Cuando la muerte rodea al #MeToo

9 de febrero del 2018

Sobre el trasfondo del suicidio de la exrepresentante de la primera víctima de Harvey Weinstein.

Time's Up

Sobre el movimiento Time’s Up, es interesante hablar sobre el trasfondo del suicidio de la exrepresentante de la primera víctima de Harvey Weinstein.

Si hacemos un repaso por la década de 1990, se recuerda la importancia que tuvo la juventud en la cultura popular, siendo un representante relevante de este hito, la actriz Rose McGowan, que participó como protagonista de varias películas con temática adolescente. El mayor atributo de esta artista era la picardía que le añadía a sus personajes, aparte de la indudable sensualidad que transmitía. Lamentablemente, el trasfondo de esto no era tan envidiable como parecía, puesto que, como algunos sabrán, por esos años, McGowan fue hostigada sexualmente por el productor de cine Harvey Weinstein.

Rose Arianna McGowan es el nombre completo de la primera actriz que se armó de coraje para denunciar al principal y más poderoso representante de la intimidación a las mujeres en Hollywood, el productor Harvey Weinstein. ¿Pero por qué hablar de esto ahora después de que la denuncia salió a la luz hace casi un semestre? La razón es que se ha informado de que la exrepresentante de Rose, Jill Messick, quien trabajaba con ella para cuando ocurrió el altercado por parte de Weinstein, se suicidó.

Se ha reportado que la productora y entonces representante, Jill Messick, había sufrido por varios años de depresión. Ahora, a los 50 años, se suicidó. El hecho se podría conectar con las acusaciones que la responsabilizan con denuncias hechas a Harvey Weinstein. Por ejemplo, Rose McGowan afirmó al New York Times que Messick había arreglado el encuentro en que el productor aprovecharía para sacar ventaja de su posición de poder y violentarla.

Personajes relacionados a la desaparecida mencionan que ella no afirmó ni negó estar relacionada, ni ser cómplice, para no agregar leña el fuego y no afectar más a las víctimas dejadas por Weinstein u otros implicados en violaciones y acosos sexuales. Messick siempre mantuvo un bajo perfil y se alejó de los reflectores para no adquirir el estatus de celebridad. Ahora, todo queda en duda respecto a cuál fue el motivo que llevó a esta productora para tomar la última decisión y quitarse la vida.

La familia de Jill Messick se ha manifestado en redes sociales acusando a Rose McGowan como la responsable de este acto, dado a las afirmaciones de las que ella misma ha sido vocera.

Si se mira el suicidio como ese acto de autoaniquilación, no habría ningún responsable; solo queda la perspectiva o visión de la persona que tomó la decisión en el momento de examinar el escenario en la que se veía ahogada. Y si además se vincula a todas las historias que señalan a los personajes del mundo del cine, la música y la vida del común, le añade un tinte aún más oscuro a esta gran problemática que aqueja a la sociedad, debido a que es una mujer la que ha resultado muerta cuando sus representantes no han experimentado castigo alguno y se escudan en el refugio de algún centro de rehabilitación.

Además, Rose McGowan no solo ha expuesto a los victimarios, sino a las personas que acogen los movimientos como #MeToo o Time’s Up para hacer propaganda y promocionarse a sí mismos, como personajes hipócritas que en situaciones como estas se hicieron de la vista gorda.

Esto no acaba aquí, acaba en el momento en que las víctimas deciden alzar su voz y organizar iniciativas que velen por sus derechos; cuando se haga justicia a aquellas personas que se han visto envueltas en estas pesadillas, y en la medida en que los culpables se hagan responsables, hablen, se reconcilien y aboguen positivamente ante los heridos.

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