La razón del regreso del Salón Nacional de Artistas

19 de septiembre del 2019

Las exposiciones estarán en diferentes centro culturales y museos de Bogotá.

La razón del regreso del Salón Nacional de Artistas

Foto: Anadolu

Del 14 de septiembre al 4 de noviembre se realizará en Bogotá la versión número 45 del Salón Nacional de Artistas, uno de los eventos más importantes en la historia del arte colombiano. En total participarán 122 artistas colombianos y 44 internacionales en una muestra que tiene como eje de discusión «El revés de la trama».

El Salón se creó en octubre de 1940 en la Biblioteca Nacional, aunque los antecedentes de este evento se pueden trazar hasta el siglo XIX, cuando se hacían muestras artísticas en las celebraciones de las fiestas patrias de Colombia. En el discurso inaugural Jorge Eliécer Gaitán, líder liberal que en 1948 sería asesinado y partiría en dos la historia política colombiana, aseguró que el evento permitiría “decidir, en última instancia, si hay o no un arte propio”.

De esta manera nacería el programa estatal de mayor trayectoria que apoya el arte contemporáneo y visibiliza a los nuevos artistas colombianos. Durante sus 79 años de historia, con varias interrupciones por álgidos periodos políticos, el Salón ha premiado a los que hoy son considerados grandes figuras de la historia del arte colombiano como Fernando Botero, Doris Salcedo, Beatriz González y Alejandro Obregón.

Actualmente, el Salón es una iniciativa itinerante a cargo del Ministerio de Cultura, que replanteó la idea centralista que tenía, pues casi casi siempre se realizaba en Bogotá y se presentaban únicamente personas del interior. Su carácter exclusivamente nacional también ha cambiado y se convirtió en un escenario de encuentro entre curadores y artistas tanto locales como internacionales.

Bogotá, una localidad más

Después de trece años, el Salón volvió a Bogotá. Según Alejandro Martín, director artístico del Salón para esta edición y curador del Museo de La Tertulia de Cali, la llegada de curadores de otras ciudades colombianas anima la escena artística de la capital: “Lo interesante es pensar a Bogotá como una localidad más que en este momento necesitaba apoyo y por eso es bueno que venga el Salón a empujar e incluso a mostrar las falencias que tiene la ciudad. […] En otras ciudades, como Cali y Medellín, estamos haciendo las cosas mucho mejor: la programación de los museos es más interesante que la de Bogotá y venimos a enseñarles lo que se puede hacer”.

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Para esta versión, Martín invitó a varios artistas e investigadores, como Alejandra M. Pineda, Ana María Montenegro, Manuel Kalmanovitz, entre otros, y colectivos como La Usurpadora y Equipo TransHistor(ia), para realizar nueve proyectos curatoriales. La muestra tendrá exposiciones, publicaciones, acciones, performances y manifestaciones; un espacio-residencia, laboratorios de artistas, conversatorios y conferencias; un programa de radio, un área educativa dirigida a educadores y doce espacios para intervenciones.

Las exposiciones y proyectos estarán abiertos al público durante los próximos meses en varios escenarios como el Museo de Arte Moderno de Bogotá MAMBO, la nueva Galería Santa Fe, la sala de exposiciones de la ASAB, la Cinemateca Distrital, el Laboratorio Interdisciplinario de las Artes LIA, El Parqueadero del Museo de Arte Miguel Urrutia y hasta una fábrica abandonada llamada Pastas el Gallo, en la Plaza España, entre otras sedes.

Los diez escenarios, están ubicados en el centro de la ciudad, lo cual le facilita al visitante hacer el recorrido por todas las sedes y asistir a los eventos programados: “Este Salón se articula a partir de la imagen del centro de la ciudad como un laberinto en el que se está perdido. El trabajo artístico, y el pensamiento en general, es un movimiento que tiene lugar en ese laberinto”, asegura el sitio web, www.45sna.com, que además es un escenario igual de relevante a los otros espacios, pues en sí mismo es una plataforma digital del Salón.

