¿Qué tan cierta es su bondad?

24 de octubre del 2013

La filantropía, en algunos casos, abre espacio a las dudas. ¿Por qué los millonarios ayudan a la gente? ¿Bondad o lavado de imagen?

Carlos Slim, Bono, Steve Jobs, Kienyke

En un mundo donde la imagen manda la parada es mejor parecer ser un millonario que piensa en los otros, que un opulento que sólo se ocupa de sus negocios. Músicos, futbolistas, actores y por supuesto, empresarios, están en la lista de los filántropos cuya bondad es recibida con reserva. ¿Son tan buenos como se creen?

Bono

Harry Browne, en su biografía sobre el cantante de U2, ‘Bono, en el nombre del poder’, cuenta una escena típica del cantante irlandés: durante un concierto en Glasgow, Bono le pidió al público que hiciera silencio. Luego comenzó a aplaudir lentamente, se paró frente al micrófono y dijo:

—Cada vez que aplaudo, un niño muere en África.

Desde el público una persona le gritó: “¡Entonces deja de hacerlo!”.

Otra iniciativa en favor de la caridad que le fue criticada es su guitarra eléctrica en forma del continente africano, que el cantante quiso convertir en un símbolo de sus causas. De ella se burló en alguna ocasión Liam Gallagher, cantante de Oasis, “si tanto le interesa los niños de África, por qué no dona su fortuna…”.

Bono, Kienyke

Bono es polémico, hace un tiempo se pronunció públicamente en contra de la descarga libre de música en internet a petición de las grandes disqueras. 

El New York Post publicó datos de One, la fundación que encabeza Bono, que recibe ochenta veces más dinero del que canaliza a las causas sociales que supuestamente apoya. Explica el diario que durante el 2008 One obtuvo ganancias por $14.993.873 dólares, de los cuales sólo $184.732 fueron distribuidos entre los proyectos de caridad que supuestamente apoya. Más de 8 millones de dólares se utilizaron en sueldos de empleados y ejecutivos. Lo que significa que el 1.23% de los fondos que recibe la fundación se utilizaron para lo que realmente debieran destinarse.

En el 2010 fue criticado en Nueva York por un obsequio a los periodistas que entregó después de una reunión con Barack Obama. Bono discutió con el gobernante una donación para combatir las enfermedades en África. El regalo era una caja de sofisticado diseño que contenía una botellita de agua estilizada de edición limitada y bolsas de café de StarBuks, además de unas lujosas galletas por valor de $15 dólares.

La caja también incluía un documento informativo en el que se reseñaba que la mayoría de los niños africanos vivían con $1.25 dólares diarios. Un periodista del Times le hizo la observación a Bono: solo las galletas eran más costosas que la despensa habitual de un niño africano.

Carlos Slim

Hace unos años, en un evento público de caridad, un hombre vio a Carlos Slim y se acercó a él para proponerle un negocio: hacer un libro de fotografías sobre el DF para regalar en Navidad. El hombre más rico del mundo aceptó la oferta y le dijo al fotógrafo que fuese en un par de semanas a su oficina de Lomas de Chapultepec, la más tradicional colonia de la capital mexicana. Cuando el fotógrafo llegó a su oficina y le entregó un ejemplar del libro con fotografías del DF, Slim lo revisó con detenimiento y miró la factura con un rostro agrio:

—No puedo pagarle todo esto, se me hace muy caro.

Slim sacó de su escritorio una hoja y un lápiz, hizo sumas hasta que escribió la cifra que le parecía justa para su presupuesto. El fotógrafo no tuvo más remedio que ceder ante el regateo del hombre más rico del mundo.

Carlos Slim, Kienyke

El hombre más rico del mundo no tiene chofer y él mismo conduce su automóvil Mercedes Benz en el desesperante tráfico del DF. 

En un perfil escrito en la revista Etiqueta Negra, Diego Osorio cuenta esta y otras anécdotas del empresario mexicano, quien estudió ingeniería civil en la UNAM y según él, “donaba sus fondos para los estudiantes más necesitados de la universidad”. Hay otra anécdota según la cual Slim se pasó regateando 15 minutos con un vendedor de Venecia para que le descontara diez dólares por una corbata. Al final pagó 30 dólares.

Slim no es un falso filántropo, más bien es un tacaño en la vida privada y tiene una filosofía pragmática de la generosidad: “Nuestro concepto se enfoca en realizar y resolver las cosas, en lugar de dar. No ir por ahí como Santa Claus”. En otra ocasión, en una conferencia sobre filantropía en México señaló: “No me gusta hablar de regalar dinero […] Ese no es nuestro propósito. Nuestro propósito es resolver problemas sociales.”

Diego Osorio sintetiza la situación de Slim en México con un chiste sobre su empresa de telecomunicaciones (Telmex): “Mi amor, entiende que cuando discutimos por teléfono ni tú ni yo ganamos. Gana Carlos Slim.”

Obispo de Limburgo

El pontificado de Francisco ha sido catalogado como revolucionario por su renuncia a los lujos y acercarse a los pobres. Sin embargo, su ejemplo no ha sido seguido por todos los miembros de la Iglesia Católica. El obispo de la diócesis alemana de Limburgo, Frans-Peter Tebartz-van Elst está levantando ampollas por el desproporcionado costo de su casa obispal: 31 millones de euros. En un principio la obra se había presupuestado en dos millones y medio, pero los lujos y excentricidades de Tebartz-van Elst dieron al traste con el presupuesto, por lo que es llamado “el obispo despilfarrador”. Varios piden su renuncia y Francisco envió al cardenal Giovanni Lajolo hasta Limburgo para que inicie una investigación.

