco cree en el proceso de paz de La Habana. “Es una trampa, la Farc no va a renunciar a su poder y Santos lo que quería era otros cuatro años de gobierno para ocultar cositas como la de Reficar, donde se perdieron cuatro mil millones de pesos y nadie sabe qué pasó con ellos, yo sí, los tiene él”, afirma.

Sueños con Pablo Escobar

“Cuando estaba en la cárcel, hasta tres veces por semana, Pablo se me aparecía en los sueños y me hablaba, no recuerdo qué me decía, solo recuerdo que días antes de salir de la prisión, me reclamó por haber hablado tanto y nunca más se me volvió a aparecer.

Ya no me duele nada, solo en ocasiones las injusticias. Por ejemplo, en la Feria del Libro que pasó, no me dejaron entrar y eso más que dolerme me enfureció, porque yo tenía personas que me estaban esperando para firmar los libros, pero el bandido sigo siendo yo”, dice frunciendo el ceño.

Este youtuber de 53 años, que además es escritor y pronto actor, se define como el hijo de la violencia que nació en Medellín: “La capital del crimen”. Compara a la capital de Antioquia con una mujer:  “Bella pero peligrosa”.