Los hombres que dieron su libertad y vida por los trabajadores

1 de mayo del 2019

¿Por qué el 1 de mayo se celebra el Día Internacional del Trabajo?

Los hombres que dieron su libertad y vida por los trabajadores

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Aunque desde 1968, el presidente de Estados Unidos Andrew Johnson, quien tomó el poder en 1965 tras el asesinato de Abraham Lincoln, había promulgado la Ley Ingersoll, con la que se establecía que los trabajadores del país, en su mayoría obreros, debían de trabajar un máximo de ocho horas, esto nunca se cumplió. Los empresarios tenían maniobras para no cumplir la ley, y los empleados terminaban trabajando hasta 16 horas al día.

Escuche la historia del Día Internacional de los Trabajadores:

Los colectivos que agrupaban a trabajadores como la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo y la Federación Estadounidense del Trabajo, de bases socilaistas y anarquistas, el 17 de octubre de 1884, en el marco de su cuarto congreso, habían dado un ultimatum sobre el tema: al 1 de mayo de 1886, un año y medio de plazo, las jornadas laborales tendían que ser de ocho horas en todas las empresas, talleres y fábricas, o de lo contrario todos se irían a un paro indefinido, hasta que esto se reglamentara.

Al llegar la fecha, en promedio, el 50% de los obreros no tenían los horarios laborales legales y los asociaciones sindicales cumplieron la promesa y ordenaron el cese de actividades. En Chigago, donde los empleados tenían las peores condiciones laborales, la fábrica McCormick no detuvo su producción, la cual llevó a cabo con empleados ‘rompehuelgas’ que contrató por fuera del paro.

La huelga siguió en los días siguientes sin que hubieran soluciones. El 3 de mayo, frente a la fábrica McCormick, hubo una pelea entre los trabajadores en paro y los que no apoyaron la huelga. Esta revuelta fue dispersada a tiros por la Policía, que disparó contra los manifestantes, dejando un saldo trágico de seis muertos.

Adolf Fischer, un periodista alemán, redactor del periódico anarquista de clase obrera Chicagoer Arbeiter Zeitung, redactó un editorial con la que invitó a responder la muerte de los obreros de la misma manera: a sangre y fuego e invitó al levantamiento obrero e instó a una gran manifestación para el siguiente día, el 4 de mayo de 1886, que fue acogida por el gran número de trabajadores de Chicago.

Ese 4 de mayo también fue trágico y lo ocurrido se conoció como la revuelta de Haymarket. En la plaza de Haymarket se reunieron unos 20 mil obreros que fueron reprimidos con violencia por la policía local. En medio de la intensa jornada de protesta un artefacto explosivo cayó donde estaban los uniformados represores produjendo la muerte de uno de ellos. La policía no lo dudó y volvió a disparar contra los manifestantes. El número de muertos y de heridos fue desconocido.

Las autoridades capturaron y acusaron a centenares de trabajadores por la muerte del policía. Y con investigaciones que fueron cuestionables, capturaron a otras personas acusadas de ser responsables, e instigadores del levantamiento obrero que para ese momento ya era una tragedia.

Unas 30 personas fueron enjuiciadas y ocho de ellos terminaron siendo condenados por los violentos hechos: tres periodistas, dos tipógrafos, un obrero, un vendedor y un carpintero. Tres de ellos fueron condenados a prisión y los cinco restantes a la horca. Las condenas se llevaron a cabo el 11 de noviembre de 1886.

Ellos son los condenados a prisión:

  • El obrero textil Samuel Fielden, de origen Inglés, fue condenado a cadena perpetua.
  • El vendedor estadounidense Oscar Neebe fue condenado a 15 años de trabajos forzados.
  • El tipógrafo alemán Michael Schwab tanbién fue condenado a cadena perpetua.

Los hombres condenados a muerte fueron:

  • El periodista alemán Adolf Fischer
  • El periodista estadounidense Albert Parson
  • El periodista alemán August Vincent Theodore
  • El tipógrafo alemán George Engel
  • y el carpintero alemán Louis Lingg, quien no se dejó asesinar por el establecimiento y se suicidó en su celda, horas antes de que lo llevarán a la horca.

Un mes después de las revueltas y los asesinatos, a finales de mayo, mientras se adelantaban las investigaciones para determinar quiénes habían sido los responsables de lo ocurrido, varios sectores patronales accedieron a dar por cumplidas las ocho horas de trabajo para los obreros. El levantamiento unido de las masas dio sus frutos, mientras otros derramaron su sangre y entregaron su libertad y su vida para logar el fin.

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