¿Por qué un “bisexual libertino” como Jaime Bayly admira a Álvaro Uribe?

29 de noviembre del 2014

El escritor insomne está preocupado porque sus libros ya no generan el revuelo del pasado.

¿Por qué un “bisexual libertino” como Jaime Bayly admira a Álvaro Uribe?

El escritor peruano Jaime Bayly presenta su última novela ‘La lluvia del tiempo‘, su primera obra política.

La historia comenzó a escribirse en su cabeza desde 2001, cuando Alejandro Toledo aspiró a la presidencia del Perú y su campaña se vio ensombrecida por un escándalo de paternidad no reconocida. En la ficción de Jaime Bayly un candidato presidencial, Alcides Tudela (¿Alejandro Toledo?), debe enfrentar un escándalo porque una joven dice ser su hija, todo esto con la complicidad de un periodista de televisión, Juan Balaguer (¿Jaime Bayly?).

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El autor ha tenido aspiraciones políticas. Personas cercanas a él testimonian que en tiempo electoral, cuando su nombre sale en las encuestas como posible presidente del Perú, Jaime Bayly está muy pendiente de los sondeos y de lo que de él se dice en la prensa. Es inevitable no hablar de política con él.

¿Alguna candidatura en remojo?

No. Lo he pensado. Uno tiene esa vanidad pueril, adolescente, uno sabe que no se tiene que meter ahí, uno debe quedarse en la trinchera de escritor, no debes meterte en el pantano de la política, pero cuando ves tu foto en la prensa junto al de otros políticos, es una tentación, y uno se pregunta, ¿no será interesante, desde el punto de vista literario, vivir la experiencia del poder? Pero sería muy imprudente meterme en la política. El novelista debe meterse a la trinchiera y dar la pelea contra quienes tienen el poder. La literatura debe ser un motín, una cosa sediciosa,una guerra de guerrillas.

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¿Qué lo haría volver a trabajar en Colombia?

Una buena oferta. Los hijos de Santos me llamaron, conversaron conmigo antes de la campaña a la reelección. Sondearon a quién iba a apoyar. Les dije que no iba a apoyar a Juan Manuel, les dije que iba a apoyar a un candidato de la oposición, de izquierda o de derecha, pero de la oposición, es lo que a uno le toca hacer cuando es periodista, el buen periodista debe estar en la oposición. Al oír eso me dijeron que me iban a llamar, pero no me llamaron, yo los llamé, pero nunca contestaron. Yo quería tener un programa aquí, pero ellos sabían que yo iba a terminar fastidiando a Juan Manuel, haciendo cosas que en un canal controlado por ellos no puedes hacer.

¿Por qué un hombre liberal como usted gusta tanto de Álvaro Uribe?

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A veces pienso cómo es posible que un libertino como yo, que soy agnóstico, bisexual, drogadicto, que en cien puntos no estaría de acuerdo con el presidente Uribe, ¿por qué me cae tan bien? Le tengo un genuino afecto a él, a sus hijos, me gusta que monten a caballo, que vivan en el campo, que Uribe sea un caudillo, que tenga una textura de héroe antiguo, hay algo de él que realmente me seduce.

¿Los hijos de Uribe lo han llamado?

Me encantaría que me llamaran. Son muy buenos hijos de su papá, como los hijos de Santos, me gusta que los hijos sean tan defensores de sus padres, eso dice que los papás hicieron un buen trabajo, si yo fuera candidato algún día mis hijas saldrían a decir que van a votar por el candidato opositor.

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La lluvia del tiempo

¿Desde que planeó este libro lo concibió como una novela política?

No, fue más bien azaroso, llevaba años maliciando esta novela, desde 2001 cuando ocurrieron los hechos sabía que iba a escribir una novela. Comencé a escribirla en la imaginación, una novela política sobre la televisión, sobre el mundo de la televisión, sobre la duplicidad y las falsedades de ese mundo. Sobre cómo ese poder ejerce fascinación sobre cierta gente y cómo el poder cambia a la gente para mal, generalmente.

Pasé doce o trece años escribiéndola, le tenía mucha ilusión. Uno ve con cierta melancolía que sus novelas ahora ya no provocan el revuelo que provocaban antes, eso me preocupa. Uno acaricia ese deseo de que la novela estalle como una bomba.

¿De dónde viene el título?

Lo tomé de una novela de Javier Marías. La llovizna del tiempo, la lluvia incesante que va cambiando a los personajes, la lluvia es el paso del tiempo, vuelve a los personajes más cínicos, más desalmados, deshace sus ideales, los envilece y ensucia.

¿Ha pensado alguna vez escribir ciencia ficción o fantasía?

No. Soy un escritor realista. Siempre mis novelas están ensuciadas de la realidad. En mi caso soy como los mineros que en la realidad busco oro y plata y termino sacando plomo, uno termina ensuciándose de minerales pesados, tóxicos.

Usted se ha reconocido como un mal escritor. ¿Cómo mejorar?

Se mejora todo lo que se puede. Uno sabe que nunca va a ser un escritor tan bueno como Borges o Javier Marías, me reconozco como un escritor menor, mediocre, pero no por eso voy a dejar de escribir. No todos pueden ser Messi. Uno aspira a ser James.

¿Usted es insomne? ¿Cómo lidia con ese problema?

Soy insomne. Lo soluciono drogándome con todas las pastillas que pueda, con las medicadas y las confiscadas furtivamente. El insomnio es conveniente para la literatura. Escribo cuando estoy turbado por el insomnio. Cuando no sabes bien dónde estás, qué hora es, quién vas a ser mañana, cómo vas a sobrevivir a esa noche viciosa. Le tengo terror a las noches.

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