El fútbol en las venas y la afrocolombianidad en la sangre

30 de mayo del 2019

El mes de la herencia africana y el día de la afrocolombianidad les permite agradecer lo que son y recordar de dónde vienen.

Familia Chará Zamora

Cali es una ciudad de emprendedores, futbolistas y músicos. Es una tierra de afrodescendientes, blancos y mestizos. Es un lugar mágico donde confluyen realidades complejas e historias únicas. Allí, al norte de ‘La sucursal del cielo’, exactamente en el barrio Floralia, nacieron Luis Felipe, Diego y Yimmi: La dinastía Chará del fútbol colombiano.

El amor por este deporte circulaba por sus venas. Jesús Henry Chará, el padre de los hermanos Chará también fue jugador de fútbol, aunque no alcanzó a destacarse como profesional. Sin embargo, fue su ejemplo y su voz de aliento para que cada uno emprendiera su camino futbolístico.

Escuche la historia de Yimmi Chará:

Su mamá, Gracelia Zamora, les inculcó la educación y su padre el deporte; un equilibrio que les sirvió para subir cada escalón y para superar los obstáculos que se presentaban en el camino. “Todos teníamos la ilusión de ser profesionales. No sabíamos si lo íbamos a lograr o no, pero lo intentamos y aquí estamos”, expresó Diego, el segundo de los tres hermanos.

Ser futbolistas es un logro profesional que los llena de satisfacción y orgullo, pero hay algo que supera aún más este sentimiento y es el ser afrodescendientes. Con el deporte han tenido la oportunidad de viajar y representar a la comunidad, a su familia y al país.

Familia Chará

“El mes de la herencia africana es especial para cada uno de nosotros. Es momento de celebrar y de sentirnos a gusto por todo lo que hemos logrado”, afirmó Yimmi, el menor de la dinastía.

Colombia ha conseguido reconocimiento a nivel mundial por la calidad de sus deportistas, muchos de ellos, por no decir la mayoría, pertenecen a la comunidad ‘afro’. Diego y Yimmi no aceptan que se les considere embajadores de su raza, “es una palabra que recoge muchas responsabilidades y nosotros, a través del deporte, solo hemos tratado de que las personas cambien su forma de vernos y de referirse a nosotros”, agregó el jugador del Atlético de Mineiro de Brasil.

El mes de la herencia africana y el día de la afrocolombianidad les permite agradecer lo que son y recordar de dónde vienen. No se olvidan del pasado para vivir el presente y construir el futuro. Sus raíces siempre están presentes en su mente y en sus acciones, “porque es algo que se debe transmitir de generación en generación”.

En el mundo del balompié “hay personas que aún viven en la época medieval y creen que por ser blancos o por tener más dinero tienen el derecho de mirar por encima a los demás”, dijo Yimmi, quien pretende erradicar estos aspectos a través de su oficio.

Hermanos Chará

@DiegoChara21

“En este tiempo ya todas las personas deberían tratarse por igual. Es algo con lo que se ha luchado por mucho tiempo y se seguirá haciendo. Hay personas que no van a cambiar fácilmente su forma de pensar, pero con nuestras actuaciones dentro del campo de juego lo lograremos”, dice el menor de los Chará.

Existen escenarios deportivos en donde los cánticos se convierten en insultos en vez de una voz de aliento. En las canchas, las agresiones verbales fluyen como río en una cascada que lleva piedras y desechos.

Yimmi confesó que sí ha sido víctima de insultos por parte de algunos inadaptados, “pero no me quedo ahí, no me detengo a seguirles el juego. Le doy la vuelta a la página y continúo en la lucha”. Por su parte Diego afirmó que desde su oficio “buscaría la manera para que exista más igualdad en cuanto al trabajo y a las oportunidades para salir adelante. Me basaría en la educación, la cual es vital para progresar en la vida”.

Familia Chará

El núcleo familiar fue la base fundamental de la prosperidad. De pequeños pelearon, pero se quisieron -una relación muy de hermanos- dice Diego, entre risas. Como buenos futboleros sus corazones latían por los clubes de sus amores: América de Cali y Deportivo de Cali. Pasión que han tenido que controlar por su labor profesional.

Aunque tomaron rumbos profesionales distintos, siempre mantuvieron una comunicación diaria. Cada uno emprendió su propio camino para cumplir el sueño de niño: ser futbolista. Luis Felipe, el mayor, debutó en el Depotivo Pereira (1999); Diego, en Deportes Quindío (2004) y Yimmi, en Centauros (2009).

Sus destinos estaban marcados, sus ojos enfocados y sus pies bien posicionados sobre la tierra. A los 25 años Diego tomó rumbo a Estados Unidos, un fútbol que ha sido considerado como escenario de retiro.

Diego Chará

@DiegoChara21

“Cuando llegué mi expectativa fue totalmente diferente a la de hoy en día. Inicié con miedo por pensar que estaba retrocediendo, pero ahora estoy sorprendido por lo mucho que ha crecido esta liga. Me atrevo a decir que en un futuro muy cercano va a ser una de las ligas más competitivas del mundo”, expresó.

Escuche la historia de Diego Chará:

El mediocampista de Portland Timbers se convirtió en un jugador histórico para el club, ya que ha sido el único jugador que ha vestido esta camiseta por más de ocho temporadas. Aunque vive un presente de ensueño, no se quita de la cabeza volver al fútbol nacional para conquistar un campeonato, “es una de mis metas por cumplir. He tratado de mantener un nivel acorde a lo que busco siempre. Me gustaría tener la oportunidad de regresar al balompié colombiano”, añadió.

Su trabajo y entrega por el deporte que le ha dado reconocimiento y prestigio han servido de ejemplo para el proceso que ha llevado Yimmi en sus diez años de carrera profesional. “El apoyo de mis hermanos ha sido fundamental para mi carrera. Son grandes profesionales y yo los sigo de cerca”, confesó el jugador que hoy actúa en el fútbol brasileño.

El menor de la dinastía Chará ha sido campeón en Colombia y México, ha logrado distinciones individuales y su fútbol ha cautivado a los seleccionadores nacionales. Hizo parte de la lista de los 40 preseleccionados que Carlos Queiroz mencionó de cara a la lista oficial de los jugadores que irán a la Copa América de Brasil 2019.

Vestir la camiseta ‘tricolor’ genera diferentes sensaciones. “Cada vez que me la pongo me acuerdo de mi infancia. Cuando la visto, siento una gran responsabilidad, ya que hay millones de personas que te apoyan y que esperan que con ella les brindes una alegría”. concluyó Yimmi, quien al igual que sus hermanos, llevan el fútbol en las venas y la afrocolombianidad en la sangre.

Familia Chará

@luisfe2016

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