Retamo espinoso, la amenaza de los páramos colombianos

28 de julio del 2018

Hoy en día una persona que designa una labor sagrada de recrear con persistencia los ecosistemas y hacer que estos hábitats prevalezcan vivos y con su diversidad soberana merece total apoyo. Pues más allá de los reconocimientos, la cultura de las diferentes poblaciones está en el cuidado a su territorio.  Para el mundo, los páramos […]

Retamo espinoso, la amenaza de los páramos colombianos

Hoy en día una persona que designa una labor sagrada de recrear con persistencia los ecosistemas y hacer que estos hábitats prevalezcan vivos y con su diversidad soberana merece total apoyo. Pues más allá de los reconocimientos, la cultura de las diferentes poblaciones está en el cuidado a su territorio.

Para el mundo, los páramos colombianos son hermosos y particulares. Su clima de alta montaña adormece ecosistemas ricos en adaptación tropical. Allí, las plantas afrontan la insolación, los momentos nublados y sus ventarrones secos y congelados que diariamente templan el suelo.

En dichos ambientes, la pérdida de agua y falta de oxigeno hacen del suelo una superficie poco desarrollada e insuficiente para el metabolismo primario de las plantas nativas: supervivencia, crecimiento y reproducción. Las especies que han construido su hábitat en los páramos colombianos aplican muy bien la tan afamada resiliencia.

Sin embargo, existe una amenaza que semilla a semilla ha logrado la expansión de manera abismal. Se trata del Retamo Espinoso o su nombre botánico, Ulex europaeus, que ha alcanzado un aproximado de 90 hectáreas en el Páramo más grande del mundo ubicado en Suma Paz, Usme.

El retamo espinoso es oportunista y dañino. Es de simiente europeo y está causando alteraciones en ecosistemas del altoandino colombiano al sorber como esponja los alimentos y no permitir la misma absorción de las demás especies que se ven obligadas a desplazarse y extinguirse. Además, según un estudio de la Universidad de los Andes, el avifauna también está en peligro por su sensibilidad a las transformaciones del entorno que afectan su alimentación.

Invocu, el colectivo ambiental que erradica plantas invasoras

David Felipe Díaz, integrante y uno de los fundadores del Taller Invasor Ocupante (INVOCU), habló con KienyKe.com sobre el proyecto en marcha de emprendimiento ambiental sobre la sabana cundiboyacense.

¿Qué es Invocu y por qué nació?

DF: Invocu nació en el 2016 tras una investigación para erradicar las plantas invasoras en la ruralidad del país. Somos dos ecólogos, un diseñador industrial y un comunicador social de la Universidad Javeriana. Tenemos unos puntos claves en nuestro enfoque, primero la remoción de toda la materia orgánica de la especie, ya que se estaba acumulando en banco de semillas y se esparcía de manera asombrosa”.

Nosotros tenemos la responsabilidad de lograr productos que si caen a la tierra no causen ningún daño ambiental.

El siguiente enfoque es fortalecer las acciones conjuntas para que sean continuas. De nada sirven cinco años de erradicación para parar el proyecto y dejarlo a medias. Nuestra apuesta alternativa es la creación artesanal de productos como cartón paja y papel maché, pensamos apalancarnos con el arte, pues muchos artistas pueden armar sus obras en nuestro material y darle un valor agregado.

Foto: Invocu

¿Cuál es el tamaño de la problemática actualmente?

DF: Hemos tenido un panorama bastante negativo porque los esfuerzos que se han realizado para evitar la expansión de la especie han sido mal dirigidos. No se han tenido en cuenta las condiciones y la biológica tanto reproductiva como del ecosistema tropical, de ahí que tome mucho más tiempo la erradicación. Hay prácticas indebidas que han penetrado el rango de impacto como el corte y la quema de las plantaciones.

Hemos de recordar que esta planta se encuentra en el top 100 de las especies exóticas invasoras más dañinas del mundo. Llegó al país como cerca natural para terrenos privados por su aspecto espinoso y de flor amarilla bien vistosa en su lejanía, pero es una fabácea que incrementa el riego de los incendios forestales. En Europa, por ejemplo, no pasa esto porque el invierno se encarga de apaciguar su expansión, aquí no.

En la actualidad y tras dos años de estructuración y fortalecimiento del taller invasor ocupante (INVOCU), la problemática ha logrado más visualización en los medios y se han establecido algunos planes de control.

Reciben apoyo de algunas entidades, ¿cuáles son?

DF: Hasta el momento contamos con el apoyo del Batallón de Instrucción, Entrenamiento y Reentrenamiento n. 13 del Ejercito Nacional de Colombia, Conservación Internacional y la comunidad de Curubital, vereda de Usme. Esperamos a largo plazo ser auto sostenibles e intervenir en las demás plantas invasoras que se encuentran en el país.

¿Quién puede participar del proyecto?

DF: Todos lo que deseen participar y aportar al proyecto son bienvenidos. Pueden escribir al correo invasorocupante@gmail.com. ¡Será de gran ayuda contar con ustedes!

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