El culto a la Pachamama

El culto a la Pachamama

1 de agosto del 2018

Hace miles de años, las primeras culturas en América consideraban a la ‘Pachamama’ o ‘Madre Tierra’ como una deidad generosa, por lo que se acostumbraron a homenajearla una vez al año, en medio de cultos y ritos ancestrales en forma de agradecimiento por los frutos y las abundancias que les daba. Es por eso que esta tradición aún es celebrada por varias culturas del continente.

Es adorada por los descendientes de los pueblos originarios de sur América que habitan territorios desde mucho antes que existieran los países como se conocen hoy en día. De hecho, los orígenes de este culto se remontan a la época preincáica, es decir, mucho antes de que la región fuera anexada al Tawantinsuyu o Imperio Inca.

La conmemoración de esta tradicional celebración el 1 de agosto tiene su origen en una antigua leyenda indígena que dice que agosto es la época de agradecimiento a la tierra por las cosechas y el buen tiempo y no es para menos, “La Pachamama” es la más popular de las creencias de los pueblos originarios en América Latina. “Pacha” significa universo, mundo, tiempo, lugar, mientras que “Mama” es madre”. Aunque en muchas comunidades se celebra durante todo el mes, en muchos otros el festejo se reduce al primer viernes de cada mes.

El culto a la madre tierra se transforma y varia dependiendo de la etnia y en cada una de ellas a lo largo del tiempo ha ido cambiando. En la antigüedad se sacrificaban animales en su honor; actualmente, en cambio, es más habitual enterrar aquellos elementos hechos con los frutos que la tierra les ha dado como por ejemplo cigarrillos de tabaco, botellas de vino y hojas de coca. Además de ofrendas con el fin de restablecer la reciprocidad entre el ser humano y la naturaleza.

De ahí que año tras año se lleve a cabo esta mítica celebración, cuyo objetivo es entregarle a la Tierra todo lo que cada uno de los habitantes no quiere que le falte a su familia, pero según las creencias de muchas personas, su poder es aún más amplio y también se la invoca ante ciertas enfermedades e, incluso, se le pide protección al momento de emprender un largo viaje.

Las ceremonias son básicamente de dos tipos, en los hogares, con ofrendas particulares y familiares, y en comunidad, donde la ceremonia es liderada por sacerdotes andinos o las personas ancianas, por lo general, con el fin de conservar la tradición.

En muchos hogares, esta celebración se caracteriza por la quema de sahumerio, cuyo objetivo es alejar las malas energías y los malos espíritus y atraer la abundancia y la prosperidad.

Y aunque para muchas personas esta actividad se relaciona con rituales paganos, lo cierto es que muchas culturas antiguas relacionaban la madre tierra con el cristianismo. En Bolivia, por ejemplo, la Pachamama es identificada con la Virgen de Copacabana en La Paz y la Vírgen del Socavón en Oruro, mientras que en Perú, es identificada con la Virgen de la Candelaria.

En la actualidad la celebración a la Pachamama es más común es países como Bolivia, Ecuador, Perú, Chile y en el norte de Argentina, en donde aún se mantiene y conserva el sistema de creencias que son practicadas principalmente por las comunidades quechuas y aimaras y ellas aprovechan la fecha para mantener el equilibrio y creando una armonía perfecta con la tierra.