Los Castro entregan el poder de Cuba

17 de abril del 2018

Por primera vez gobernará alguien que no se apellide Castro en Cuba.

Los Castro entregan el poder de Cuba

Este jueves 19 de abril un cambio de relevo en la historia del único país comunista que sobrevive en América está por verse -al menos en el apellido del que mandará a partir de ese día-. Raúl Castro, el hermano de Fidel, presidente actual de Cuba, no se reelegirá, dando la oportunidad a que otra persona pueda mandar en Cuba. El nuevo elegido -según los expertos y según le toca- es Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

“Hemos recorrido un largo camino, largo, largo, y difícil (…) para que nuestros niños, los de ahora y los del futuro, sean felices”, dijo Raúl, el hermano menor de los Castro, que sucedió en 2006 a su hermano Fidel, cuando este se enfermó. Fidel murió el 25 de noviembre de 2016, 10 años después de abandonar el poder.

La Asamblea Nacional elegirá durante una sesión de dos días (miércoles 18 y jueves 19) un nuevo presidente para el Consejo de Estado. El 19 de abril se celebra el 57 aniversario de la victoria en Bahía de Cochinos en Playa Girón, cuando fueron derrotadas las tropas anticastristas, financiadas por Estados Unidos; por lo tanto el Gobierno de Cuba considera este hecho como “la primera derrota del imperialismo yanqui en América Latina”, que ocurrió en 1961.

Entre los logros que deja Raúl Castro como presidente de su país se podrán contar la renegociación de la deuda exterior con los miembros del Club de París (que condonó más de 8.500 millones de dólares de deuda), el incremento del turismo, la inversión extranjera y el sector privado, que ya es el 13% de la fuerza laboral.

Aunque los trabajadores privados superan el medio millón, la escasez de los mercados, los altos impuestos y la prohibición para las importaciones hacen lento el desarrollo del comercio. Durante el periodo de Raúl, Cuba creció un 2,4% como promedio anual, según cifras oficiales. El salario mínimo también ha sido elevado desde los 414 (16,5 dólares) hasta los 740 pesos (29,6 dólares), aunque la capacidad de compra del cubano sigue siendo muy limitada. El Gobierno anunció un crecimiento del 1,5% del PIB en 2018.

Otros logros son el regreso de los “Cinco” (que estuvieron presos por 10 años en Estados Unidos y son considerados héroes), el deshielo durante la administración de Obama, el levantamiento de varias prohibiciones, como el impulso al trabajo por cuenta propia y la ampliación a la lista de ocupaciones permitidas fuera del Estado. También las flexibilizaciones que facilitaron la renta de habitaciones para turistas, los servicios gastronómicos y la transportación de pasajeros.

La eliminación del permiso de salida y que los nacionales viajaran libremente. Más de 800 mil cubanos han salido de viaje, el 79% por primera vez, según cifras oficiales. En Cuba no se podían comprar ni vender casas, la construcción privada estaba limitada y no se podía alquilar tampoco. Raúl permitió la apertura al mercado inmobiliario, en un país con 3.824.000 casas; el 39% de las cuales está en mal estado o regular, según el censo de 2012. También permitió la venta de carros entre civiles; antes solo podían hacerlo dirigentes y militantes. Además, pudieron contratar una línea de celular, comprar computadoras y DVD.

Lo que aún 12 años después está pendiente es una de las promesas más importantes que hizo Raúl al llegar al poder y fue que eliminaría las libretas pero no pudo cumplirla. Aunque el sistema de distribución racionado tiene cada vez menos productos, una buena parte de la población depende de ese apoyo para sobrevivir debido a los bajos salarios.

Además, la falta de libertades y la persecución de los disidentes políticos; el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) registró 340 detenciones arbitrarias, mientras que el año 2017 se saldó con 4 mil 821, así como un centenar de presos políticos. En su último informe, esta organización dice que el Gobierno cubano “ha intensificado su represión en contra de grupos de la sociedad civil y de la oposición pacífica, especialmente en contra de las Damas de Blanco, a quienes todas las semanas reprime cuando intentan participar en la misa dominical y en otras actividades”. Sin embargo, vemos a una activista que vive en la isla, como lo es Yoani Sánchez, que a diario se manifiesta en Twitter y que sigue libre y financiada y apoyada por empresas internacionales.

¿Qué dicen los cubanos de afuera?

La policía cubana supuestamente impidió una concentración de disidentes en el centro de La Habana para reclamar “un cambio de sistema, no de tiranos”, según reportó el Martí Noticias, un medio financiado por el Gobierno de Estados Unidos.

Paralelamente, en la Cumbre de las Américas realizada la semana pasada en Lima, Perú, la agrupación IDEA (Iniciativa Democrática de España y las Américas) formada por los exjefes de Estado y de Gobierno de la región denunciaron la violación sistemática de los derechos civiles y políticos de los cubanos y pidieron que se reconozca “a los nuevos delegados de la Asamblea, al nuevo Consejo de Estado ni a su presidente por no representar ellos la voluntad popular sin ser la expresión de una manifestación libre y democrática por parte de ésta». Reclamaron, en cambio, «elecciones libres, justas y plurales”.

Por otro lado, Aministía Internacional (AI) dijo que el final del periodo de Raúl Castro este próximo jueves daría una esperanza para que se pase a “una nueva era” para los derechos humanos en la isla: es una “oportunidad histórica” para el “diálogo esencial y constructivo sobre el futuro de Cuba”.

