20 años siendo la Vigía del Patrimonio Cultural

30 de agosto del 2019

Dos décadas protegiendo la memoria y tradición del país.

20 años siendo la Vigía del Patrimonio Cultural

Vigía del Patrimonio Cultural

Proteger el patrimonio de las comunidades en Colombia es un trabajo que ha dado frutos. El próximo 6 de septiembre se celebrarán los 20 años de Vigía del Patrimonio Cultural, un programa en el que Gabo, el premio Nóbel de Literatura, tiene mucho que ver.

KienyKe.com conversó con Katia González Rosales, directora de este programa, que busca una mayor divulgación y encontrar más vigías que cuiden la memoria histórica, cultural y social del país a través de los años.

La creación de este programa fue liderada por la arquitecta y su ángel de acolitar ‘ideas locas’, Gabriel García Márquez. Katia tuvo una buena relación con el escritor porque su padre estudió con él. De esa amistad surgió el proyecto y el aval de muchas ideas, y con ello el nombre.

“Yo le conté el reto que tenía y le expliqué que hay gente que son como los guardianes. Yo le dije que me ayudara. Un día me llama y me dice “te la tengo: yo estaba pensando que es un programa tan amplio, que es como cuidar el horizonte y este no tiene fin, cuando tu te pones frente al mar, el mar abarca el horizonte y no tiene fin, quién cuida ese mar es un faro, y la persona que cuida ese faro se llama vigía”. Y de ahí sale el nombre del programa”, contó Katia, en medio de risas, su anécdota con Gabo.

Vigía del Patrimonio Cultural

Katia dice que el patrimonio va mucho más allá de creer que los edificios o construcciones tienen ese calificativo. Explica que este concepto es más amplio, como el conocer la receta de una arepa de huevo en la Costa Caribe, saber sobre el Carnaval de Barraquilla o del canto ancestral de una comunidad indígena.

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Su trabajo necesitaba más manos. Las encontró en diferentes partes del país con personas que se organizaron en grupos y cada uno de ellos comenzó a trabajar de manera creativa en cómo preservar la memoria de su comunidad.

“Un grupo que trabaja con niños se ganó un concurso en Francia, con un programa liderado por la arquitecta Catalina Velasco. Se inventaron el programa ‘Me muero por jugar’. En las noches los pequeños aprendían historias en el cementerio de Medellín. Llegaban y prendían una velita y conocían las historias. Creo que de esa forma tan creativa no se les iban a olvidar jamás”.

En julio del año 2002 este programa se ganó un premio por parte de la Unesco, en Italia. Allí con fotos y testimonios explicaron lo que diferentes vigías en las regiones del país han hecho por proteger la cultura y conocimientos de ciudades, juegos, formas de aprendizaje y gastronomía.

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“En Italia nos dan un premio al programa creativo y se vuelve un programa que ha sido replicado e implementado en otros continentes, como Asia y África”.

El próximo encuentro de la celebración de los 20 años de Vigía del Patrimonio cultural, que se realizará en el Teatro Faenza de Bogotá. Será un escenario para un resurgir del programa y con ello una mayor difusión de este proyecto junto con el ministerio de cultura. Se espera la participación de más de 200 coordinadores de grupos de vigías.

Vigía del Patrimonio Cultural

“Cumplimos 20 años y continuar con un programa de estos, en un ministerio de cultura, con ministros que piensan de otras maneras es gratificante. Al día de hoy hay 7.000 vigías que siguen en el programa. Siento que a veces el programa ha sido olvidado. Por ejemplo, una cosa que es tan importante como los uniformes, y un vigía sin uniforme no es vigía para mí, y eso solo vale $ 30.000, y no entiendo como a veces no se lo dan por 10 años, son cosas bobitas. No es un programa costoso porque es un voluntariado, pero con este encuentro se le está haciendo un homenaje “.

Para Katia, Colombia es un país diverso y multicultural y cada trabajo debe estar enfocado en no perder la memoria, las tradiciones y cada elemento que hacen de la cultura colombiana un espacio para aprender de una manera ‘anárquica’, como lo definió ella. Un conocimiento que es diferente a lo que se aprende en un colegio o universidad.

La invitación y homenaje es difundir este proyecto que no quiere dejar en el olvido los juegos en las calles antes de la televisión y redes sociales, las canciones, bailes, casas, barrios y un sin fin de tradiciones, memorias y apropiaciones sociales y culturales que se han perdido. Sin embargo este programa quiere seguir protegiendo ese horizonte de la cultura en Colombia que no tiene fin y que por el contrario, tiene futuro.

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