¿Por qué subieron los pasajes de Transmilenio?

¿Por qué subieron los pasajes de Transmilenio?

15 de marzo del 2017

Como ‘baldado de agua fría’ cayó en los habitantes de Bogotá el anuncio del incremento en las tarifas de los pasajes del SITP y Transmilenio.

A partir del próximo primero de abril se deberá cancelar 2.200 pesos por el servicio de los buses rojos y 2.000 por el de los azules. También se hará un ajuste de tiempos, en la medida que, por ejemplo, el espacio para un transbordo ya no será de 75 minutos sino de 95 y por estos cambios de vehículo en ese lapso, exceptuando de Sistema Integrado de Transporte Público a Transmilenio, no se deberá pagar nada.

Es por eso que los usuarios del servicio público han usado las redes sociales para expresar su molestia, por lo que consideran un “absurdo y un abuso”. Para el ciudadano de a pie, es irónico tener que sacar de sus bolsillos más dinero para movilizarse en un transporte con problemas de organización, seguridad y operación. Incluso ya se han hecho invitaciones para manifestarse. Por ejemplo, por Facebook, ya se está convocando un “plantón” para el día 28 de marzo.

Y es que una de las grandes falencias del sistema no es un secreto: Los ingresos no compensan los gastos de operación, lo que se traduce en un gigantesco déficit que según el secretario de Movilidad, Juan Pablo Bocarejo, aumentaría a un billón de pesos de no ajustar ahora las tarifas.

Foto: KienyKe

Foto: KienyKe

Los bogotanos ya estaban pagando 880 mil millones de pesos al año, nosotros logramos reducir a 660 mil millones y distribuir un poco ese déficit. Tratamos de beneficiar a los menos favorecidos”, dijo.

Aunque con los cambios el Distrito quiere “devolverle a la ciudad más recursos para la inversión social y el mejoramiento del sistema”, por medio de decisiones responsables con los habitantes, en especial con aquellos que deben subirse a dos, tres o incluso cuatro buses para llegar a sus destinos, el asunto va más allá de una tarifa más elevada.

“El aumento de la tarifa no será suficiente”

José Stalin Rojas, director del Centro para Investigaciones para el desarrollo de la Universidad Nacional, explicó en dialogo con Kienyke.com que “sí existe un déficit debido a que los recursos que se reciben por tarifa no son suficientes para cubrir los gastos de operación y las utilidades que se deben dar a los operadores. Ha ido creciendo paulatinamente a lo largo del tiempo, y empezó a encubarse, incluso antes de la administración de Gustavo Petro”.

Para entenderlo mejor, de acuerdo con el docente, el déficit es estructural, y es muy posible que los recursos que se esperan obtener con el aumento de la tarifa no sean suficientes. El sistema parece necesitar cambios más complejos.

En este punto coincide Dario Hidalgo, director de la Práctica de Transporte del Centro WRI Ross de Ciudades Sostenibles,  quien envía un mensaje puntual: “Ningún sistema de transporte es financieramente sostenible con las tarifas, por eso hay que buscar alternativas. El Concejo debería considerar a fondo el cobro por estacionamientos, por congestión y la tarifa para cobro de circulación a los vehículos privados”.  Pero esto ha sido rechazado en el cabildo en tres oportunidades.

No obstante, Hidalgo apunta que la decisión de subirles los precios a los pasajes de SITP y Transmilenio sí tiene efectos positivos.

“A nadie le gustan los incrementos y aunque sí afecta los bolsillos de los usuarios, los ciudadanos no son conscientes del esfuerzo de la Alcaldía. En la actualidad la ciudad paga 1.000 pesos por cada viaje  y el usuario solo 700”, expresó a este medio.

SITP y Transmilenio, ¿una bomba de tiempo?

Para el director del Centro para Investigaciones para el desarrollo de la Universidad Nacional, Se deberían, por ejemplo, revisar los contratos de los diferentes operadores que tiene el sistema. Un operador es el que atiende la Troncal de la Caracas, otro Las Américas. Cada uno recibe un número de personas según esas zonas. Pero infortunadamente en ciertos tramos no se han cumplido las expectativas de demanda de pasajeros, lo que ha hecho que el déficit se haya agravado y no haya mejoras.

Según el experto, SITP y Transmilenio sí funcionan, solo que están llegando a su máxima capacidad y hay un deterioro en infraestructura, en la calidad del servicio y en la seguridad. Eso ocasionaría que, si el sistema no se fortalece, empezará a decaer en un lapso de 10 años como máximo.

En cuanto a la reacción de la ciudanía, el profesor Rojas dijo que “se deben prever algunos tumultos, algunos bloqueos. El aumento de la tarifa podría generar días de furia”.

“Hay un caldo de cultivo, por lo que el aumento de la tarifa podría ser la gota que va rebozar la copa”.

Para Fernando Rojas, experto en movilidad, hay que entender que en efecto la medida puede aliviar parte del hueco financiero que existe. Sin embargo, igual que los ciudadanos que se sienten impactados, cree que lo grave es que los incrementos no han estado acompañados de mejoras en el servicio.

Alt caos en transmilenio

“La Administración dice que aumentó el tiempo de transbordo, pero esto es para distraer. El problema de fondo es que no dan la solución que se esperaría”, sostiene al considerar que el que este “caos, no es responsabilidad de la Alcaldía de Enrique Peñalosa, sino de los mandatos de burgomaestres como Gustavo Petro y el hoy condenado Samuel Moreno.

Pero esta consideración no deja de alertar a expertos como Rojas. Su punto es que “Peñalosa no ha presentado una solución concreta para mejorar el problema estructural o la calidad del servicio, sino que ha aumentado tarifas para que la gente pague más plata por buses viejos y destartalados”.

Entonces, su llamado es al Gobierno Nacional, para que adelante un trabajo de la mano con el Distrito, de tal manera que se supere la crisis sin afectar en gran medida a los usuarios de SITP y Transmilenio y sin que una gran bomba de tiempo estalle.

“Las condiciones que existen ahora no permiten que salgamos de la crisis ni en corto o mediano plazo. La tarifa por si sola no va a poder. Va llegar un momento en que las personas no van a poder pagarla”.

Y finaliza así: “Brasil sigue teniendo la tarifa más alta. Pero más que eso, el problema es que respecto a la economía, no solo en Bogotá sino en otras ciudades, para los colombianos tiene un impacto muy alto en los ingresos. El Gobierno nacional tiene que tomar cartas en el asunto porque ha mantenido un silencio con el que traslada el problema a los gobiernos locales”.