“Rubencho”, narrador de las victorias de Lucho y Nairo, ganó su carrera contra la droga

13 de septiembre del 2016

El poeta, el locutor formidable salió victorioso de su paso por el infierno.

“Rubencho”, narrador de las victorias de Lucho y Nairo, ganó su carrera contra la droga

Los más íntimos amigos de “Rubencho” se hacen lenguas hablando de sus atributos profesionales y celebran con gran discreción la batalla que fue capaz de ganarle a la cocaína hasta salir airoso de ese pavoroso infierno en el que también estuvieron sumidos otros colegas que se hundieron en el abismo o se murieron.

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Arcila es un paradigma para todas aquellas personas que deseen seguir su ejemplo ganándole el embalaje final al vicio en la competencia por la vida. Con su voz prodigiosa y el verbo de poeta, nos hizo llorar de alegría narrando “desde la meta” el triunfo de Lucho Herrera y hace apenas unos días la gloria de Nairo Quintana, sin contar otras tantas narraciones, que en su estilo son poéticas y cultas, pero también vibrantes y conmovedoras.

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-“Mi premio Everest, fue alcanzar el 99 por ciento de sintonía, un 15 de mayo, cuando se paralizó el país y lloró escuchando el relato de la proeza de Lucho Herrera en España. Ese pico, en el rating, no lo ha igualado nadie”.

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Rubén Darío Arcila es sobreviviente de esa tragedia y de una pléyade de grandes locutores y gente de la radio, varios de los cuales nunca pudieron parar el camino de la perdición: para mantener el éxito y vencer las muchas horas de trabajo y fiesta, acudieron a las drogas. Algunos terminaron infartados, otros en la miseria absoluta.

-Fui habitante de las noches de Guayaquil, el Fundungo y la Bayadera, tres sucursales del infierno a donde se ingresaba con salvoconducto y alma temeraria”.

“El último apaga la luz”

“Rubecnho”, como se le conoce en el medio, desde los tiempos de “La ley contra el hampa” y otras series de los años 60-70, es hijo de El Figaro, “el sobrenombre que le tenían a mi papá y le venía de una de las tantas profesiones que le tocó inventarse para sobrevivir con nosotros: la de barbero. Además fue taxista, camionero, declamador, tinterillo, poeta, sastre” .

“Como peluquero fue un desastre. De panadero guardaba fórmulas secretas que nunca resolvieron nuestra situación económica, pero eso no fue obstáculo para que en todo el barrio Manrique hasta el confín de la calle 81, así como en gran parte del viejo Medellín, gozara de gran popularidad El Fígaro o Loco Bernardo”.

Esta historia de su padre y su familia son contadas de manera deliciosa en su libro “El último apaga la luz”, sobre la radio, que recoge como ninguno –dice Alberto Casas Santamaría- los méritos de quienes han sido los protagonistas del medio de comunicación más efectivo que tiene nuestra querida patria.

El tiempo de la droga

“El peor pinchazo lo sufrí en 1986, cuando bajé a los infiernos y me tuvieron que internar de urgencia en una clínica de rehabilitación”, admitió en una entrevista con Ricardo Rendón.

Pero después de una larga lucha de por lo menos cinco años, con ayuda de su esposa, de su familia, de amigos entrañables de la radio, superó la situación.

-Te juro que quedé limpio: como si hubiera resucitado de entre los muertos”, dice. El único tóxico que hoy me seduce y me encanta es el de la palabra, la conversación, el verso pulido y armonioso, que entre bocanadas se va elevando al cielo”.

¡Se ve llegar!

Tenemos muy fresca en la memoria la narración de “Rubencho” en la reciente Vuelta a España, con triunfo de Nairo Quintana y tercer lugar de Chávez.

Pero cómo olvidar “la pintura” que nos hizo del triunfo de Lucho Herrera, hace 29 años:

¡Qué grande es el mundo frente a mi garganta abatida!

Se ve llegar….se ve llegar. Paso a la victoria. Se paran los relojes, las abejas, los niños se alborotan, saltan las piedras, los lagartos trotan, se sienten felices los cipreses.

Se ve llegar….se ve llegar!

Tiene el mundo otra cara, se acerca lo remoto en una muchedumbre de voces y de abrazos. Herrera es una bandera desbocada.

Enhorabuena Colombia. Aquí el lote se acerca, allá viene el cortejo, avanza la alegría derrumbando montañas y las bocas avanzan como escudos. ¡Sagrado corazón de Colombia, Sagrado corazón de Jesús, gracias, esto se va a coronar!.

Se ve llegar….se ve llegar!

Paso a la victoria.

Viene el lote que partió de Benidorm como en un vuelo de aves migratorias. Se levanta la risa, caen las telarañas, aquí viene el zurcido mágico de los metales.

¡Cruza Herrera campeón!, campeón de la vuelta. Qué grande. Qué aletazo tremendo. Qué grande es el mundo frente a mi garganta abatida aquí en el paseo de La Castellana. Me metí en el llanto….

(todos nos metimos, lo recuerdo).

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