El revés de la trama

Las muestras tendrán como eje central «El revés de la trama»: “La idea era que no existiera un tema, sino una estrategia que permitiera reunir distintos proyectos curatoriales, cada uno con su propio tema, pero que de alguna manera estuvieran unidos por una idea común”, explica Martín. Es una invitación para mirar el otro lado de las cosas, su dobladillo, las costuras y el revés: “Una manera de preguntarse por los contrastes entre la superficie acabada, la imagen que se quiere mostrar y la parte de atrás que da cuenta de las costuras, del proceso, de lo que ha sido escondido”, explica el sitio web del Salón.

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Además de la inauguración, donde se realizaron varias acciones performáticas, el Salón tendrá dos momentos de mucha importancia: el 2 de octubre realizarán la «Cátedra performativa», donde la idea es confundir lo puramente académico con lo plástico. Dentro de ella se busca plantear preguntas a propósito de los tres años del fracaso del plebiscito por la paz. “Para nosotros es como una tragedia nacional. […] La idea es plantearnos qué preguntas nos hacemos tras el triunfo del No, y cómo desde el arte y las distintas manifestaciones podemos pensar y actuar frente a esto”, señala Martín.

El segundo momento importante será una manifestación que se realizará el 2 de noviembre. Un proyecto llamado «Mitopía», con la curaduría de Adriana Pineda, en donde se reunirán muchas acciones de colectivos independientes, dentro de una lógica carnavalesca. La muestra tendrá batucada y disfraces, y asistirá Wallace Masuko, un artista brasileño que ha trabajado de la mano con Pineda en el colectivo Taller 7, un proyecto autogestionado que surgió en Medellín en el año 2003 por iniciativa de un grupo de artistas plásticos.

El termómetro del arte colombiano

El evento aún tiene muchas cosas por mejorar. Por ejemplo, para el director artístico, el Salón debería tener una oficina que esté pendiente todo el tiempo de los detalles y entienda la complejidad de este evento, el cual integra los Salones Regionales, que desde 1976 buscan darle mayor visibilidad a las artes creadas en distintas zonas del territorio nacional: “Si no hay una persona que esté pensando sobre lo que está pasando, que proponga y reaccione, todo es más complejo. Todas las bienales del mundo tienen a alguien que está pendiente y se encarga de hacer la memoria del evento, algo que es muy difícil de hacer”.

No obstante, también hay cosas buenas. A nivel internacional no hay muchas instituciones como el Salón Nacional de Artistas colombianos, un evento que tiene una itinerancia por todo el territorio nacional y que permite potenciar dinámicas locales del arte. Sin duda, la muestra despierta en el espectador, como afirmó Jorge Eliécer Gaitán en su discurso inaugural de 1940, “una curiosidad que solo puede convertirse en entusiasmo”.

El Salón fue por años el centro del debate artístico del país y ha sido criticado por censurar obras de arte, como ocurrió con los desnudos de Débora Arango en la primera versión, o el enfrentamiento de la Iglesia contra la pintura «La anunciación», de Carlos Correa. Por eso, en el catálogo del Salón de 1965, Marta Traba, pionera de la crítica del arte colombiano, llamó a este evento el “termómetro infalible” del arte en el país.

Sin embargo, Martín considera que esa no es la mejor manera de describir al Salón Nacional de Artistas: “A mí no me gusta mucho ser el termómetro y como metáfora me parece un poco cruel. Yo no sé si uno quiere estar en los sobacos o en el culo de alguien; no me parece la metáfora más bonita. Yo preferiría que fuera «el carnaval», porque no sé si hay que medir el arte del país. […] La apuesta del Salón, que podrá ver el público, es un reconocimiento a toda la potencialidad y diversidad que hay en el trabajo de los artistas colombianos”.

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