La lucha de Martha Ordóñez por las mujeres

4 de julio del 2018

Ella asumió la defensa de los derechos como una tarea de vida.

La lucha de Martha Ordóñez por las mujeres

En promedio, cada día 62 mujeres sufren agresiones sexuales en Colombia. Esa y otras violencias son las que Martha Ordóñez, desde la Consejería Presidencial para la Mujer, cargo directivo que ejerce desde el 2014 y que dejará junto al presidente Juan Manuel Santos en los próximos meses, ha pretendido reducir.

Aunque desde esta institución, Ordóñez no debería atender directamente a las mujeres, se ha saltado varias veces sus competencias para escuchar a las víctimas de las diferentes violencias en su oficina o en un café. Relatos que le duelen en el alma, asegura, pero que la comprometen a ser el apoyo de aquellas personas que le piden consejo.

“Para mí es una causa fundamental de vida, este compromiso lo hice hace unos cuantos años sigo con él, ahora le pido a Dios que me ayude a ser coherente y consecuente con la causa”.

Esta es una labor que Martha Ordóñez asumió hace mucho tiempo atrás, cuando ni siquiera aspiraba llegar un día al poder Ejecutivo. Pero, a decir verdad, el día que llegó a ese cargo, tampoco lo estaba esperando.

De politóloga a consejera

Nació en Barranquilla de la segunda y penúltima relación de su papá, Jesús María, e hija única por parte de su mamá, Isabel Vera. Vivía con su mamá, su abuela, su padrastro y tres gatos. “Jamás me maltrataron, ni me golpearon ni viví cosas tan difíciles como con las que trabajo, viví en una nubecita rosada, digo yo”.

Ama a los animales, pero huye de las arañas, los alacranes y las culebras. De hecho adoptó un gato recientemente porque aunque no podía tenerlo, tampoco podía aceptar dejarlo solo en el lugar de adopción donde lo encontró. Por eso su núcleo familiar actualmente lo componen su madre; su hija María Camila y su hijo Juan Pablo; Chocochavela, una perra pincher, un gato y Yoshi, el adoptado.

Martha es un mujer optimista, espontánea, imponente, decidida y alegre. Su vida se ha basado en decisiones que le han permitido recorrer un frondoso camino. Pasó de ser politóloga a periodista, luego fue concejal de Bogotá y actualmente asesora del presidente Santos para temas de género y protección de la mujer.

De Barranquilla se mudó a Cali porque su padrastro recibió un traslado en el trabajo a esa ciudad. Allí empezó sus estudios profesionales en Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Santiago de Cali.

Pero un día, un amigo de la familia le dijo: “Termina la carrera por cultura general, pero tú eres una mujer de medios, tu actitud, tu voz, lo que transmites, tu seguridad, termina derecho pero yo te recomiendo que te metas a medios”, recuerda Ordóñez.

Aunque no del todo convencida, inició sus primeros trabajos en algunos medios. Luego, su primer gran medio formal fue Radio Santa Fe junto a Édgar Artunduaga. Lo acompañaba en la mesa, cubría judicial y orden público y le ayudaba a entrevistar funcionarios hasta que un día le dijo que ella debía dirigir un programa de entretenimiento.

Se negó a hacerlo pero Artunduaga no aceptó la respuesta y le pidió que empezara el programa unos días después, en horario de siete de la mañana. Para la inauguración, le pidió que entrevistara nada más y nada menos que a la actriz Amparo Grisales.

Entre todos los contactos que tenía logró conseguir el de la actriz y llamó, le dijo que la necesitaba ese lunes, a las siete de la mañana en Radio Santa Fe. Según recuerda Ordóñez, Amparo le contestó “¿usted está loca?, a esa hora no puedo, si quiere pregrabamos”. Entonces le dijo, aunque era mentira, que si ella no hacía la entrevista la echaban. Grisales aceptó y el primer programa fue un éxito.

La actual Consejera presidencial tiene un amplio recorrido en los medios de comunicación y uno de los que más recuerda es CM&, en el que ha estado al menos en tres ocasiones. Mientras trabajaba en RCN, Yamid Amat la citó en su oficina del noticiero para ofrecerle trabajo ese mismo día, ella le dijo que no llevaba hoja de vida y Amat le contestó, “no se preocupe, yo sé quién es usted”.

Así ingresó al noticiero independiente del Canal 1 y en el cual implementó el formato de ‘Los secretos de Viena’ que revolucionó la presentación en la televisión colombiana. Asimismo, fue en este noticiero que le hicieron la despedida de soltera, es Amat su padrino de bodas e Ilda Calderón su madrina, en un matrimonio corto, pero que le dejó los dos hijos que han sido su fuente de inspiración.

“El último medio en el que estuve fue La Luciérnaga, cuando me llegó la propuesta de lanzarme a la política. Recibí una llamada de Lucero Cortéz, representante a la Cámara, para decirme que necesitaban conformar la lista para el Concejo de Bogotá, la primera bancada del partido de la U en el Concejo”.

Dijo que no era política, ni de familiares políticos y otras tantas respuestas para rechazar la invitación. Pero luego de varias reuniones, le dijeron, “queremos que deje de trabajar con las uñas y plasme toda esa lucha por los derechos de los niños en la política, que deje una política pública”, eso la convenció.

“Renuncié a La Luciérnaga, pero mientras redactaba la carta se me escurrían las lágrimas porque era muy feliz en el programa y era una terapia de desestrés total”, reconoce Ordóñez.

