¡Que no me toquen a Yamhure!

26 de diciembre del 2011

“Ernesto, mi niño, me discípulo amado, donde te encuentres recibe las bendiciones de tu tutor. Sé bien que estás bajo la protección de la Virgen y de Rajoy en nuestra madre patria”.

¡Que no me toquen a Yamhure!

En este país francamente no se puede tener respiro ni siquiera en las sagradas fiestas de fin de año. Cuando uno se dispone al descanso, a la reflexión y a darse en la espalda con el católico silicio para purgar los pecados acumulados en el año, ¡zuás! le cae la mala noticia…

Estaba recogido con mi legítima Matilde ya en la fe y la plegaria delante del pesebre, réplica en miniatura de la finca del Ubérrimo, cuando llega a mis manos el periódico ese comunista, El Espectador, con la pésima y nefasta noticia de que se le ha abierto un proceso al sabio intelectual, asesor y analista Ernesto Yamhure dizque por presuntos vínculos con los mal llamados paramilitares.

Para empezar, ya es hora de que el país tome la decisión de lavar con manguera y detergente de una vez por todas la supuesta mala imagen de las gloriosas autodefensas que a su vez limpiaron el país de la escoria materialista, de la bazofia izquierdista y del oprobio que fuera la convivencia con los ateos y enemigos de la santísima Virgen. Antes que perseguir a los grandes intelectuales que como Yamhure facilitaron sus luces ideológicas y analíticas para fortalecer el sagrado proceso de la limpieza social y la acumulación de tierras en manos de la gente que sabe hacer producir a las vaquitas, lo que la nación debería hacer es, desde ya, liberar de las mazmorras a todas las almas puras que participaron del proceso prístino de acabar con el pueblo sublevado y sospechoso de juntarse con la subversión.

¿Qué son cien o ciento cincuenta mil menesterosos muertos o 4 millones de mestizos desplazado? Una gota en nuestro mar capitalista. Debemos empezar por liberar a las buenas o a las patadas a nuestros neo-próceres de la denominada para-política, grandes espíritus, querubines que desde la institucionalidad también dieron la batalla contra el comunismo, y que recibieron de premio apenas algunos le escasos lotes de engorde y un par de potreros o un modesto negocito con el Estado. De ahí para abajo, hay que despenalizar a todos aquellos quienes colaboraron con el proceso de desinfección nacional. Les da rabia a los mamertos y samperistas el éxito de nuestra política de la asepsia contra el vulgo rebelde que pretendió desconocer las leyes naturales establecidas en este país desde que llegamos los blancos a aprovechar de estas tierras y a sujetar a los salvajes que aun pululan debido a su promiscuidad Donde estén los iremos a buscar para cara castigarlos debidamente. En las barriadas y veredas de este país, siempre combatiremos a la indiada agnóstica y buscadorcita de problemas, a la cual nos tocó ponerle el tatequieto a punta de bala señores, moto sierra y machete.

En fin, el país debe declarar en lo legal inocentes a todos los colaboradores en todas las líneas, desde el club hasta la montaña, de las autodefensas de ayer y de hoy (nuestras lindas Bacrim) y en las costumbres sociales adoptar y aceptar el derecho a defenderse de las hordas afro-indias con la violencia legítima de quienes tenemos no solo la razón, sino la sartén por el mango ¡carajo!

Eso en lo general y volviendo al triste tema que me preocupa, en lo particular, ¿qué de malo tiene, como para que le abran un espurio proceso penal, que Ernesto prestara su apellido de piadoso cristiano libanés (loor a Yamhure y a su estirpe conservadora y falangista) como seudónimo de ese gran humanista que fuera nuestro comandante Carlos Castaño Gil?

El fiscal de Montería que lo llamó a indagatoria, debe ser de la Far o debe estar pagado por Clara López. Y ¿cómo es posible que en un territorio como Córdoba, que en heroica batalla limpiáramos de pueblo rojo, resurjan funcionaritos subversivos que se atrevan a contrariarnos? Ernesto era cercano a Castaño ¡y qué!

Lo hizo siguiendo órdenes y dictados de la Divina providencia, llamados de todo el santoral. Ernesto tuvo visiones y místicas alucinaciones que lo llevaron a convertirse a la congregación del Kalachnikov y a regar la sana influencia de su fe y limpias creencias por las sabanas de Córdoba y en Urabá, salvando almas que estaban ya amarradas al ‘Patas’.

Lo que hicieron nuestros amigos de las Autodefensas fue ejecutar a unos buen os miles de pecadores, labriegos comunistas o liberales extremos, para que no siguieran pecando. Gracias deben dar sus viudas y familias a las Autodefensas que matándolos rápido lograron evitar que siguieran pecando y de ese modo, permitieron reducir sus penas en el Purgatorio o salvarlos del Averno.

Si Ernesto fue el amanuense de Su Santidad Carlos Castaño, bien hizo. Su pluma excelsa y su frente altiva no hubieran podido tener identidad distinta que con los neo-cruzados que lograron restaurar la Cruz de Calatrava en esta tierras de impíos y pecadores. Y que forjaron las grandes haciendas de hoy, donde cuando no corren ríos de leche y miel, corren lanchas rápidas y aviones llevando la blanca esperanza del embale a los países del norte. No busquen más: la realidad es coca.

Ernesto Yamhure es un dechado de virtudes: ser impoluto, virginal muchachón que ni siquiera ha probado los placeres de Omán, serafín ingenuo incapaz de matar a una ballena. Arcángel transparente quien desde el celestial coro en la Universidad Católica con acólitos y Diáconos de las calidades de un Andrés Felipe Arias, ha producido las tendencias ideológicas de las cuales bebe y bebió el Non Plus Ultra de estas limpias jugadas, el epónimo Fac Totum, el incomparable Supremo, el Pio Álvaro Uribe, legionario mayor de los ejércitos de María y de la Trinidad misma. Ernesto, dulce de corazón, casto de músculo, hombre jamás contaminado por el pecado de la carne en todas sus variables, joven que lograra vencer la gula y demás pecados capitales.

No solamente se debe exonerar a Yamhure de toda diligencia o juicio, sino que los gamines socialistas de El Espectador en cabeza del ideólogo de la decadencia el tal Fidel Cano, deben devolverle su columna en ese libelo. Que regrese Ernesto a La Escalera de Guillermo Díaz Salamanca, donde yo Godofredo día a día expreso en toda libertad mis contenidos preclaros y poco sectarios puntos de vista.

Ernesto, mi niño, me discípulo amado, donde te encuentres recibe las bendiciones de tu tutor. Sé bien que estás bajo la protección de la Virgen y de Rajoy, allá en nuestra madre patria. Si ya -como nos lo habías anunciado- tomaste los hábitos y eres un sumiso fraile en alguna cartuja, abre tu tierno corazón y perdónalos a los de la Fiscalía, porque no saben lo que hacen. Y si no puedes perdonarlos, pues acuérdate que en nuestro lindo país tenemos muchas maneras de disuadir a nuestros enemigos. Gloria a Dios. Aleluya. Los ejércitos, las legiones, están con nosotros Que no sea una sino dos, que una doble moral te acompañe es ente tránsito y peregrinaje que la vida te propone. No cejes en tu empeño de limpieza, en tu obsesión de aseo social.

Que el niño Dios te traiga de regalo un lindo Ak-47, una ametralladora M-60 y algunas granadillas que acompañen tu trapense soledad- En el nombre de Uribe, de Obdulio y del Espíritu Santos.

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