La AI tiene prohibida la entrada al país desde hace 30 años, así como otras ONG´s independientes.”Cuba debe abordar las restricciones que persisten sobre el derecho a la libertad de expresión y de reunión pacífica, declaró la AI.

“Una gran cantidad de jóvenes estarán observando para ver si son capaces de cambiar las cosas, de ofrecer algo nuevo, de salir más allá de lo que aparentemente ha sido una gran grisura”, dijo Yassel Padron Kunakbaeva, un bloguero de 27 años que escribe frecuentemente en un portal que dice tener una perspectiva marxista y revolucionaria.

La Revolución

Los hermanos Castro, Fidel y Raúl, eran dos jóvenes guerrilleros cuando tomaron el poder en 1959 en Cuba. Es posible que no se imaginaron que serían líderes de su país por los siguientes 60 años. Fueron los líderes de la revolución y convirtieron al país en uno de los protagonistas de la Guerra Fría, e incluso mantuvieron a flote su comunismo caribeño, a pesar del derrumbe de la Unión Soviética que los llevó a pasar hambre literalmente y a racionar hasta la luz eléctrica, por 5 o 6 horas al día, en lo que se llamó el Periodo Especial, uno de los más duros que sufrió el pueblo cubano en los años de 1990.

El sistema político actual

La Asamblea General en la que se hará la sesión legislativa el próximo jueves para llevar a cabo la histórica transición política y desde donde se elegirá al sucesor de Raúl Castro fue adelantada un día. El presidente Raúl Castro anunció que no será reelegido, por lo cual es Miguel Díaz-Canel, un ingeniero de 57 años, el primer vicepresidente, el que seguirá en el relevo. Como sea, se interrumpe por primera vez en 60 años el apellido Castro al frente de la dirigencia de la isla. “El gobierno que elegimos hoy se debe al pueblo”, dijo Díaz-Canel a los medios de prensa oficiales, en marzo. “El pueblo también puede revocar si alguien no cumple con su responsabilidad”, agregó.

Un grupo de dirigentes también son candidatos a diferentes puestos importantes, como el actual canciller, Bruno Rodríguez, de 60 años; el vicepresidente, Marino Murillo, de 57, y la líder partidaria Mercedes López Acea, de 53. Y Alejandro Castro, el hijo de Raúl, de 52 años, es otra de las personalidades con poder en las fuerzas armadas.

Sin embargo, después del jueves tampoco es que vayan a haber demasiados cambios: aunque Raúl Castro dejaría de ser presidente, seguirá siendo el primer secretario del Partido Comunistta de Cuba, el único que existe en el país, según la Constitución.

¿Quién es Miguel Díaz-Canel Bermúdez?

Con un bajísimo perfil, Díaz-Canel parece ser inclinado a algunos cambios, y sería el primer presidente en más de 50 años que no se apellida Castro, el primero que no forma parte de la “generación histórica” (no habría nacido cuando derrocaron a Fulgencio Batista) que no pertenece a la familia Castro, el primero también que no sienta filas en la llamada “generación histórica” (la que ascendió al poder en enero de 1959, tras derrocar al dictador proestadounidense Fulgencio Batista).

Miguel Díaz-Canel se convirtió en el primer integrante de la “generación intermedia” que llegó a la primera vicepresidencia de los consejos de Estado y de Ministros en 2103. Su cargo es el último antes de la Presidencia.

Después de años bajo el mandato de los Castro, la generación de Díaz-Canel deberá demostrar que fueron enseñados para ser capaces de liderar un país con serios problemas económicos, con Estados Unidos de nuevo presionando, con la distancia de antiguos aliados, y la juventud que no opina igual que cuando ellos eran jóvenes.

Le tocarán varios temas que exigen revisiones desde hace mucho tiempo en el país. Desde 1976, por ejemplo, la Constitución socialista prohibe la mayor parte de los derechos civiles de los cubanos. La libertad de expresión, prensa, reunión, manifestación y asociación están limitados a “los fines del Estado Socialista”. Están prohibidos los partidos políticos, y a los candidatos a las Asambleas del Poder Popular no se les permite hacer propaganda o presentar programas de gobierno. Sin embargo, la tecnología que no se ha podido impedir ha permitido espacios digitales independientes, como Periodismo de Barrio, El Toque, El Estornudo o 14ymedio, que a menudo son presionados, arrestados y amenazados. Muchas veces amanecen con los sistemas boqueados en los servidores.

Por otro lado, el giro político en Brasil, Ecuador, Chile, Paraguay y Uruguay han dejado solo a Nicolás Maduro, principal aliado de La Habana y la crisis que vive Venezuela ha hecho naufragar las relaciones comerciales entre ambos países. Los envíos de petróleo de Venezuela a Cuba, una de las mayores fuentes de inversión han caído de 100.000 barriles a menos de 40.000, lo que ha obligado a la Isla a buscar otros proveedores.

Cuba necesita al menos 2.500 millones de dólares cada año, y crecer a un ritmo superior al 4% del PIB, según los expertos; 10 años después de llegar a la presidencia, Raúl Castro deja el poder sin poder alcanzar esas cifras. El megaproyecto de Mariel, en el cual Brasil invirtió unos 600 millones de dólares, ha tenido un desarrollo lento. También ha trabajado en fomentar la inversión extranjera, pero sin mucho éxito.

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