Rakas: empoderamiento femenino a través de la bici

2 de septiembre del 2018

Equipo capitalino femenino de Bike Polo.

Rakas: empoderamiento femenino a través de la bici

Cortesía de yositomofoto.com

La bicicleta en Bogotá, más que un medio alternativo de transporte, se ha convertido en todo un estilo de vida. En la ciudad existe una cultura en torno al uso de la bici, hay una devoción especial y casi mística entre los ciclistas y estas, sus más fieles compañeras de viaje. De acuerdo con un estudio realizado este año por la Facultad de Ingeniera de la Universidad Libre, 835.000 capitalinos utilizan la bicicleta para movilizarse.

Precisamente esa conexión particular de los usuarios con sus vehículos de dos ruedas es el aspecto que más me ha llamado la atención, porque debo admitir que mi experiencia con las bicicletas no ha sido la mejor. No es una relación tormentosa, pero he decidido tomar distancia. Tal vez le atribuyo esta decisión a las múltiples caídas y poca paciencia al intentar montar.

Para alguien que ve las bicicletas solo como un elemento; la fascinación que genera en sus adeptos me resulta impactante y difícil de entender. Sin embargo, sabía que en algún momento debía redimirme e ir más allá de mi simple curiosidad.

Ese día llegó cuando conocí a Katerinne Hilarión y Lina Córdoba, dos de las integrantes de Rakas Bike Polo, el equipo bogotano de bici polo conformado en su totalidad por mujeres. Ellas le aportan un nuevo sentido al uso de la cicla desde el empoderamiento femenino, el cambio social y la visión de mujer en un deporte considerado solo para hombres.

Lina Córdoba (izquierda) y Katerinne Hilarión (derecha), integrantes de Rakas Bike Polo

La bici, el arma de la independencia

En medio de una radiante tarde en pleno centro de Bogotá donde cientos de transeúntes diversos van y vienen, y con un espléndido cielo azul de fondo, me encontraría con las ‘Rakas’, dos chicas que llevan su pasión por la bici más allá del deporte.

La primera en llegar fue Lina, una mujer que con su fuerte presencia y sonrisa tranquila brinda seguridad a quien se le acerca. Lina María es diseñadora gráfica y realizadora audiovisual, lleva jugando polo desde hace cinco años. Recuerda que la bici llegó a su vida como una medicina, ya que pasaba por una difícil situación emocional en ese momento. “Gracias a la bicicleta retomo mi independencia”, menciona orgullosa a KienyKe.com.

“La bicicleta fue la única que me pudo sacar de ese bache en el que estaba, fue mi herramienta de empoderamiento”.

Más adelante rodando en su bici y usando la camiseta del equipo, llegó Kate, una descomplicada abogada y educadora para quien su primer acercamiento con este medio de transporte le cambió su mentalidad y le dio una gran lección: “comprendí que podía conseguir cualquier cosa atrayéndola de manera positiva”.

Cortesía de yositomofoto.com

Kate conoció el Polo gracias a unos amigos, ellos le comentaron que en un parque de la ciudad se estaban realizando competencias de esta nueva disciplina. Cuando el Bike Polo y Katherine se cruzaron por primera vez fue una experiencia increíble.

Ese año conoció a Lina y a las pocas chicas que como ella, se interesaron por este deporte. Para ese momento, se crearon tres equipos en Bogotá, sin embargo, Rakas es el grupo que se mantiene desde 2015, convirtiéndose actualmente en el único equipo femenino de bici polo en el país.

La experiencia de juego que Hilarión califica como inolvidable y que recuerda con sus ojos llenos de un brillo especial, fue el Interpolas de 2015 en Ecuador, torneo latinoamericano femenino de ‘Hardcourt Bike Polo’.

Un poco de historia

El Bike Polo fue inventado en 1891 por el ciclista irlandés Richard J. Mecredy, de ahí se extendió a varios países como Francia, Inglaterra y Estados Unidos. Esta disciplina se exhibió en los Juegos Olímpicos que se realizaron en Londres en el año 1908, allí los caballos de carne y hueso fueron reemplazados por velocípedos.

En un inicio, el bici polo se practicó sobre césped, no obstante, a finales de 1990, en Seattle, Washington, unos bicimensajeros propusieron que se jugara sobre asfalto, dándole el nombre de ‘Hardcourt Bike Polo’.

En Colombia es una disciplina deportiva relativamente nueva que lleva alrededor de diez años, llegó gracias a la curiosidad de unos chicos que buscando vídeos en internet se toparon con ella. Actualmente son 42 los integrantes nacionales que practican bike polo pero la cuota femenina es bastante baja, solo con tres deportistas activas.

Niñas valientes, ‘Niñas Sin Miedo’

Seguimos conversando y llegamos a un tema imposible de evadir, que desde el inicio de nuestro encuentro se asomaba: la alianza de Rakas con ‘Niñas Sin Miedo’, una fundación que busca empoderar a niñas y adolescentes de Ciudad Bolívar y Soacha por medio del uso de la bicicleta, brindándoles herramientas que les permita construir sus proyectos de vida. Un sueño creado por Natalia Espitia en el año 2015, para quien también la bici se convirtió en su arma más poderosa de transformación social.

Cuando Lina y Kate hablan de ‘Niñas Sin Miedo’ y todas las experiencias que han vivido con las chicas, unas pequeñas lágrimas de satisfacción aparecen en sus rostros, ellas han cambiado su vida y la forma como ven el mundo. Rakas lidera la primera escuela de bike polo conformada por 15 niñas entre los 7 y 17 años que practican este deporte, el cual les permite que adquieran mecanismos para solucionar situaciones de vulnerabilidad en su cotidianidad.

“En la fundación tienen algo que se llama Metodologías para el Desarrollo, a medida que se van desarrollando las actividades, si se presentan conflictos entre las niñas, de una vez se trata de solucionarlo poniendo a la luz pública lo ocurrido. Cuando se comienza a generar ese tipo de espacios con las niñas, ellas van a tener una claridad de su panorama sobre cómo debería ser un ambiente sano para ellas, ya pueden modelar espacios positivos dentro de sus contextos sociales”, afirma Lina muy orgullosa de sus chicas consideradas las ‘niñas más famosas del bike polo en el mundo’.

Cortesía Rakas Bike Polo

Actualmente, se seleccionaron siete de las menores para que jueguen con Rakas en competencias internacionales, sin embargo, están a la espera de coordinar la inscripción de las demás, ya que como menciona Córdoba: “es muy doloroso decirles que no, sabiendo todo lo que ellas se han esforzado cada lunes y sábado sin falta”.

En ese momento, Kate recordó la anécdota que más le ha marcado en toda esta travesía, cuando una de las niñas se sentó a hablar con ella y le preguntó:

“Tú cómo haces para tener el cabello corto y que nadie te diga nada”

Ese comentario la dejó sin palabras, ella también había vivido situaciones similares, sin embargo, gracias a la experiencia que ha adquirido en Rakas, tuvo la respuesta apropiada y que posiblemente había guardado durante bastante tiempo. Le respondió que lo más importante era ser fuerte, tener el coraje para defender lo que somos.

Me detengo a reflexionar y pienso que la feminidad es más que estereotipos impuestos, el ser mujer debería depender de otros factores y no de la forma en que lucimos. Las Rakas le dan un nuevo significado a la visión de mujer en la sociedad actual, ellas son solo una muestra de cómo cuando las mujeres nos liberamos de los miedos podemos hacer cosas increíbles, lección que trasladaría a mi temor disfrazado de poco interés, por las bicicletas.

De ahí que su nombre deriva de la palabra ‘Vulva’ en lengua Quechua (suroeste de Colombia), nombre que resultó luego de coincidir en que la representación debía nacer de las raíces colombianas y relacionarse simbólicamente con el mundo femenino.

Finalmente, cuando el cielo bogotano comenzaba a oscurecerse, Lina María Córdoba que sueña con terminar el documental que lleva realizando desde hace tres años y que espera tener la oportunidad de aportar en una pieza audiovisual sus experiencias viajando sola por el mundo; y Katerinne Hilarión, que desea recorrer el globo ayudando a los niños, se fueron ese día, como la mayoría, a bordo de sus bicis.

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