Cultura, el ADN de Elvira Cuervo de Jaramillo

Jose Vargas - Kienyke.com

Cultura, el ADN de Elvira Cuervo de Jaramillo

11 de septiembre del 2018

Tenía siete años cuando fue testigo de uno de los eventos históricos más trascendentales de Colombia: El Bogotazo. En los brazos de su padre, Elvira Cuervo de Jaramillo salió del recién construido Museo Nacional, que iba a ser inaugurado esa tarde del 9 de abril de 1948 durante la Conferencia Panamericana, para encontrar refugio en la avenida Caracas. El cielo rojo por el reflejo de los incendios y los cadáveres que inevitablemente vio quedaron en su memoria como un recuerdo vívido.

Esta mujer, que ocupó por 13 años la dirección de esta entidad que conoció gracias a una de sus tías – Teresa Cuervo-  desde muy temprano en su niñez, es una de las líderes más importantes en el desarrollo cultural del país. Sin graduarse de bachiller, pero formada por los libros que devoró por la soledad de su crianza le permitió convertirse en un referente en los distintos cargos que ocupo: desde la Secretaría de Educación de Cundinamarca, la dirección de Bienestar Social del Distrito, hasta su paso por la Asamblea Departamental de Cundinamarca, la Cámara de Representantes, la ONU y el Ministerio de Cultura.

En una charla, en la sala de su casa en el norte de Bogotá, Cuervo de Jaramillo recibió al equipo de Kienyke.com para hablar del Festival Internacional de Historia, que se llevará a cabo en Villa de Leyva este 14, 15 y 16 de septiembre, en el que participará como moderadora de la charla ‘El príncipe de Monguí’, que explorará la narrativa del libro escrito por Mariela Vargas. 

Elvira se vinculó a esta iniciativa porque incluye a académicos nacionales e internacionales que contarán la historia del país. “En Colombia no tenemos idea de dónde venimos ni para dónde vamos y es un fenómeno que ha producido unos efectos muy negativos para el país”, dijo. 

Jose Vargas – Kienyke.com

Los libros, la mejor escuela 

Casada desde los 18 años con Eduardo Jaramillo, Elvira tuvo a su primera hija Lina un año después de su unión. Luego llegó María Elvira, siguió Cristina y el menor fue Eduardo. Por enseñanza de sus tías se vio tentada a que su destino fuera el hogar, pero su vínculo con la cultura la llevó a seguir otro camino. 

Llegó a la Cámara de Representantes porque su papá se lo anticipó: “Con esa manera de discutir, debes llegar al Congreso”, le dijo joven. Sin embargo, no fue la mejor experiencia y en sus palabras, le “supo a cacho”, porque fue en la época de Pablo Escobar. 

“Me retiro de la Comisión Primera, de la Cámara y del Congreso”, le expresó a Carlos Lemos, debido a la advertencia que le hizo el capo del narcotráfico para no votar la extradición. 

Vea la entrevista completa con Elvira Cuervo de Jaramillo

Luego, el expresidente César Gaviria la facultó para convertirse en la directora del Museo Nacional y allí se quedó por 13 años. De su paso por la institución destaca especialmente a su equipo de trabajo y la labor para convertirlo en sede de importantes exposiciones de arte. 

“Pensamos en grande. Lo primero que trajimos fueron las esculturas de Henry Moore en un avión de la FAC. Luego llegó Humboldt, Picasso, los Guerreros de Terracota, los Arcángeles de Bolivia y el Señor de Sipán de Perú, que fue la primera y única vez que salió de ese país”, contó. 

La gestión con la empresa privada fue fundamental para lograr estos objetivos, ya que, expresó: “Si hubiera sido por el presupuesto del Museo Nacional no hubiera podido hacer ni una exposición de estampillas. Había que salir a pasar la ‘totuma'”. 

Archivo personal

Un amistad con Gabo y Álvaro Gómez Hurtado

La gestión en el Museo y su liderazgo en el ámbito cultural, le permitieron relacionarse con grandes personajes de la vida política e intelectual de Colombia. Elvira puede contar que tuvo una gran amistad con Álvaro Gómez Hurtado y el nobel Gabriel García Márquez. “Con los dos tuve una amistad entrañable”, recordó. 

De Álvaro Gómez Hurtado aseguró que fue uno de los grandes estadistas que tuvo el país en el siglo XX. “Era admirable. Lo mataron en la misma década de Galán, pero parece que no lo hubieran asesinado. Lo han olvidado”, se lamentó. 

En México, por su parte, conoció a Gabo. Él la llamó a casa de su hijo en el país azteca y le dijo: “Quiero conocerla”. El encuentro fue toda una anécdota: se perdió, llegó a una estación de Policía y los agentes lo transportaron. “Nos tomamos sendas botellas de vino blanco, hablamos sobre su obra porque soy garcíamarquiana y nos volvimos muy buenos amigos. Lo que me quería pedir era la restauración de su casa natal”.  

“Gabriel García Márquez fue quien despertó en los colombianos la necesidad de escribir y de leer”. Elvira Cuervo de Jaramillo

Para cerrar, Cuervo aprovechó su experiencia para hacer una reflexión sobre política y cultura: “Si no nos unimos en una misma causa, si no creamos una nación, este país no va a tener futuro. Debemos respetar lo que somos, nuestra identidad, hacerla mejor, saber que somos diferentes: en el hablar, en el sentir, en la comida, en el trato. En el momento en que nos reconozcamos como Colombia, ese día culturalmente estaremos adelante”.