La abogada ‘afro’ que desde Bogotá lucha por su comunidad

27 de mayo del 2019

Esta mujer es la muestra de la persistencia y resiliencia.

Nur

@nurfannery

Nur Valencia aún recuerda la historia de aquella mujer afro proveniente de Sipí, Chocó, que la marcó para toda la vida. Era una señora con siete hijos que no se llevaban más de seis meses de diferencia. En la parte más alta de Ciudad Bolívar estaba ubicada su casa, una casa de cartón y algo de cemento. Además de esto, era desplazada por la violencia de su departamento.

Cuando ella acudió al consultorio jurídico de Nur, buscaba quién la ayudara: era víctima de maltrato. El marido llegó una noche, borracho y drogado y la golpeó. Después de esto, la nariz de aquella mujer afro quedó completamente rota. Ella no tenía servicio de salud y necesitaba ser atendida porque cada día el dolor era peor. Gracias a la gestión de aquella abogada, la víctima fue atendida y no tuvo que pagar por el servicio.

Nur Fannery Valencia Mosquera, nacida también en Chocó y quien lleva toda una vida trabajando para defender y hacer valer los derechos de la comunidad negra, recuerda varias historias como esta. Su trabajo al frente de personas vulnerables la han convertido en heroína para muchas personas.

La abogada proviene de una familia de matronas. En su sangre está el poder femenino. Dice que su mamá y su papá le dieron una buena vida, en un municipio alejado de las prioridades del Estado.

@nurfannery

“Las calles de aquella ciudad abandonada, ha formado grandes deportistas. Pero ni por eso, existen espacios adecuados para formarlos y ayudarlos a crecer”, asegura Nur.

Para esta mujer, su ciudad vive de ‘rumba en rumba’ porque no tienen otras actividades para hacer. “Aunque no pareciera real, hasta el año pasado llegó el primer centro comercial y con este el primer cine. Antes de esto, no había nada”, recalcó Fannery.

Cuando estaba en el colegio, recuerda que desde grado octavo tenía una materia de trabajo social. Un sábado al mes tenía que ir a los barrios más humildes de Quibdó y allí trabajar con niños, mujeres y personas de la tercera edad. En ese momento descubrió su pasión: ayudar a las comunidades.

Con tristeza en su mirada, Nur asegura que “la salud sigue siendo un problema. La gente enferma en Quibdó, en pleno 2019, se muere si no hay ambulancia aérea en el momento. No existe una atención primaria”.

Se graduó del colegio y se trasladó a Bogotá, a donde empezó a formarse como profesional. Derecho fue la carrera con la que creyó que podría representar a todas las personas afro. Su ciudad natal para aquel momento era muy machista, pero ella quería romper todas esas brechas. Nur quería que el país conociera todos sus proyectos y cómo con ellos podría poner un grano de arena en aquella lucha.

@nurfannery

Llegó a Bogotá hace 17 años y para ese momento recuerda que existían muchas brechas para los negros. Con mucho esfuerzo, en el año 2007, se gradúa como abogada. Pero no era suficiente para ella, quería seguir estudiando e inicia una especialización en gestión jurídica pública que pagó a cuotas.

Tenía un empleo en el que ganaba el mínimo, pero poco a poco fue ascendiendo hasta administrar la firma de abogados. Nur fue cumpliendo uno a uno los sueños que tenía en su ‘mapa del tesoro’.

Esta mujer imparable quería seguir profesionalizándose. Se postuló para realizar una maestría y aunque sufrió con cada paso que dio, la sacó adelante, con una tesis sobre su comunidad y el cómo ayudar a rescatarla, tesis que después de varios intentos fue aprobada con honores. Para sus docentes, “el discurso salió desde el corazón”.

En ese proceso su novio le propuso matrimonio y esa unión trajo consigo otra buena noticia. Se enteró que estaba embarazada.

Después de tener a su hija, un amigo muy cercano la llama para trabajar en la Subdirección de Asuntos Étnicos de Bogotá. “Era el trabajo ideal, estaba trabajando con las comunidades y eso me hacía feliz”, añade Nur. Luego se abre la vacante para dirigir este departamento y la postulan a ella por su rendimiento.

@nurfannery

Con algo de miedo, pero siendo consciente que todo el esfuerzo valía la pena, se destacó y las comunidades la empezaron a notar. “Ha sido un trabajo arduo, de conocer esa Bogotá que nadie conoce. En total son cinco comunidades con las que trabajamos: afros, palenqueros, raizales, indígenes y gitanos. Sé que muchos no aceptan que esté donde estoy por dos razones: soy mujer y soy negra. Pero nada ni nadie va a impedir que ayude a quienes lo necesitan”, dice Nur con orgullo.

Para este momento, este equipo ha firmado 70 acciones afirmativas para aquellas comunidades que estaban olvidadas.

“Me he enfrentado a maltrato por ser negra y por ser mujer. Mi condición no me impide ser quien soy. Hago valer lo que soy, lo que represento y lo que constituyo”, concluye.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO