“El dinero no me hace feliz”: De la Espriella

20 de noviembre del 2019

El abogado habló de todo y todos.

Abelardo de la Espriella

Foto: Andrés Lozano

“Agrandado”, “egocéntrico”, “arrogante”, “corrupto”, “lobo”, entre otros adjetivos, han entrado por los oídos de Abelardo de la Espriella. Él, con sus bordados trajes europeos y relojes de quilates imponentes, sonríe y no presta atención a las críticas. Dice que haga lo que haga hablarán bien o mal, eso depende de quien lance la flecha.

El hombre, de 41 años nacido en Montería, nos acogió en su bufete de abogados ubicado en la Zona T de la ciudad de Bogotá. Recibe el sol con unos lentes oscuros, parado en la terraza del edificio y sonriendo de oreja a oreja. El acento costeño se marca más que la costura de sus trajes. Habla con una oratoria que refleja que ha pasado más de un libro entre sus manos.

De la Espriella se autoproclama como un “artista litigante” que siempre ha buscado a través de los sentidos y las experiencias cumplir sus objetivos de vida. En las redes sociales, escenarios en los que exhibe su día a día entre viajes en jet privado, gastronomía global y lujos del primer mundo, le dicen que muestra el dinero para verse feliz.

“A mí el dinero no me hace feliz. El dinero es un medio, no un fin. Me hace feliz mis hijos y mi esposa. Mi deseo es que me vean y me recuerden de la mejor manera”, dijo el abogado de 41 años a KienyKe.com.

El ‘costeño’ es muy consciente de lo que dice, no hay una palabra que salga de su boca sin saber el impacto o polémica que va generar. Un ejemplo, de muchos, fue cuando afirmó que el ajiaco era un “potaje carcelario”.

Foto: Andrés Lozano

¿Por qué lo hace? Esta pregunta el abogado la responde diciendo que “los colombianos han sido criados pensando que “hay que participar y no ganar, además de tenerle miedo al éxito”. Para Abelardo no hay un problema con los hábitos y costumbres de sus compatriotas, sino con la forma en la que ven el mundo, muchas veces, para él, encapsulados en no explorar más allá de lo comúnmente aceptado.

“Hay que viajar, comer otras cosas, conocer. No todo es ajiaco, bandeja paisa y lo que nos enseñan aquí. No es que sea malo, pero no es lo único que uno deba hacer”, apuntó.

Video completo con Abelardo de la Espriella

El reconocido penalista, que dice tener un récord de éxito del 97 % en los cientos de casos que ha liderado, también ha sido amedrentado por sus posturas políticas. Su aferrado uribismo no lo esconde. Para muchos esta tendencia lo hace parecer una criatura del averno.

“A veces creo que Álvaro Uribe es un extraterrestre. Puede trabajar hasta 18 horas continúas y no se cansa. Creo que es el patriota más importante que hemos tenido porque tiene a Colombia en la cabeza”, fue su descripción del ahora senador.

Incluso, sin temor a las represalias, defiende al presidente Iván Duque, a quien conoce desde las épocas de pregrado en la Universidad Sergio Arboleda.

“Es un hombre juicioso que no pierde el tiempo. Mientras los otros bebíamos él estaba en la biblioteca ‘dándole’ al estudio. Tomó un país desequilibrado que dejó el farsante de Juan Manuel Santos con muchos problemas y más de 220.000 hectáreas de coca, nunca antes visto aquí. Hace lo que debe hacer a su manera”.

Abelardo, que también tiene una marca de cajas fuertes, restaurantes y bares en Colombia y fuera del país, cree que todo se debe hacer bajo un lema: “Evitar la corrupción y que los niños no mueran de hambre”.

Dice ser alérgico a los “izquierdosos y mamertos” que, por posturas encontradas, son los primeros en señalarlo a la hora de buscar argumentos en su contra.

“Daniel Coronell, Gustavo Petro, hay muchos, pero eso se soluciona con demandas. Yo no tengo nada que esconder. Eso es de hacer y no hablar”, enfatizó el penalista que se ha defendido a capa y espada cuando las críticas llegan sin aviso alguno.

El abogado tiene amigos de la farándula criolla como James Rodríguez, Silvestre Dangond, Maía, entre otras personalidades, que le han servido para no dejar de estar en la palestra pública, además de asesorárlos cuando han requerido sus servicios.

“Soy un artista que litiga y eso me permite tener proximidad con los artistas. Yo canto, leo, me gusta de todo y eso hace que tenga una conexión importante con todos ellos”, expresó.

Con un parado firme, la mano izquierda en su pantalón gris y la mano derecha acompañada de una lujosa pulsera de oro para enfatizar, confiesa que más que lo que piensen los demás cree que siempre hay que innovar, porque quedarse quieto es, casi, como llamar a la muerte.

Foto: Andrés Lozano

“Mi esposa, Ana Lucía Pineda, me dice que estoy loco, que no paro de crear una empresa o negocio cuando ya quiero iniciar otro. Pero quieto no me quedo ‘ja'”, confirma entre risas costeñas.

¿Por qué vivir fuera de Colombia?

De la Espriella reside en Miami, pero su vida se multiplica entre Bogotá, Barranquilla, Montería, Italia y otros destinos que no puede dejar de pisar por sus compromisos laborales. Eligió Estados Unidos por la seguridad y comodidad de sus tres hijos.

“No quisiera que mis hijos y mi esposa estuvieran siempre entre escoltas, camionetas blindadas y esquemas de seguridad, eso no es vida”, expresó de forma emotiva contrariando a aquellos que dicen que es feliz entre vehículos oscuros y caravanas policíacas.

Para entrar a la oficina de Abelardo se requiere cita, inspección de policías en el edificio con su cuerpo de seguridad y un protocolo que se debe cumplir de principio a fin. Sin embargo, él es de sonrisas, atenciones y anécdotas. A veces olvida que es uno de los hombres más influyentes del país, no porque lo vea así, sino porque muchas personas, mal o bien, viven pendientes de su vida en los juzgados y las redes sociales.

“Mi hermano… Yo soy fresco, no me creo ni ‘pintoso’ ni nada. Soy un hombre que busca hacer sus cosas de la mejor manera. Me gusta el éxito. No se puede confundir la seguridad con la arrogancia”.

Del niño nacido en Montería que realizó sus estudios en La Salle, continuó la carrera de derecho en la Sergio Arboleda, realizó estudios de posgrado en el Externado, la Sergio y la Universidad del Rosario para terminar con un doctorado en la Universidad Autónoma, permanecen las ganas de vivir y ser feliz.

“Sueño con una finca en la Toscana (Italia) sembrando uvas, llevando a mis hijos al colegio y sin aspirar a tanto. Me veo disfrutando de Netflix, unos buenos vinos, no tener celular y decir que tengo una vida tranquila”. Con ese fragmento cierra la entrevista Abelardo. Se retira de su despacho y firma: “Recuerden que la vida está escrita por el maestro misterio”.

Por: Ricardo Moreno

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO