La silenciosa búsqueda de Javier por su origen

La silenciosa búsqueda de Javier por su origen

12 de marzo del 2019

Nadie sabe su historia. Nadie sabe quién lo abandonó y lo dejó a su suerte, en el sur de Bogotá. Ningún familiar lo ha buscado. No escucha. No habla. Los vecinos, quienes no saben realmente cuál es su nombre, lo llamaron Javier Martínez. Vive en el barrio Candelaria La Nueva, en Ciudad Bolívar, donde es reconocido y querido. Hoy en día Javier busca apoyo para tener una oportunidad en el mundo del combate y otra dentro de la sociedad bogotana.

Agua y papá son las únicas palabras que pronuncia con claridad. Su mirada es serena y dispuesta a escuchar o leer los labios. Siempre intenta estar al lado del maestro de taekwondo Jhon Fredy Marín, su gran amigo y una de las personas que ha intentado conocer su origen, con el fin de devolverle parte su historia.

El diagnóstico de Javier es deficiencia auditiva y con ello también presenta dificultad de pronunciar palabras. Si bien se ha buscado un apoyo para conocer su condición y tratamientos u operaciones, el apoyo del Estado y entidades públicas ha sido nulo para saber de dónde viene aquel hombre que no supera el 1.70 metros de estatura.

Jhon Fredy es ambicioso para buscar respuestas sobre el origen de Javier. El ‘profe’ de taekwondo  quiere saber por ejemplo, cuál es la edad real de aquel muchacho que vive en un cambuche, pero que cuando practica taekwondo quiere ser el mejor al lado de sus compañeros, que son niños.

“Según la prueba de Medicina Legal, Javier tiene 37 años. Aunque cuando hablamos en el barrio, un señor que fue estudiante del club de taekwondo nos contó que de niño vio a Javier y él era mayor, entonces creemos que tiene más edad”, le cuenta el profesor Jhon a Kienyke.com.

javier martínez

Javier tiene las manos ásperas, pero en ellas no hay cicatriz alguna de los años que vivió y se refugió en la calle. Jhon ha sido su padre, amigo y hermano en un camino largo para tener ayuda profesional y así darle una vuelta a su destino, historia y futuro en el deporte.

John Fredy encontró a Javier hace más de 18 años, cuando le estaba dictando clase de artes marciales a niños. En el club en el que trabaja siempre dejaba la puerta entre abierta y de repente lo vio al lado de la entrada. Le dijo que siguiera y desde allí se dio cuenta que Javier no escucha y tampoco puede pronunciar palabras claras.

Javier es una de las personas más queridas en el barrio por su amabilidad y gestos serviciales con las personas del sector. Ha trabajado lavando carros y llevando mercados. Los vecinos saben que su pasión es hacer ejercicio, sea en un gimnasio o en el club de taekwondo del ‘profe’ Jhon.

“Él se acuesta muy tarde, sobre las 11 de la noche, en el cambuche que esta al lado del caño. Diana Leuro, que ahora vive en México, le ayuda con los desayunos y almuerzos en el Idipron. Cada lunes, miércoles y viernes entrena taekwondo en mi club. Se baña en una casa del sector, le gusta estar muy aseado”, cuenta Marín, sobre el día a día de Javier.

Los papás de sus compañeros de clase y Diana Leuro le han regalado ropa, zapatos y demás implementos necesarios para vivir de manera digna. Jhon Fredy manifesta que el Estado no ha tenido en cuenta la condición de Javier, incluso que cuando era un niño, instituciones como el ICBF no prestaron su servicio en el momento oportuno.

“Los mas cercanos a él queremos sacarlo de allí, del cambuche, pero con una acción coherente a su bienestar. Se habló de llevarlo a una fundación para personas drogadictas, pero no nos gustaría, puesto que el debe estar en otros sitios donde le presten atención a su condición”, puntualizó Marín

javier martinez 2

La mala fortuna de Javier no solo es no saber quién es, quién es su familia y de dónde proviene. Hace poco fue notificado con una orden de desalojo del lugar donde vive. Si bien el maestro Marín comentó que hace más de diez años Javier vive en ese sitio, con sus perros, la Alcaldía de Bogotá manifestó que es un lugar público y que no puede estar allí más tiempo.

Sin embargo, el pasado sábado 16 de febrero unas personas que conocen el caso, llegaron a su lugar de residencia y le dijeron a la comunidad que Javier no puede ser desalojado porque lleva más de 10 años en aquel lugar y que si querían desalojarlo tendrían que reubicarlo en otro terreno o ayudarle con una vivienda.

KienyKe.com se comunicó con la Alcaldía e indagó sobre el desalojo a una persona que lleva viviendo en un mismo lugar más de 10 años.

“Solo se desaloja el que usufructúa económicamente e ilegalmente, es decir cuando hay aprovechamiento económico. Si bien los habitantes de calle están en espacios públicos, es un tema social”, confesó la entidad pública.

“El merece una vivienda a nombre de él y no pagarle un arriendo, porque cuando hay cambios de administración en la Alcaldía hay meses en lo que nadie se hará cargo de Javier”, puntualizó Marín.

La autoridad con el taekwondo

“Él es muy malgeniado, pero tiene habilidad para caerle bien a la gente. Ha desarrollado su propia manera de comunicarse. Ha sido muy amable con los vecinos y está siempre dispuesto a ayudar, incluso ha ayudado a atrapar ladrones…pero como duerme en la calle tenemos miedo a que tomen represalias contra él”.

Su amistad con los niños del club es una de las más fuertes para el maestro Marín. La idea es que Javier siempre esté haciendo algún entrenamiento y de esa manera aprenda a compartir mucho más.

No obstante, Javier no respeta a ninguna autoridad que le quiera imponer diferentes normas. Excepto con Jhon Fredy, puesto que en medio de las clases sabe que es el maestro y le debe respeto, tanto así para llamarlo ‘papá’ y dejarse aconsejar y guiar en el deporte y la vida en general.

documental de javier martínez

El club de taekwondo le ha dado la oportunidad y ahora buscan vincularlo a la categoría de parataekwondo, y ser parte de un grupo profesional para personas con discapacidad y así demostrar sus habilidades.  “Javier podría llegar a ser cinturón negro, ser un talento nacional y dejar en alto la bandera de Colombia”, dice el ‘profe’.

Documental en San Sebastián

Estudiantes de la Universidad Nacional desde el 2018 decidieron hacer una filmación tipo documental sobre la vida de Javier y contar su historia aunque el protagonista no pueda hablar ni contar su verdadero origen. Con este proyecto se busca visibilizar su historia y que exista un verdadero apoyo a las personas con diferentes condiciones de discapacidad.

“El objetivo es proyectar el documental en eventos internacionales y que de esta manera llegue a Corea del Sur que es la cuna de este deporte puedan a ayudarlo en temas de salud y enfocarlo mucho más en el deporte”, sentenció John Fredy que no descansa para ayudar a Javier a tener una vida digna en la que el deporte guíe su camino y no vuelva a ser víctima de la indiferencia del Estado, sino que sea reconocido y porqué no que todo el mundo se entere de su historia y con el tiempo conocer su verdadero origen.