La fama de Popeye está basada en mentiras

7 de julio del 2016

Un grupo de abogados pone en duda lo que dice el exsicario de Pablo Escobar.

La fama de Popeye está basada en mentiras

Jhon Jairo Velásquez Vásquez, a quien amigos y enemigos llaman solo ‘Popeye’, se hizo más popular desde que salió de la cárcel, después de pagar una condena de 23 años y 3 meses. Tras ser liberado en 2014, ‘Popeye’, aprovechando la popularidad, que logró, como todo lo importante que ha tenido en su vida, a la sombra de Pablo Emilo Escobar, se dedicó a explotar económicamente su relación con el gran capo y  las historias que de esa época surgieran en su cabeza.

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Hoy en día, después de haber asesinado o participado en el asesinato de más de 250 personas, ‘Popeye’ es escritor, youtuber, entrevistado apetecido de diferentes medios de comunicación y hasta pretende convertirse en senador de la República. ¿Pero qué tanto se le pueden creer a las historias escritas o habladas de este confeso excriminal?

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Un grupo de juristas que ha seguido de cerca el proceso del señor Velásquez Vásquez, las narraciones que habitualmente este personaje le cuenta a periodistas, o los relatos que hace de algunos hechos macabros en audiencias judiciales, ha hecho llegar a KienyKe.com algunos puntos desvirtuados sobre los que ‘Popeye’ ha creado el personaje que es hoy en día.

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Según la fuente, ‘Popeye’ nunca fue el importante hombre detrás de Pablo Escobar, tal como él orgullosamente se ufana. Nunca fue lugarteniente del ‘Patrón’. El grupo de abogados asegura que ‘Popeye’ era un simple sicario, que al igual que muchos más, ejecutaba órdenes de disparar, oficio que hacía bien. Esta información se podría validar con los archivos de la policía y los organigramas de la estructura delincuencial que reposan en el museo de la Policía Nacional.

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Varias declaraciones de altos mandos de las Fuerzas Militares y de policía de la época también habrían confirmado en diferentes audiencias judiciales que ‘Popeye’ no era una ficha tan importante dentro del cartel de Medellín, como siempre lo ha hecho saber. Entre los uniformados que lo han dicho están: Hugo Rafael Martínez Poveda, Hugo Heliodoro Aguilar Naranjo, Luis Ernesto Gilibert Vargas.

Adicionalmente, otros testigos de la época como el Hijo de Pablo Escobar, Santiago Escobar, en su libro “Pablo Escobar; Mi padre” señalan que alias Popeye no tenía el grado de importancia que este sujeto se otorga y lo mismo dijo el hermano de Pablo Escobar, Roberto Escobar, en una entrevista que le concedió a El Colombiano.

Otra mentira que ‘Popeye’ ha dicho es, según la fuente, que la droga que el cartel enviaba a Cuba era recibido por un general llamado Ochoa Antish, pero la verdad es Ochoa Antich no era cubano sino un exministro venezolano.

Sobre la supuesta participación de Escobar Gaviria en la toma del palacio de Justicia del M-19, Popeye indica que Jaime Bateman se habría escondido en la Hacienda Napoles luego de la toma del Palacio, lo cual es imposible porque Bateman murió en un accidente aéreo en 1983, dos años antes de la toma del Palacio.

Alias Popeye también mentiría cuando afirma que Iván Marino Ospina habría negociado con Pablo Escobar la toma del Palacio de Justicia y que con posterioridad a la toma él mismo, Popeye, le entregó a Marino Ospina el saldo de honorarios pactados por la toma del palacio, que sumaba dos millones de dólares. Además, agrega detalles puntuales respecto del modo como entregó este dinero. Popeye dijo que la entrega fue en un carro que tenía una caleta donde se encontraba escondido el dinero y que luego de la entrega, Marino se refugió en propiedades de Pablo Escobar en Antioquia.

Esta mentira queda en evidencia si se tiene en cuenta que Iván Marino Ospina murió en agosto de 1985, tres meses antes de la toma del Palacio de Justicia.

Jhon Jairo Velásquez también señaló que al escritor Gabriel Garcia Márquez como enlace entre Pablo Escobar y los hermanos Castro de Cuba (Fidel y Raúl) para el tráfico de droga de Colombia hacia Cuba. Esta versión de Popeye también se puede caer de su peso, ya que el tráfico de droga hacia Cuba no ha sido demostrado, y mucho menos, que el Nobel fuera una ficha del narcotráfico.

Popeye también ha mentido con las pruebas en frente de él. Así lo hizo en una entrevista con Julio Sánchez Cristo, en la emisora la WRadio, cuando estaba enfrentando al aire a la escritora Martiza Wills, quien publicó un libro sobre él, biografía que al parecer había autorizado y luego desautorizó. En la entrevista aseguró que él nunca la había amenazado pero ella lo confrontó con un audio donde se escucha lo que habría sido una amenaza directa.

“Pero en Colombia yo sí voy a defenderme porque si yo voy a la Fiscalía, los demando a ustedes, demando a esta señora Ramos, ellos se van a reír me van a decir no no no, no pasa nada eso es querelleble, no se qué, pero resulta que cuando la señora Ramos ya le toque entenderse con la Fiscalía mía, que esa sí es delicada, es diferente señor, oyó (…)”

Frente al magnicidio del dirigente liberal Luis Carlos Galán, dice la fuente, Popeye también ha mentido copiosamente. Jhon Jairo Velásquez en comunicados que hacían llegar a medios de comunicación, habló y sindicó a Carlos Castaño Gil, de quien luego confesó nunca haberle visto.

Otra de las mentiras de Popeye tiene que ver con imputación falsa, que a lo largo de los años ha hecho de varias personas, entre ellas de Diego Londoño White, de quien confesó que lo implicó ante la Fiscalía en varios delitos, solo como retaliación porque Londoño estaba involucrándolo en algunas acciones delictivas que realmente sí habían ocurrido.

También dice la fuente que Popeye mintió y cambió sus testimonios sobre la supuesta participación de Alberto Santofimio Botero en el crimen de Galán. Popeye declaró sobre el magnicidio en varias oportunidades, a saber: en 1994, 1996, 1997, y 2001,  y en ellas nunca mencionó a Santofimio, pero misteriosamente un día recobra la memoria y decide implicar al político en el crimen de Galán, curiosamente justo cuando Juan Manuel Galán, hijo del líder asesinado, retornaba al país para lanzar su candidatura al Senado.

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