Un pedalazo con aroma de felicidad

10 de agosto del 2018

La humedad es insoportable. El calor, tolerable. León Arboleda, un pequeño de 13 años, oriundo de Maceo, Antioquia, recorre la misma carretera pavimentada todos los días para ir al colegio. Con el ceño fruncido mira hacia adelante. A lo lejos, le espera un trayecto de 30 minutos en bicicleta. El sol calienta el asfalto pero el […]

Un pedalazo con aroma de felicidad

La humedad es insoportable. El calor, tolerable. León Arboleda, un pequeño de 13 años, oriundo de Maceo, Antioquia, recorre la misma carretera pavimentada todos los días para ir al colegio. Con el ceño fruncido mira hacia adelante. A lo lejos, le espera un trayecto de 30 minutos en bicicleta. El sol calienta el asfalto pero el pequeño maceíta sigue su dirección como si nada.

A medida que pedalea el paisaje cambia. Se aleja del pueblo que lo ha visto crecer y el panorama se torna en un verde puro con aroma a felicidad. León y sus amigos, a los que se encuentra a medida que avanza, saben muy bien lo que significan las bicicletas de marco azul sobre las que ruedan.

Cuando llegan a clases, amarran las bicicletas a un poste. La zona no es insegura “pero uno nunca sabe”, dice el menor.

Hoy en día la madre de León ya no vive “con el corazón en la mano” pues antes de recibir la ‘bici’, le tomaba más de una hora llegar a clase. Beatriz se preocupaba cuando tardaba más de lo esperado pues el hecho de que el pueblo, y la zona en general sea tranquila, la hace extrañarse más por la hora de llegada de su hijo.

“A pesar de la paz que se vive en el pueblo los niños se quedaban en el camino porque se distraen con cualquier cosa. En cambio, en la bicicleta uno sabe que van directo a estudiar y no se entretienen con lo primero que ven por la carretera”.

El marcado acento paisa de esta mujer y de su hijo emite confianza y tranquilidad. Para Betraiz, León es el mejor, lo máximo. “Siempre ocupa los primeros puestos en el colegio, es muy pilo y trae buenas calificaciones a casa”, dice.

El día que se enteró de que su hijo ya no tendría que caminar por más de una hora para ir a estudiar, su alma se llenó de paz. Su jefe le informó que por medio de la inscripción que hizo para participar de este beneficio había ganado una bicicleta del programa ‘MiBici’ de Postobón. La emoción de contarle a su hijo la noticia era igual de grande al amor que tiene por él, porque el compromiso de una empresa tan grande como esta con la sociedad hacían posible algo que para su familia no lo era.

Su reacción fue inesperada. Beatriz se encontraba en la oficina cuando de un momento a otro su jefe la interrumpió para decirle que León ahora tendría en que ir a estudiar y de inmediato su rostro dibujó una sonrisa de oreja a oreja.

Desde la entrega, León no ha sido el único beneficiado, pues la bicicletas que cuentan con parrilla que puede ser utilizada para los ‘mandados’, ya que tiene una capacidad para llevar más de 20 kilos y llevar a los compañeros que no cuentan con la misma suerte que él.

La vida no solo cambió para esta familia, también repercutió en el pueblo entero que, lleno de alegría, ve a los más pequeños ocupados en una actividad sana como es el deporte.

“Por aquí nunca se habían visto ciclas así de bonitas a esta. Los niños ahora organizan ciclopaseos”.

El carisma y preocupación de León al enseñarle a montar cicla a los demás es algo que llena de orgullo a su madre. “Siempre se ha preocupado por los demás y por el medio ambiente”, añade.

Beatriz solo espera que hoy el niño trigeño de ojos miel mantenga la sonrisa adornada por unos brackets, que la impulsa a salir adelante junto con él.

Respecto al programa

MiBici es parte de la iniciativa de Uno más Todos de Postobón. La finalidad de este programa es entregar a todos los niños y jóvenes bicicletas, específicamente diseñadas para el territorio colombiano, con el fin de cambiar su vida con un medio de transporte del que puedan disfrutar y sacar el mayor provecho.

Actualmente, Postobón entrega 2.000 bicicletas por año a estudiantes que tarden entre 45 minutos y dos horas diarias para ir de la casa a la escuela. Gracias a este aporte de estas bicicletas, que también ayudan al medio ambiente, los beneficiados reducen entre 20 a 30 minutos el trayecto, generando así un sentido de pertenencia por la ‘bici’.

Catalina Echavarria, directora del proyecto, en diálogo con Kienyke.com, expresó con cifras que “desde el 2014 se han entregado 8.403 bicicletas. Antioquia, Valle del Cauca, Guajira y Santander algunos departamentos beneficiados. Antioquia ha recibido 4.684 bicicletas para igual numero de niños y contamos con 324 instituciones educativas a nivel nacional beneficiadas. En Antioquia 130”.

Así mismo, el Gerente de Comunicaciones de este proyecto, Juan David Ramírez, contó cómo un obsequio como este influye en la vida de las comunidades:

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