La señal en Puerto López que repartió sonrisas

27 de agosto del 2018

Conocido como el ombligo de Colombia, Puerto López se ubica a 75 kilómetros de Villavicencio. La humedad es inminente y el sol calienta con fuerza a medida que se acerca el mediodía.  El camino al municipio se da en medio de una carretera en la que los vehículos transitan a toda marcha. A más de […]

La señal en Puerto López que repartió sonrisas

Conocido como el ombligo de Colombia, Puerto López se ubica a 75 kilómetros de Villavicencio. La humedad es inminente y el sol calienta con fuerza a medida que se acerca el mediodía.

El camino al municipio se da en medio de una carretera en la que los vehículos transitan a toda marcha. A más de 110 kilómetros por hora el llano paisaje parece desaparecer en un abrir y cerrar de ojos.

Al llegar a Puerto López, el sol golpea de manera inclemente contra la sonrisa de los lugareños que se dibuja al ver que el equipo de la Autoridad Nacional de Televisión arribando al lugar. Justo en el barrio Policarpa reside Jackeline, una mujer mayor, con sus dos hijos que hoy tienen la oportunidad de disfrutar del servicio informativo y de entretenimiento que les brinda la televisión.

Mateo, el hijo mayor que no supera los siete años de edad, sostiene el celular de su madre. Su hermana, Mariana, ve cómo abre y cierra las aplicaciones sin sentido alguno. Pero las risas y carcajadas que expelen, deja ver que es la mejor forma que tienen de divertirse. Al menos por ahora.

A la derecha de los pequeños se posa un televisor viejo, de los que llaman ‘gorditos’, empolvado por la falta de uso pero próximo a ser encendido para que los niños dejen a un lado el celular y posen sus miradas sobre la pantalla.

Cuando unos hombres con overol llegaron a la casa con una caja negra y una antena, el teléfono móvil pasó a un segundo plano. Se posaron en el techo para ubicar estratégicamente la antena y posteriormente encender el televisor. Fue justo en ese momento cuando Mateo y Mariana abrieron los ojos y acercaron las butacas al receptor, que ya no mostraba rastro alguno de polvo, para pasar horas viendo dibujos animados y educarse con un servicio de televisión gratuito.

Jackline, desde atrás, ve y se extraña por el comportamiento de sus hijos que hora permanecen más tiempo en casa que en las empedradas calles. La preocupación de sus hijos recae en llegar de la escuela a tiempo para cumplir con sus deberes escolares y luego sentarse a ver la televisión.

“Antes, camino a casa, se tardaban un poco y eso, como a toda madre, me generaba preocupación. Ahora sé que sus ganas de llegar a ver muñequitos es mayor que la de quedarse por el camino buscando lo que nos se les ha perdido. La tranquilidad se siente y eso es lo que uno de madre prefiere”, dice Jackline mientras mira de reojo a sus dos hijos que pelean por el control remoto.

La misión de la ANTV es llevar una señal gratuita y de calidad a las poblaciones vulnerables del país con el fin de ayudarles a dar el paso a la revolución tecnológica, además de ofrecer un servicio informativo y de entretenimiento que genere comunicación entre los habitantes del sector.

Como Mateo y Mariana hay un centenar de niños y adolescentes en varios municipios del país que pasan mayor tiempo en casa que en las calles.

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