Un jinete de oro

26 de noviembre del 2017

El ahora de Michael Owen.

Michael Owen

Desmoronó defensas rivales con tan solo 17 años. Entonces Inglaterra y el mundo supieron de Michael Owen o, como lo llamaron sus fanáticos, ‘El Niño Maravilla’, un futbolista capaz de reunir las cualidades más certeras de un depredador del área: velocidad y olfato de gol.

Ganar el Balón de Oro 2001, distinción para el mejor jugador del año, lo ubicó en la cima del ‘deporte rey’. La sonrisa del inglés se evidenciaba en el campo de juego. Sus goles, como un arma letal, destrozaban las redes de los clubes rivales. Los defensas lo veían correr como una bestia que devoraba sus espaldas para enfrentarse a los arqueros.

“Dejaré de jugar al fútbol cuando ya no sea feliz”, confesó Owen en una conferencia de prensa con la Selección de Inglaterra. Sin saberlo, ese día llegó más pronto de lo que él y sus hinchas esperaban. A los 33 años decidió colgar los guayos. El dolor de sus lesiones fue más fuerte que cualquier intención de seguir sudando en un campo de juego.

Desde 2013, cuando dejó las canchas, poco se supo del anotador más joven en la historia de la selección inglesa. La sonrisa del ‘Niño Maravilla’ ya no se posaba en las tribunas de Anfield, Estadio de Liverpool. Permanecía en casa junto a su esposa, Louise Bonsall y sus cuatro hijos. Ahí, en el calor del hogar, encontró el amor que por tantos años recibió por los hinchas de los ‘reds’.

Hoy, cuando ya el tiempo curó algunas heridas del pasado, se dedica a ser jinete en Ascot, en el sur del Reino Unido.

“Me sentí muy feliz. Fue como jugar unos cuartos de final con Inglaterra ante Brasil en un Mundial. Entrené mucho para ser jinete”, señaló un emocionado Owen.

Luego de dejar el fútbol, Michael entendió que junto a su familia encontraría las respuestas que no logró descifrar en el campo de juego.

“Lo he disfrutado lo suficiente como para decir que lo volveré a intentar. Sin embargo, tengo cuatro niños y no quiero lastimarme”, dijo el exjugador que ahora piensa en el bienestar de su familia.

Luego de cuatro años sin entrenamientos, sin concentraciones, sin los dolores recurrentes en sus rodillas producto de las lesiones, entendió que ya su destino no estaba por fuera del hogar. Por 16 años estuvo lejos de casa, viviendo una vida que, como él mismo dice, “ya no le alegraba el corazón”.

“Jugué en el Liverpool, Real Madrid, Newcastle United y Manchester United. Me retiré en el momento justo. No me arrepiento de nada”, confesó ‘El Niño Maravilla’ que ahora, a sus 37 años, sonreirá junto a sus cuatro hijos, sus motores para vivir feliz.

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