El ‘Juego de tronos’ de Arabia saudita

24 de julio del 2017

Cualquier parecido con la ficción es pura coincidencia.

El ‘Juego de tronos’ de Arabia saudita

Foto: Shutterstock

La historia de lo que está pasando con la familia real de Arabia Saudita parece un cuento fantástico, un poco lejano de la realidad, más parecido a la laberíntica trama de Juego de tronos. Es más: puede que ni a la genial cabeza de George R. R Martín se le hubiera podido ocurrir algo así.

Arabia Saudita es, más que nada, un inmenso desierto. Y es petróleo: muchísimo petróleo. Allá gobierna una sola familia desde el siglo XIX. El estimado actual de la casta real es de cerca de  7000 personas. Todos ellos, o por lo menos la mayoría, derivan sus ingresos de la renta desproporcionada del petróleo, que en Arabia abunda como el pan. Es el país con la segunda mayor reserva de crudo, después de Venezuela. Ese hecho los ubica entre los países más ricos del mundo.

La disputa por el trono

El actual rey de Arabia es Salmán bin Abdulaziz. La fortuna actual de este ‘pobre hombre’ es de cerca de 18 mil millones de dólares. Semejante cantidad de plata deslumbraría a cualquiera. Puede que por eso, ahora se esté dando una complicada disputa entre Mohamed bin Nayef, de 57 años, quien ocupaba el primer lugar en la línea de sucesión del trono, y el príncipe Mohamed bin Salmán, de 31 años  hijo del rey, y quien ocupaba un honroso segundo lugar en el camino al que podría ser el trono más codiciado del planeta.

El pasado 21 de junio se conoció que, finalmente, podría haber un acuerdo luego de que bin Nayef renunciará a su derecho a ser rey, dejando como único candidato al príncipe bin Salman. Hasta ahí normal. Parece una elección que cualquiera tomaría: “no, estoy cansado. Ya no quiero ser rey. Que mejor lo sea el otro”.

Sin embargo, y aquí la trama se va complicando, parece que la decisión de bin Nayef no fue del todo consensuada, y que algo o alguien lo obligó a hacerse a un lado en el camino al trono ¿Qué?

A los más altos jerarcas de la familia real se les informó que bin Nayef no podía ser rey por un problema de drogas. Llama la atención esa afirmación: Mohamed bin Nayef es uno de los políticos más brillantes, reconocidos y con más experiencia de la familia real. Ha sido ministro de defensa, y encabezó el consejo económico que tenía la función  de vigilar el poderoso monopolio del petróleo en Arabia. Además le lleva al príncipe la no poco aceptable suma de 26 años de experiencia. A los más conservadores del clan les preocupa la cantidad de poder que podría concentrar el nuevo y joven heredero.

“Existe temor de que concentrar tanto poder en una sola área y en un solo individuo, que además es mucho más joven que muchísimos primos e hijos de antiguos reyes, comience a generar cierto descontrol en la familia”, le contó al New York Times Kristian Coates Ulrichsen, experto en la política de Medio Oriente.

Desafortunadamente, la familia real saudí es muy hermética, y resulta muy difícil entender cómo funciona por dentro. No obstante, algunos relatos han permitido atar cabos y ver qué clase de presión fue la que ejerció el joven príncipe para obligar a bin Nayef a desistir de su aspiración a la corona.

¿Simplemente es un príncipe ambicioso?

Se dice que al príncipe Mohamed bin Salmán, es el favorito del rey. Por eso, desde 2015 le dio responsabilidades grandes, que lo cubren con un halo de poder que podría ser mucho para uno solo hombre. Quienes lo apoyan insisten en que es un hombre visionario, inteligente, que lleva con éxito el proyecto de modernizar el país. Los que están en contra de él, explica el Times, “lo califican de irreflexivo y ávido de poder, y afirman que tiene al país enfrascado en una costosa y hasta ahora fallida guerra en Yemen en la que han muerto muchos civiles, además de un conflicto con Catar. No hay ninguna solución clara para dichos conflictos”.

En la noche del 20 de junio, el rey mandó a citar a bin Nayef a una sala de su ostentoso palacio. En realidad no fue el monarca quien lo recibió, sino un grupo de guardas de seguridad que le quitaron sus celulares y, quién sabe por qué métodos, lo obligaron a renunciar al derecho que tenía a suceder al rey. Fue tanta la presión que aceptó.

Se dijo que era por sus problemas de salud. En 2009, bin Nayef fue víctima de un atentado que lo dejó con serios problemas de salud. Entre otras cosas, ha sufrido de estrés postraumático, lo que lo llevó a consumir medicamentos psiquiátricos a los que se habría vuelto adicto. Además, se opondría al bloqueo que Arabia Saudita ha hecho a Catar.

Después de renunciar fue obligado a permanecer en su palacio de la ciudad costera de Jidda. Ya no tiene ningún cargo importante en el gobierno Saudí.

Aún sigue sin explicarse muy claramente qué razones habría detrás del vertiginoso asenso del príncipe Mohamed bin Salmán. No se explica cómo, o por qué lo logró, si hasta ahora la tradición del país ha sido que sea gobernado por los más viejos y expertos del clan real. Un joven, ambicioso, sí, pero joven, no tiene mucho que hacer ahí.

Jeremy Bowen, editor de la BBC para Medio Oriente explicó que “la promoción del príncipe Mohammed bin Salman, y su rápido ascenso, es visto por la generación joven como un signo de que las cosas están cambiando. “Pero esto tiene que haber molestado a muchos en una familia real acostumbrada a estar presidida por una sucesión de ancianos”.

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