Auschwitz, el museo que retrata el horror

2 de diciembre del 2017

Empieza la reconstrucción del campo de concentración de Auschwitz

Auschwitz, el museo que retrata el horror

Auschwitz fue el Campo de concentración más grande y terrible de la Alemania Nazi. Cuando el Ejército Rojo lo liberó en 1945, encontró los vestigios de un horror sin precedentes: 600 cadáveres, 7000 presos moribundos, 837.000 vestidos, muchos de ellos de niños, 44.000 pares de zapatos, y 7.7 toneladas de cabello, casi todo de mujer. Algo espantoso había ocurrido allá.

A pesar del infierno que vivieron en Auschwitz, los sobrevivientes insistieron en convertir el lugar en un Museo. Oficialmente se abrió al público en 1947, y ahora, 70 años después, está en un proceso de reconstrucción sin precedentes, que espera dejarlo tal cual estaba el 27 de enero de 1945, día que fue liberado por el Ejército de la URSS.

“Todas las decisiones sobre la conservación de Auschwitz son morales”, le contó Piotr M. A. Cywinski a El País de España. “Este lugar es mucho más que un museo. El impacto de la autenticidad es enorme y nos espera muchísimo trabajo. Es un plan único en el mundo. No hay nada que se le parezca. Eso nos permite planificar la conservación para los próximos 20 años no solo de los edificios, sino de todo tipo de objetos”.

La historia del horror

Adolfo Hitler, en medio de su delirio, emprendió una campaña de exterminio contra el pueblo judío. El punto máximo de esa empresa criminal fueron los campos de concentración, ideados por los altos jerarcas nazis como parte de lo que se llamó ‘Solución final’. Con ese eufemismo se llamó la sistemática campaña de exterminio de judíos, homosexuales, opositores y minorías étnicas y religiosas contrarias al ideario de los nazis.

Auschwitz está ubicado en Polonia (ocupada por los nazis en 1939), a 43 km al oeste de Cracovia. Lo conforman más de 40 complejos, todos destinados a la Solución final. Empezó a funcionar el 20 de mayo de 1940. No frenó ni por un segunda su maquinaria asesina sino hasta el final de la guerra, en enero de 1945. Cinco años de aberraciones.

La cifra de muertos no es fácil de calcular, pero fuentes históricas hablan de más de 1.100.000 personas.

¡1.100.000!

Como un reloj de precisión, Auschwitz funcionaba día y noche. Una vez arrestados, judíos y otras víctimas eran llevados en trenes atestados, por largas jornadas de camino. Muchos no sobrevivían el viaje. Hay una película llamada ‘El último tren a Auschwitz’ que relata muy buen esos momentos.

Una vez allá, los que pudieran trabajar, hombres sobre todo, eran llevados a los campos de trabajos forzados. Los demás, mujeres, niños, ancianos, sin más opciones –y casi siempre sin saberlo–, rápidamente eran conducidos a “tomar un baño”. “Tomar un baño” significaba ir a las cámaras de gas.

Recordar el horror

Lo primero que necesita la reconstrucción del campo es financiación. Desde 2009 la Fundación Auschwitz en Estados Unidos ha logrado por vía de donaciones de gobiernos y personas, recoger casi 112 millones de dólares.

Por otro lado, aún hay algunos obstáculos. Mientras allá víctimas y perpetradores vivos, Auschwitz es la escena de un crimen –el peor crimen de la historia de la humanidad–, por lo que aún hay cosas que sacar de allá.

La reconstrucción, explica El País, incluye 45 barracones de ladrillo, 22 barracones de madera, 21 torres de vigilancia pequeñas y 6 grandes, 270 metros de material de archivo, 39.000 negativos, 3.800 maletas, 470 prótesis, 250 ropajes religiosos judíos, 40 kilos de gafas, 12.000 instrumentos de cocina, 110.000 zapatos.

“Nuestro objetivo es devolver la vida a los objetos que pertenecieron a víctimas que vivieron y murieron en un mundo en el que todo estaba destinado a deshumanizarlas”, dijo Beata Schulman, directora de desarrollo del Comité de la Fundación Auschwitz-Birkenau.

La intervención no será fácil. Se busca reconstruir hasta los detalles más pequeños. En todo caso, los trabajos de restauración ya han comenzado. Incluso se está trabajando sobre el histórico letrero que hay en la entrada del campo: “El trabajo os hará libres”.

Foto: Wikipedia

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