La construcción de la casa obispal incluye en sus diseños un museo, sala de conferencias, capilla y apartamentos privados; además de un comedor de 53 metros cuadrados de casi 3 millones de euros y una tina de baño de 15 mil.

Franz Peter Tebartz, Kienyke

El Papa Francisco mandó llamar al obispo para una audiencia en Roma, en tanto lo suspendió de su dignidad eclesiástica por un tiempo en busca de una “solución creativa”. 

Mientras el Papa predica la austeridad, el presupuesto de los obispados alemanes es una incógnita. El teólogo Thomas Schüller es escéptico sobre la puesta en cintura de Tebartz-van Altz: “El obispo se quedará pegado a su puesto, por lo que solo hay una vía: el Papa debe relevarlo de sus poderes”. ¿Lo hará?

Steve Jobs

El mesías de la tecnología fue etiquetado como la encarnación de Leonardo y una versión moderna de Thomas Alba Edison. Pero estuvo lejos de practicar la filantropía, tal como otros grandes empresarios estadounidenses, Henry Ford o John D. Rockefeller.

Jobs no fue un filántropo sino un empresario, sin duda un gran trabajador e innovador, pero no propiamente un dechado de virtudes humanitarias.

Fue señalado por varios de sus exempleados como un jefe grosero, desdeñoso, muchas veces hostil y amigo de los regaños en público. Un artículo de la revista Fortune sobre el funcionamiento de Apple cuenta que en su paso por MobileMe, Jobs caía en discursos paranoicos, “usted ha empeñado la reputación pública de nuestra empresa, debería odiarse por hacerlo mal”, gritaba en medio de la humillación pública a uno de sus empelados. Después de este regaño muchos renunciaron a su empleo.

Steve Jobs, Kienyke

Andrew Malone, periodista del MailOnLine, se coló en una fábrica de Apple en China, dijo que “los empleados llegan a trabajar 15 horas al día, los empleados duermen en cuartos pequeños, en literas de bambú de tres pisos para ahorrar espacio.”

Alan Deutschman en su biografía ‘La segunda venida de Steve Jobs’ cuenta que el millonario recurría a la intimidación, el menosprecio y la humillación. “No le preocupa perjudicar los egos y las emociones de sus empleados… de un momento a otro miraba lo que estaban haciendo sus empleados y decía ‘es una mierda’”.

Cuando un ejecutivo de administración de recursos le hizo ver un error de programación, Jobs le contestó sin titubeos: “Cállate y haz tu trabajo, y podrías llegar a quedarte”.

Al contrario de Bill Gates, que ha sido un filántropo desprendido o de Warren Buffet, quien propuso en el 2007 que los ricos pagaran más impuestos, Jobs nunca fue caritativo, según el New York Times él mismo cerró el centro de proyecciones filantrópicos de Apple.

Finalmente, aún se recuerda la hilarante persecución a un niño de trece años quien divulgó información privada de Apple en Internet, o su obsesiva lucha contra quienes promovían un software libre y gratuito.

Lionel Messi

En un perfil que le hizo Leonard Faccio a Leo Messi para Etiqueta Negra, éste le confesó que nunca lee. No leyó ni siquiera el libro que le regaló su entrenador Pep Guardiola titulado ‘Saber Perder’, una mirada reflexiva a las derrotas en la vida. Hace unas semanas salieron unas fotos suyas a blanco y negro, en calzoncillos, luciendo sus abdominales y algo más para Dolce & Gabana. Esto, como adelanto de un libro que estará a la venta en noviembre y cuyos dividendos estarán destinados a la fundación del futbolista.

Para Nelson Padilla, editor dominical de El Espectador, el objetivo de las grandes estrellas de nuestra cultura del espectáculo es aparentar un alma humanitaria con tal de pagar menos impuestos por sus fortunas. En el caso de Messi, los 33 millones de euros, que según la revista Forbes gana al año, incluye lo que Unicef le da por usar su imagen.

Lionel Messi, Kienyke

El comunicado oficial de la familia Messi sobre este escándalo fue dice: “Nos hemos enterado por la prensa de las acciones iniciadas por la fiscalía española”.

Hace dos meses se supo que la Fiscalía de Barcelona lo investiga junto a su padre, Jorge, por un fraude de evasión de impuestos que supera los cuatro millones de euros. El diario El País de Madrid señaló que “el padre del jugador ordenó a los asesores buscar una fórmula para rebajar la factura fiscal del deportista. Estos crearon un entramado de empresas radicado en países de bajo control fiscal como Belice y Uruguay, para gestionar desde allí los derechos de imagen del delantero del Barca para pagar menos a Hacienda.”

Son tres delitos fiscales por irregularidades en las declaraciones de 2007, 2008 y 2009. “Según el artículo 305 del Código Penal español, ameritaría una pena de entre uno y cuatro años de cárcel” agrega Padilla. El comunicado oficial de la familia Messi dice: “Nos hemos enterado por la prensa de las acciones iniciadas por la fiscalía española, algo que nos causa sorpresa porque nunca hemos cometido infracción alguna.”

Esta situación recuerda la historia de Fabián Soldini, el hombre que llevó a Messi al Barcelona y quien tuvo que demandarlo para que se le pagara lo justo por sus comisiones. Cuando un periodista del diario El País le preguntó a Messi sobre este tema, el crack se limitó a decir: “Yo sólo me ocupo de ser el mejor futbolista del mundo”.

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