Desde la curul en el Concejo distrital estableció los ‘nueve acuerdos de ciudad’, que son políticas públicas para la prevención y atención de la violencia sexual contra niños, niñas y mujeres. Promovió la creación de un kit especial para la atención de víctimas de violencia sexual en hospitales y denunció el mal tratamiento de las pruebas forenses en las clínicas.

También promovió la creación de la personería delegada para temas de mujer, infancia, adultos mayores y personas con discapacidad en la ciudad. “Llegaban muchos temas de esta población y como solo Bogotá tenía 2 millones de niños propuse la creación de una personería delegada para la niñez”.

Pero aunque ingresó a la política nunca dejó su instinto de reportera, desde la curul usaba las técnicas de investigación para ejercer control político. Como por ejemplo el riesgoso ambiente social que rodeaba algunos mega colegios inaugurados por la administración.

Además, en sus tiempos libres del andar político, realizó más de 100 foros sobre violencia. Reunía personas en diversos espacios para, a través del juego, promover el buen trato e incentivar la denuncia y el reconocimiento de las violencias. En una esquina de su oficina conserva una pirinola inmensa que usaba para romper el hielo en sus conferencias, extraña dictar estos foros que desde la Consejería no ha podido continuar.

A pesar del arduo trabajo, en el Concejo encontró el primer amor luego de su separación. Contra todo pronóstico, la concejal del Partido de la U se enamoró de Celio Nieves Herrera, un profesor y sindicalista, concejal del Polo Democrático.

Luego de un trabajo conjunto en el que Herrera tuvo que presentar un proyecto de Ordóñez, continuaron conociéndose. “Llegó un momento en el que yo entraba al Concejo y me decía “te luce el color rojo”, “la blusa fucsia”. A mí me llamaba la atención que él siempre llevaba pines y decía este lo traje de argentina, de Brasil, de Chile, porque de cada visita y tema tenía un pincito”, recuerda.

Nieves iba lanza en ristre y Ordóñez más lento porque temía la reacción de sus hijos. Así que le cambió la primera cita en el restaurante San Isidro, por una cena en la calle 93. Pero tras iniciada la relación, al igual que en el Concejo, Martha le propuso unos ‘acuerdos’, tanto de relación con los hijos como separación con el trabajo para no incrementar las peleas políticas.

La relación terminó, pero aún comparten diferentes fechas especiales, como buenos amigos que lograron mantener.

Al poco tiempo de terminar en el Concejo, decidió lanzarse a la Cámara de Representantes pero no alcanzó el umbral para ingresar al Legislativo. Luego, en 2014, tras la segunda posesión de Santos, la llamaron para presentar una hoja de vida. Ahí surgió un problema, nunca le habían pedido hoja de vida, así que no la había actualizado.

Luego de actualizarla junto a su amigo y representante de prensa, Henry, la envió. La entrevistó la ministra de presidencia, María Lorena Gutiérrez. “Espéreme un segundo que me está llamando el Presidente”, le dijo la ministra durante la charla. Al volver, Gutiérrez le dijo, “venga que el Presidente quiere hablar con usted”.

Martha Ordóñez no creía que fuera cierto y se sentía incómoda con la ropa porque consideraba que no era tan formal para una reunión con el primer mandatario. Sin embargo, entró Palacio y se sentó junto Santos en una mesa larguísima en forma de ‘L’.

El presidente le preguntó por su trabajo en el Concejo y la relación con los medios de comunicación. De pronto, le dijo, “es que yo quiero que usted sea la Consejera presidencial para la mujer”. Ordóñez quedó atónita y pensó “¿Yo?”. Santos le reiteró el ofrecimiento y ella le dijo “Sí, pero yo he trabajado es por los niños y niñas”.

“¿Hace cuánto tiempo trabaja por las niñas?”, le preguntó Santos, ella le contestó que más o menos desde el 2002. Entonces el presidente le dijo, “ya esas niñas se le crecieron, ahora tiene que trabajar por las mujeres adultas, hacer seguimiento de esas niñas y continuar defendiéndolas en todos lo campos”.

Luego del sí rotundo que le entregó al presidente, Martha Ordóñez asumió la Consejería y, ahora, cuatro años después le agradece haber depositado la confianza en ella. Aunque no era experta en los temas, se rodeó de 14 mujeres y tres hombres expertos en género para estar a la altura del cargo.

Una de las 100 mujeres más influyentes en política de género

Desde allí ha trabajado por la promoción de la línea 155 especial para la mujer, implementación del componente de género en los acuerdos de paz con las Farc y la mesa del ELN, planes de desarrollo regional con enfoque de género, creación de la Dirección de la Mujer Rural y otras acciones encaminadas a la inclusión de la mujer rural y la atención institucional a la mujer.

Reconoce que ha disfrutado el cargo en todo su esplendor, que ha conocido mujeres de diferentes condiciones de las que ha aprendido una realidad que desde otro punto habría sido más difícil de comprender. Conoció historias de resistencia en  diferentes partes del país que la llevaron a comprometerse aún más con la defensa de los derechos.

La semana pasada, la organización Apolitical la incluyó entre las 100 mujeres del mundo más influyentes en políticas de género y equidad. Un reconocimiento que no esperaba, pero que hace parte de una labor que ha procurado realizar desde la Consejería.

Ahora, mientras entrega el balance a la mesa de empalme y solicita que se fortalezca la Consejería y las unidades departamentales de género, Martha Ordóñez espera que el sueño de un Ministerio de la Mujer esté cada vez más cerca de realizarse.

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