¿Qué sucedió en el quirófano donde murió Katiuska?

¿Qué sucedió en el quirófano donde murió Katiuska?

15 de diciembre del 2011

Katiuska Mendoza Cotes estaba entusiasmada con cambiar su imagen. No tenía miedo. El 12 de diciembre, un día antes de la cirugía, llegó acompañada de su madre al consultorio de la cirujana Damaris Romero, ubicado en la carrera 12 con calle 14 en Valledupar. Paciente y médica no se conocían, pero llegaban allí por recomendación del tío de Katiuska. Otro médico de la misma ciudad la había examinado días antes.

En el consultorio, la doctora Romero revisó los exámenes médicos que le entregó la joven. La interrogó por las alergias, antecedentes de otras operaciones y accidentes de infancia. Katiuska habló solo de una caída en la niñez. El examen concluyó que Katiuska era una mujer de 19 años completamente sana.

Fue su tío quien le recomendó a Katiuska a la doctora Damaris Romero, quien lleva 13 años ejerciendo la medicina en el campo de la cirugía plástica. Estudió en Brasil en el Instituto de Pesquisas Medico Científicas en Cirugía Plástica de Sao Bernardo do Campo y homologó el título de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva en Colombia a través del Ministerio de Educación. También pertenece a la Sociedad Colombiana de Cirujanos Plásticos. En su experiencia en el campo de las intervenciones quirúrgicas, la rinoplastia o cirugía de nariz no presenta mayores riesgos, sobre todo si se trata de una paciente sin problemas de salud, como Katiuska.

Esta es la última foto de Katiuska Mendoza antes de la cirugía.

El martes 13 de diciembre, a las 12:00 del mediodía, Katiuska ingresó a la Clínica Valledupar acompañada de su madre, quien la llevaba del brazo. La joven estaba contenta. Soñaba en salir de la clínica con una nariz perfilada.

En el quirófano la esperaba el equipo médico de la clínica: el anestesiólogo Fabio Vargas, un ayudante de cirugía, instrumentadora, rotadora (la encargada de entregar los medicamentos al anestesiólogo) y la médica cirujana, responsable de la intervención quirurgica. A las 12:15, se le suministró a la paciente la anestesia.

El equipo médico estaba pendiente de los monitores, del pulso y de la tensión. La cirujana estaba concentrada en hacer un diseño de nariz perfecto y, de vez en vez, se fijaba en los equipos de monitoreo. Todo estaba marchando bien hasta las 12:40 p.m., cuando la Doctora Romero se percató de que la oxigenación de la paciente no marcaba en los monitores. El anestesiólogo, quien también se había dado cuenta, revisó alarmado los signos vitales de la cantante y registró que había entrado en un paro cardio-respiratorio.

Todos los esfuerzos se encaminaron en reanimar a Katiuska. Mientras intentaban hacerlo, se presentaron dos médicos de cuidados intensivos que no pudieron hacer nada. Katiuska había fallecido.

Aún no se ha determinado con precisión la causa de la muerte. La doctora Damaris asegura que las complicaciones en este tipo de cirugía, cuando la paciente tiene un excelente estado de salud como el de ella, son muy bajas. Probablemente, según ella, hubo una reacción alérgica a los medicamentos suministrados durante el procedimiento. La última palabra para conocer la causa de su muerte será determinada por el Instituto de medicina legal.

Por ahora, solo se sabe que Katiuska, quien como su abuelo, el acordeonista Colacho Mendoza, llevaba el vallenato en la sangre, intentó mejorar su imagen y perdió la vida.

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