Romántica apuesta por las revistas en físico

Romántica apuesta por las revistas en físico

13 de marzo del 2018

En un mundo en el que comúnmente se apuesta por lo digital, la industria de las revistas parece estar en picada, pero para este personaje no.

Hace ya varios años que las discotiendas empezaron a desaparecer, convirtiendo al disco compacto en un objeto que parecía ajeno a nuestra realidad que adora los objetos que exclusivamente parecen del ya y el ahora. Pero hay una pequeña grupo de personas que siguen encontrado un placer en comprar un CD físico, rasgar su empaque de plástico, pasar las hojas del cuadernillo y poner a reproducirlo, sea en un equipo de sonido, un DVD o un computador. Con la industria de libros, periódicos y revistas pasa lo mismo, sigue habiendo quiénes, como yo, que aún les parece fantástica.

Siempre estuve atraído a comprar revistas. Adquirí la primera cuando las versiones en línea todavía no eran disponibles, cuando los blogs que las escaneaban o encontraban la manera de reproducirla digitalmente no me bastaba, porque no hay nada similar a poder tocarla, sentir la diferencia entre el papel de la portada y el del contenido, percibir su olor característico, devorar sus párrafos y al acabarla, ponerla en un lugar estratégico donde pudiera adornar el resto de la habitación.

Por eso cuando amigos, que conocen mi ávido gusto por las revistas, me recomendaron una cuenta en Instagram que vendía diferentes de ellas traídas desde varias latitudes del mundo, de inmediato di tap en seguir. Enamorarse de un proyecto que apoya esta industria en un país como Colombia, donde la oferta es limitada, resulta completamente natural.

Se trata de Post Nothing Magazines, una tienda virtual y física, plataforma que permite a los fanáticos de las revistas conseguir ejemplares dedicados a la moda, el diseño, el arte, la belleza y la arquitectura internacional, a cargo de Manuela González.

Tuve la oportunidad de entrevistarla hace poco y la verdad es que hay mucho más de lo que ya conté. Ella explica: “estoy trayendo títulos de todo el mundo, tengo desde Turquía hasta holandeses como Fantastic Man, selecciones del Reino Unido, o alemanas, por ejemplo, Schön! nació allí. Numéro es francesa. Tengo desde lo más comercial como Porter hasta lo más especializado”.

Manuela defiende Post Nothing al momento en que se escucha un argumento de este tipo, ya que la mayoría de estas ediciones no tienen una versión descargable, porque cuentan con contenido web, pero no es lo mismo, no solo por la sensación, sino que el contenido impreso en las hojas de una publicación de este estilo es más amplio. Entonces una plataforma web, en diferencia, solo podría ofrecer elementos de multimedia o audiovisuales. “Todo esto es contenido exclusivo… Tener ese hábito de sentarse me parece delicioso”, dice Manuela.

Aquí es cuando me parece obligatorio averiguar cuál fue la idea inicial tras esta encantadora propuesta, Manuela cuenta: “Yo estudié Mercadeo y Comunicación de la Moda en LaSalle College y en la carrera necesitábamos un montón de referencias de revistas y cuando una va a ver, acá no se consigue nada. Y me dije qué ralle tener que pedir algo por Internet, que va a llegar tres meses después y vuelto nada, y es algo que no está actualizado, porque en Internet se ve cómo las revistas siguen sacando cosas. A pesar de que las portadas son muy lindas uno quiere también lo actual, lo que acaba de salir en París o Londres, esté aquí en Bogotá”.

La joven empresaria continúa explicando su historia “Tuve esta idea hace varios años y un día me decidí, me dije ¿qué es lo peor que puede pasar? Esto acaba de cumplir siete meses y fue la iniciativa que tuve, ver esa necesidad que tienen estudiantes, diseñadores o arquitectos, siento que esto es una fuente de inspiración para mucha gente en las industrias creativas. Cada día le cojo más cariño al mundo impreso y creo que el lujo está teniendo un renacer, estas revistas son un lujo porque no son ediciones semanales que pierden vigencia”.

Pero la pregunta sigue latente ¿Cómo puede Manuela arriesgarse a proponer algo físico teniendo en contra el poderoso mundo digital? ella responde, que “todos podemos tener una ventaja con las plataformas digitales pero es más un soporte para el medio impreso, todas estas revistas cuentan con un soporte digital increíble, un muy buen manejo de redes sociales que se mueven un montón y que animan a la gente a comprar la edición especial, muestran teasers o formas de mover el impreso, está este ejemplo de la revista Kinfolk que realiza ferias de diseño, invitan a eminencias en la materia y así sobrevive la publicación”.

De esta manera, se puede pensar que la manera en que una revista encuentre financiarse es a través de una gran reputación, de contar con grandes talentos que se muestren y estén dentro del proyecto. En el caso de Kinfolk, al representar lo mejor de lo mejor en su área, los demás quieren estar involucrados en sus ferias. Manuela también expone el ejemplo de Tank, una revista que decidió ser una agencia de publicidad, para mantener la revista sin la necesidad de la pauta.

Así es como mis ojos quedan prendidos con este tipo de publicaciones curiosas, no solamente de las que ya se conocen como las británicas i-D y Dazed & Confused que marcaron generaciones como la mía, pero también de las otras, como Heroe y Heroine, que destacan por su genialidad incluyendo minibooks, fanzines o stickers entre sus hojas o la legendaria Gentlewoman, que es todo un proyecto curatorial de la mujer.

En fin, este es un proyecto que crece. Ahora se encuentra en 8424 Estudio en la Carrera 18 con Calle 84-24 y en la tienda de ropa Papi en Bogotá y próximamente en la ciudad de Cali.