Los sueños escritos en mi pupitre

14 de agosto del 2018

Son las seis de la mañana y la brisa del mar acompaña los pasos de más de 200 niños que van en busca de sus sueños. Todos se dirigen a una escuela ubicada en Isla Grande, Cartagena. Algunos lo hacen en lanchas, otros en buses. Lo importante es llegar. La puerta de la Institución Educativa Islas […]

MiPupitre

Son las seis de la mañana y la brisa del mar acompaña los pasos de más de 200 niños que van en busca de sus sueños. Todos se dirigen a una escuela ubicada en Isla Grande, Cartagena. Algunos lo hacen en lanchas, otros en buses. Lo importante es llegar.

La puerta de la Institución Educativa Islas del Rosario se abre y casi sin emoción empieza el día. Las sillas están deterioradas, como si hubieran pasado años sin ser utilizadas. Los niños, sin otra opción, se sientan en el piso. Los cuadernos quedan en el aire y con la espalda encorvada están atentos a las instrucciones de los docentes. Serán largas horas de estudio.

El profesor no puede utilizar el tablero, sus condiciones son tan precarias que un mal movimiento puede levantar las pequeñas astillas y causar heridas. Todos los pequeños se apoyan en la imaginación para entender los temas. El panorama en las aulas no varia, hay un ambiente de tristeza y frustración. Desolación.

Sobre el mediodía la temperatura no da tregua, oscila los 30°, las palmeras están quietas. El viento es ausente en el lugar. Es casi imposible mirar al cielo, pareciera que las nubes estuvieran pintadas por el sol.

Y como si no fuera suficiente los niños ven clases de sistemas desde un cuaderno. La falta de recursos para adquirir sillas y mesas no les facilita el uso de los computadores. Como trastes viejos quedaron los ordenadores, arrumados sin saber cuándo podrían ser utilizados nuevamente.

Computadores sin uso en el colegio.

Ese es unos de los recuerdos que aún está en la memoria de los niños de la Institución. Pero ya fue superado porque para ellos “un día llegó la esperanza”.

Todos estaban en el colegio cuando llegó un camión cargado de sueños. Eran pupitres, bibliotecas, escritorios, sillas para la sala de cómputo, mesas hexagonales y casilleros. Los niños y profesores estaban incrédulos por lo que pasaba frente a sus ojos.

Uno a uno entraban los mobiliarios para los estudiantes. Cada uno de los que presenciaba ese momento reflejaba esperanza. Era un nuevo comienzo para miles de anhelos que estaban por moldearse.

Había una persona que entendía lo que pasaba: el rector de la Institución Educativa, Ricardo Torres. Después de ocho años de olvido, Postobón había materializado el deseo que meses atrás parecía una utopía. Con el programa MiPupitre conocieron las condiciones diarias en las que tenían que estudiar los pequeños. Por fin entendieron por qué ir a la escuela podía ser divertido.

Condición de los mobiliarios antes de la llegada del programa MiPupitre.

Esto motivó a Postobón a llevarles mobiliarios “de esperanza” o así lo recuerda el rector. La gran sorpresa fue el material del que estaban hechos los moblajes. Aunque no lo creían era Tetra Pak. Aquellas cajas de jugos Hit que consumían a diario se habían convertido en algo que sería útil por muchos años más.

“Nos sentimos mucho más cómodos en el aula y eso facilita tanto la concentración como el rendimiento. Es importante el entorno y el ambiente en el que estudiamos”, explicó la personera Aida Valeria.

Los estudiantes de este colegio son solo algunos de los 49.093 beneficiados con el programa MiPupitre. Hoy en día todos perciben de otra manera la importancia de reciclar. Los pequeños saben que tienen una responsabilidad con el medio ambiente y que cualquier grano de arena será un gran aporte.

¿Cómo se procesan los mobiliarios de MiPupitre Postobón?

La compañía Proplanet reutiliza las cajas de jugos Hit que adquieren con empresas recicladoras. Con este material se realiza la separación de tres materiales: plástico, cartón y aluminio.

Posteriormente con el plástico del aluminio fabrican diferentes láminas, todas son 80 % plástico y 20 % aluminio. Las placas vienen en siete, diez, doce y 15 milímetros aproximadamente. Pueden medir 2.40 por 1.22. Después del proceso hacen los mobiliarios escolares para diferentes instituciones educativas del país.

Foto: Postobón

La caja de jugo tiene 25 % plástico aluminio y 75 % cartón. Con este material se forman unos paquetes los cuales son vendidos a cartoneras para la fabricación de cajas, papel de cocina, entre otros. La función principal es conseguir un ciclo cerrado de la caja del producto.

¿Cuáles han sido los resultados de MiPupitre Postobón?

Han entregado 26.078 piezas de mobiliario y se han procesado 1.140 toneladas de Tetra Pak. Con la medida han sido muchas cajas que dejaron de llegar al relleno para convertirse en pupitres de las escuelas.

“La llegada del mobiliario es una fiesta para la institución, porque realmente uno invita a los niños a ir al colegio. Pueden llevar sus cuadernos y ponerlos en un lugar que es propio, que es único para ellos. Se convierte también en una estrategia de permanencia”, explicó Catalina Echavarría, directora Fundación Haciendo Equipo Postobón.

Foto: Postobón

La iniciativa nació hace cuatro años con dos propósitos fundamentales: uno social y uno ambiental. Realizaron un análisis sobre la importancia del reciclaje de un material usado por la compañía que es el Tetra Pak. Definieron cómo podían utilizarlo para hacer programas sociales y beneficiar principalmente a los menores y las instituciones educativas.

¿Cómo contribuir al programa MiPupitre Postobón?

Lo principal es entender la importancia de reciclar. Una vez consumido el jugo Hit se deben abrir las pestañas inferiores y superiores. Después se debe comprimir la caja y llevarla a la cooperativa de recicladores.

Los recolectores han participado en diferentes campañas de concientización sobre el productor. Ahora todos pueden contribuir a que miles de niños del país tengan condiciones optimas para estudiar.

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