Magia callejera: el arte de Cristeven y Adrián

4 de septiembre del 2018

Para sorprender al público no necesita de un gran escenario, le basta su pequeña caja de magia y un poco del buen humor. A diario se ubica en diferentes espacios de Medellín, sobre todo en semáforos, y en esos sitios es donde nace la magia y deleita a más de un transeúnte o conductor con […]

Magia callejera: el arte de Cristeven y Adrián

Para sorprender al público no necesita de un gran escenario, le basta su pequeña caja de magia y un poco del buen humor. A diario se ubica en diferentes espacios de Medellín, sobre todo en semáforos, y en esos sitios es donde nace la magia y deleita a más de un transeúnte o conductor con su show. ‘Cristeven’, un joven mago que vive de su capacidad para el encanto, es el protagonista de esta historia.

Su nombre artistico es una mezcla de su nombre real: Cristián Steven Palacio, de 23 años, nació en Colombia, pero a los 9 años de edad se fue con su familia para Venezuela en busca de un mejor futuro y mejores oportunidades, esas que la vida en Colombia les había negado. En ese entonces migrar al vecino país era casi que un sueño para muchas personas, debido a la estabilidad económica que había en ese entonces en esa nación, gracias al alto precio del petroleo en los mercados internacionales.

Este joven mago le contó a KienyKe.com que en los años que vivió en Venezuela, seis en total, nunca le toco vivir una crisis económica, por el contrario gozaban de una buena estabilidad y podrían conocer distintos lugares, como España, el país al que llegó junto con su familia de paseo y en el que supo qué era la magia.

“Cuando estaba en España, un mago llegó y me sacó una moneda de la oreja, y a mí eso me pareció realmente impresionante, entonces quise causar esa misma sensación en otras personas. Por medio de la magia supe que podía transmitir muchas cosas de las cuales carecía”, comentó ‘Cristeven.

Tras su regreso a Venezuela y luego de una dura decisión, ya que él y sus hermanas se querían radicar en el viejo continente pero una enfermedad de su madre se lo impidió, ya se empezaba a sentir los efectos de la crisis económica. Su familia decidió montar un negocio propio de comidas rápidas, sin embargo solo pudo estar abierto al público por dos años debido a que conseguir insumos como panes, carnes y salsas era cada vez más difícil y costoso y aunque juntos trataron de mantenerlo abierto por más tiempo, finalmente sus esfuerzos fueron insuficientes ante la gran crisis que se avecinaba.

Un giro inesperado

El mundo era testigo de cómo el precio del petróleo se desplomaba en los diferentes mercados internacionales, por eso poco a poco la atención de los países iban centrándose en la economía venezolana y la situación en esa nación no eran nada distinta. ‘Cristeven’ le narró a este medio que por más de un mes los únicos alimentos que llegaban a su mesa eran pan, jamón y mantequilla. Y es precisamente en ese momento tan difícil que se enteró que sería papá, por eso una vez nació y conoció a su hijo, decidió regresar a su país natal, Colombia, a buscar para su hijo esas mismas oportunidades que sus padres fueron buscando en el pasado para él en otro país.

Nueva vida

Una vez estando en Colombia, las dudas e incertidumbres eran mayores que las oportunidades que encontraba. Ante la falta de experiencia laboral decidió dedicarse a vender gafas y relojes.

“Aunque yo nací y me crié aquí, para mí Colombia era un país totalmente diferente porque yo me fui cuando tenía apenas 9 años”, Cristeven.

Fueron en total seis meses en los que se dedicó a esta actividad, y se fue de nuevo para Venezuela a visitar a su hijo. Le dio muchas tristeza no poder compartir momentos importantes con su bebé, debido a factores externos.

En su regreso al país decidió volver al negocio de las gafas por seis meses más hasta comprar un carro de comidas rápidas y de esta manera alternaba ambos trabajos. A pesar del cansancio y del agotamiento que podía haber sentido, el objetivo era uno solo, poder traer a Colombia a su hijo y darle una mejor calidad de vida. Y lo logró el 30 de noviembre de 2017.

Y aunque económicamente estas dos fuentes de ingresos le representaban una gran ayuda, afirma que esto no lo hacía feliz, ya que su gran sueño era dedicarse a la magia.

Desde entonces todos los días se ubica en diferentes espacios de Medellín para hacer lo que más le gusta, sorprender a las personas con su magia. Así conoció a Adrián Caviedes, otro mago de la ciudad, a quien llegó por medio de su tienda de magia virtual. La conexión entre ambos fue tan grande que en la actualidad ambos trabajan juntos y tienen grandes proyectos a futuro.

“Trabajar en un semáforo no fue lo que yo soñé, pero estoy agradecido porque estoy haciendo lo que me gusta y me hace feliz”, Cristeven.

Adrián Caviedes le contó a Kienyke.com que a lo que le apuntan es a que la imagen del artista callejero cambie, además indicó que entre los proyectos a futuro que tienen se encuentra montar una página web, en la que los magos profesionales y aficionados puedan encontrar los elementos y accesorios necesarios.

“Con este queremos crear una gran comunidad entre todos los magos de la ciudad y así entre compartir nuestras experiencias”, indicó Caviedes.

Pero no todo es bueno en las calles, Adrían señaló que lo más difícil es tratar con el genio de las personas, por eso ellos siempre ante la indiferencia y el rechazo de algunos, siempre ambos tienen una sonrisa en sus rostros.

Encontrase a este par de magos en diferentes puntos de Medellín no esta nada difícil, ya que trabajan en varios sectores de la ciudad y es tanto al cariño que le han cogido a estos espacios, que a todos les pusieron nombres. Por ejemplo, ‘La oficina’, que es donde más se mantienen, está en la avenida El Poblado y la ‘1314’.

Para ellos, trabajar en las calle sirve para forjar carácter y les permiten conocer esos momentos del día en que las personas están de buen genio. Según su experiencia la mañana es el mejor momento, ya que la gente está menos estresadas, cosa contraria ocurre en las horas de la tarde, porque las personas salen casadas de sus trabajos y solo quieren llegar a sus hogares a descansar.

Si usted es de los que vive o por estos días tiene planeado visitar a Medellín prepárese porque tal vez en algún semáforo este par de magos lo sorprendan con su toque de magia y humor que los caracteriza.

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