El drama del primer matrimonio igualitario celebrado en Bogotá

El drama del primer matrimonio igualitario celebrado en Bogotá

10 de febrero del 2017

Esta semana se cumplieron diez años de la sentencia C-075 del 2007, que dio luz verde para que las parejas del mismo sexo obtuvieran reconocimiento y protección en Colombia. Se trata de un hito para la comunidad Lgbti; porque además de ser el primer pronunciamiento judicial sobre el tema, dio paso a posibilidades trascendentales como la adopción y el matrimonio igualitario.  

Pero alcanzar esos derechos, avalados en 2015 y 2016 respectivamente, no fue una tarea fácil. Las parejas gais libraron duros debates y enfrentamientos con sectores conservadores que creen con firmeza en las familias tradicionales. Lo cierto es que en los últimos años la Corte Constitucional ha optado por proteger a estas minorías y en la actualidad ya existen beneficiarios de las decisiones.

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Ejemplo claro de ello son Laudelino Cabello y José Andrés González, la primera pareja del mismo sexo que se dio el “sí, acepto” en un matrimonio civil celebrado Bogotá. Se casaron ante el Notario 68 de la capital de la República.

“Los declaro esposos”, fue la frase que selló su vínculo el 25 de junio de 2016. Si bien fue un peldaño que subieron juntos, ahora lo ven como un paso en el campo de batalla al que se han enfrentado durante estos meses.

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En diálogo con Kienyke.com, Laudelino y José Andrés se refirieron a las amenazas de muerte de las que según dicen han sido víctimas luego de casarse, y al nuevo reto de crear una familia en medio de una sociedad que sigue estigmatizando y minimizando a parejas de su tipo.

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Crisis en la luna de miel

“Nuestra relación fue un poco difícil por lo que pensaban nuestras familias. Son papás conservadores, nos rechazaban y se avergonzaban de la relación pero poco a poco fueron aceptando”, recuerda José, quien conoció a su compañero después de que este acabara la relación con la madre de su hijo, un adolescente que hoy tiene 15 años.

Pero los comentarios y señalamientos nunca fueron un punto de quiebre para ellos. Al contrario, siguieron sorprendiendo a sus allegados.

“A finales de 2015 Laudelino se enfermó gravemente de los pulmones. Estaba muy mal. Fue en la Unidad de Cuidados Intensivos donde prometí que si Dios lo quería más tiempo conmigo me casaba con él, pese a que en ese entonces no existía como tal el matrimonio igualitario”. Y así fue, José Andrés le cumplió. Luego de superar el estado crítico en el que se encontraba su pareja, planeó una cena y le pidió que quedara toda la vida con él.

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Una vez hallaron un notario que los uniera por lo civil, el anuncio del primer matrimonio igualitario en Bogotá se hizo viral. Ante sus familiares y amigos y varias cámaras de medios de comunicación que querían contar la noticia, el par de hombres se juró amor eterno. Lo que no se imaginaban era que algunos desconocidos se incomodarían.

“Una semana después de habernos casado comenzaron las intimidaciones. Primero, fueron por mensajes de WhatsApp y luego por llamadas telefónicas”, cuenta la pareja a este medio. ‘Locas hijue…depravadas..ese matrimonio no existe’, les escribían. La situación empeoró transcurridas unas semanas, hasta el punto de amenazarlos de muerte: “Que si no nos echábamos para atrás, nos iban a matar”.

Los episodios cambiaron los planes de los recién casados. Se vieron obligados a aplazar su luna de miel, dejaron sus trabajos y adquirieron otras líneas telefónicas. Salir a la calle, era una pesadilla en ese momento.

“Tuve una crisis nerviosa, no podía controlarme. Sentía que en cualquier momento se iban a bajar de una moto o un carro y me iban a matar. Los dos nos retiramos de los trabajos y hasta ahora no hemos podido entender cómo consiguieron nuestros números y quiénes son”, señala José Andrés.

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Adopción y matrimonio igualitario en un país homofóbico

Para esta pareja, las relaciones afectivas homosexuales no son sencillas pero tampoco imposibles.”A pesar de las diferencias y de que no es fácil, es una relación de confianza, amor y fe como cualquier otra”, aseguran. En consecuencia, y pese a que sea otro debate que sigue produciendo ampolla en Colombia, planean solicitar la adopción de una niña.

De acuerdo con Laudelino y José Andrés, tener una hija sería, además de su ilusión, una labor sencilla. Según comentan, el hijo de Laudelino vivió un año con ellos y hubo una convivencia como la de cualquier familia formada por padres heterosexuales: amena, respetuosa y ejemplar.

“Estuvimos viviendo con su hijo y fue una convivencia sana. No nos besábamos y ni siquiera nos decíamos mi amor delante de él. Si Dios nos da la oportunidad de tener una hija, será igual. Con mucho respeto le explicaremos que somos los papás, que no hay una mamá y si es necesario buscaremos ayuda profesional”, explica la pareja.

Hay avances en materia de derechos de la comunidad Lgbti, eso lo tienen claro. Pero más allá, si algo acepta el primer matrimonio igualitario que se consumó en Bogotá, es que al país le falta aceptación y sensibilización. Además de ser amenazados, Laudelino y José Andrés evitan una calle de su barrio “porque por ahí no puede pasar gais”. También, han tenido que escuchar comentarios homofóbicos de parte de personas que no los conocen. Su mensaje es muy puntual:

“Colombia no ha aceptado el matrimonio igualitario. Es una lucha y hay que sensibilizar a la gente. Con el hecho de que nos hayamos casado no le estamos haciendo daño a nadie, pero vivimos en un país homofóbico y también, en una batalla constante”.