Internet, violencia y niñez

Internet, violencia y niñez

9 de marzo del 2017

Son las 12:30 de la tarde y, como en muchos colegios del país, los estudiantes salen a esta hora para dirigirse a sus casas. Sin embargo, algunos deciden quedarse con sus amigos para asistir a una pelea entre dos alumnos de noveno grado. El enfrentamiento se pactó por redes sociales.

Pasan algunos minutos y más adolescentes llegan al lugar del encuentro: un parque a pocos metros de la escuela. En Facebook se compartió la publicación que informaba sobre el pleito entre “Jaime” y “Daniel”. No importa quién gane el encuentro, el hecho es ir a ese lugar para no quedar como un ‘cobarde’ ante los compañeros.

“Muchas veces no hay un control de las instituciones ni de los padres. Los jóvenes usan Internet libremente. La creación de estereotipos y presión social termina siendo más fuerte”, afirmó Yahira Guzmán, jefe de salud de la Universidad de la Sabana.

Hace unos días en Medellín se presentó un presunto caso de abuso sexual de dos jóvenes de 12 años a una niña de 11. Algunos mencionaron que los estudiantes no sabían lo que hacían. Yahira afirma que esta tesis pudiera ser cierta, pero también cabe la posibilidad de saber cuando se le hace daño a alguien. “Cuando las cosas se salen de control es necesario actuar. Debe haber un llamado de atención para que se entienda que se actuó mal. Muchos aprenden. El problema está cuando se advierte un comportamiento inadecuado y este se repite”.

Por ejemplo, si hay violencia entre algunos estudiantes y estos son acompañados correctamente, el aprendizaje será distinto. Si se deja pasar por alto, las redes sociales seguirán ocupando el primer foco de atención, dice la profesional.

“En redes sociales se publica sexo, comportamientos violentos y estos pueden influenciar a los jóvenes. Es por eso que debe haber rigurosidad para que los estereotipos no los siga afectando”Yahira Guzmán

Máximo Duque, investigador y exdirector de Medicina Legal, concuerda con la jefe de salud de la Sabana, porque los casos de violencia y abusos entre adolescentes han existido, pero no se denunciaban: “Esos casos no se investigaban porque las denuncias eran casi nulas. Ahora las personas hablan más porque son conscientes del problema que puede generar el callar”.

Igualmente, Duque expresa que los colegios y los padres de familia deben estar pendientes del comportamiento de los jóvenes: “Ahora con Internet están expuestos no solo a caer en engaños de personas inescrupulosas, también a creer que lo que ven en la red es lo correcto y esa puede ser otra trampa”.

Según un informe de ONG Save the Children, cada dos horas un niño es abusado sexualmente en Colombia. La pregunta es, ¿cuántos de esos casos se presentan entre adolescentes? La respuesta es incierta, según dijeron los expertos, debido a la falta de seguimiento que aún existe en el país. “Cuando hay un muerto o un abuso sexual confirmado, es cuando se ve que esto pasa”.

Un nuevo planteamiento que exija el acompañamiento

“El control a los jóvenes debe nacer en el seno del hogar y reforzarse en los colegios. De esta forma, se evitarán muchos dolores de cabeza”, señaló Yahira Guzmán.

¿Y si se controla y el adolescente continua con el mal comportamiento?

A esta pregunta, la experta en salud mental de la Sabana responde que el tratamiento debe ser otro: “Si no funcionan los llamados de atención puede que se trate de comportamientos psicopáticos. Hay que tener cuidado porque todos cometemos errores, pero cuando se hace daño a consciencia el problema se agrava”.

En psiquiatría un trastorno o enfermedad mental se establece después de los 18 años. Antes se da el tiempo para trabajar y evitar que el niño se convierta en violador o asesino.

“Por eso es importante trabajar con los adolescentes, ya sea para evitar influencias negativas de las redes sociales, o para acompañar a un joven que en el futuro pueda ser peligroso para la sociedad”, expresa Guzmán que, para ser aún más clara, resalta que trabajar con psicólogos no significa que haya un problema grave, simplemente un control a los menores.

Si el caso anterior de la pelea de los estudiantes se trata con la ayuda de padres de familia. Es muy probable que los alumnos entiendan que estas acciones no les trae nada bueno, sino todo lo contrario.

Ahora, si el adolescente comienza a ser conflictivo y a empeorar su comportamiento. En el futuro podría cometer cosas aún peores. “A medida que pasa el tiempo, se pierde la noción de los límites”, dice la experta.

Casos como el de Rafael Uribe Humberto Noguera, violador y asesino de Yuliana Samboní, reflejan que un adulto con un trastorno mental actúa por placer y a consciencia.

¿O sea que no se pueden tratar comportamientos en adultos?

“Las posibilidades serían pocas. Por eso hay que trabajar desde que son niños debido a la formaciones morales y éticas que se pueden corregir”, puntualizó.