¿Quién es el concejal al que le encintaron la curul?

24 de mayo del 2013

José Juan Rodríguez defendía su inasistencia al Concejo porque, en su opinión, el trabajo no puede ser valorado por “hora-nalga”.

Concejal Juan Jose Rodriguez, kienyke

Ahora que un juez lo mandó a la cárcel, por supuestos delitos cometidos contra la administración, vinculado al llamado ‘Carrusel de la Contratación’, la ciudad tiene claro el porqué no tenía tiempo de asistir a las sesiones del Cabildo.

El concejal José Juan Rodríguez, del Partido Verde –y antes de Alas Colombia– siempre se ha transportado en moto, no usa vestido completo y fácilmente puede ser confundido con un vendedor ambulante, de no ser por los policías de seguridad que lo acompañaban, también motorizados.

Nadie podría pensar que es el hijo del exsenador Gustavo Rodríguez Vargas, muy tieso y muy majo, ni hermano de Gustavo Andrés, siempre bien emperifollado.

José Juan ha vivido en contravía.

Defendía su inasistencia al Concejo porque, en su opinión, el trabajo no puede ser valorado por “hora-nalga”. Dice que “para ser calificados, los concejales presentan proyectos de todo y para todo. Han saturado la Corporación. Hay proyectos para los siguientes diez años”.

Sin llegar a los 40, se comporta como un viejo cascarrabias. Como si estuviera listo a emberracarse porque el mundo anda muy despacio o porque la tierra no gira a la velocidad que él quisiera. Como si lo hubieran bautizado con agua caliente.

Y así fue desde muchacho. A los 18 años se levantó una divorciada del barrio, que le doblaba la edad. A los 20 años tuvieron una hija. Renunció a las comodidades de su familia y se fue a vivir con ella a Acacías (Meta), buscando el apoyo de la suegra.

Estuvo en el rebusque por un buen tiempo, negociaba con ganado, con madera. Trasteaba gente en su carro y “muchiliaba ” (iba de pueblo en pueblo) por todos los caminos del Meta.

Pero como tenía un padre político (un verdadero cacique en la ciudad) preocupado por la situación de su hijo calavera, el muchacho regresó a Bogotá.

Rodríguez Vargas lo impuso como segundo renglón de Yudy Consuelo Pinzón, que resultó perdiendo la curul más adelante, porque cayó en una trampa del sindicato de vendedores ambulantes que ofrecía un soborno por aprobar un proyecto a su favor. Esa fue su primera paloma en el concejo capitalino.

Luego vino otra oportunidad. También fue segundo renglón de Flavio Eliécer Maya Maya, quien se enfermó y fue destituido por tráfico de influencias. José Luis heredó la curul.

Obviamente, Rodriguez ya era capaz de embestirle solo a la próxima campaña. Y así fue. Llegó al Concejo con una buena votación.

Nunca le importaron las críticas: que se vestía mal, que su aspecto era descuidado, que le faltaran modales.

-“No me importa”, me respondió.

-“En Colombia se mide a la gente por el carro o por la pinta, no por lo que piensa y hace. Como si la dignidad la diera un buen carro o un vestido nuevo. Yo no soy menos concejal porque no me ponga corbata o porque no me afeite”.

Apoyó a Lucho Garzón en su alcaldía y se le pegó a Samuel Moreno, donde habría perdido su rumbo.

Otro era su discurso cuando lo entrevisté hace algunos años:

“Aquí no hay cultura democrática. Es una farsa completa. En este país todo es por debajo de la mesa. Hablan de meritocracia y se sigue nombrando a los amigos de los concejales, diputados, congresistas y funcionarios, siempre por debajo de cuerda. Y cuando esos empleados –dizque nombrados por méritos- se roban hasta el papel higiénico, hay un escándalo, pero el concejal o el congresista que los propuso sigue campante como si nada. Y propone el reemplazo. Aquí no hay decencia política…”.

José Juan Rodríguez, con una buena preparación académica y pragmático en el análisis de los problemas de la ciudad, pasó ayer su primera noche en “La Picota”. Se declara inocente, pero un juez, la Fiscalía y la Procuraduría estuvieron de acuerdo en confinarlo en el centro carcelario, por sus vinculaciones con el saqueo a Bogotá.

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