Cuando Sábados Felices estuvo a punto de acabarse

Cuando Sábados Felices estuvo a punto de acabarse

19 de febrero del 2016

Con 24 horas continuas de chistes Sábados Felices, el programa de humor más antiguo del mundo, según el Guinness World Records, celebrará su cumpleaños número 44.

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“Es un orgullo. Sostener un programa por 44 años es una cosa que muy pocos hacen y es una señal de la buena televisión que tenemos”, dice Dago Garcia, Vicepresidente de Producción y Contenido de Caracol Television.

El director de cine considera que permanecer al aire se ha logrado gracias a la “constancia, el talento, la creatividad y el sacrificio” de cientos de personas que han pasado por este show. Sin embargo, García habla de los gozosos. No sabe, o tal vez, no le tocó vivir los dolorosos.

Alí Humar, el director del programa desde hace 16 años, conoce como pocos lo que pasa cuando las cámaras, las luces y los reflectores están apagados. Sabe que no todos los sábados han sido felices.

Cuando llegó al programa para reemplazar a Jota Mario Valencia pensó que ese empleo era un escampadero mientras le salía otra cosa. “Pero le fui cogiendo cariño y me encarreté. A los dos años, cuando me propusieron una novela, desistí. Ya estaba muy contento con ‘Sábados Felices’”. El escampadero lleva más de una década.

Su inicio en el programa no fue fácil. “Tocó disciplinar a los humoristas”.

Quienes trabajan o trabajaron con él, cuentan que Humar es estricto, garitón, histérico y riguroso. Venían de una dirección más amigable y los temperamentos chocaron.

“Cuando yo llegué el humorista era muy individualista. Tenían como a actitud de un torero o un cantante: El público y yo”. Había afán de protagonismo y todos los humoristas querían figurar.

“Como yo venía de hacer novelas y seriados, entendía que un actor no es nada si no trabaja en grupo, enseñar eso aquí no fue fácil porque cada uno quería rematar el chiste, todos querían hacer el apunte gracioso al final pero eso dañaba todo el sentido de sketch que se había preparado”, recuerda Humar en diálogo con KienyKe.com. Intentar cambiar esa dinámica trajo tensiones.

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Al respecto, el humorista Heriberto Sandoval, quien encarna a Pacífico Cabrera (dueño de Colombianita, la cabra) y que lleva 27 años en el programa, recuerda que los estilos de trabajo de los directores entrante y saliente provocaron choques.

Eran dos estilos diferentes. Alfonso Lizarazo también era estricto y exigente con el programa. Pero él estaba más al tanto de todo. Estaba en cada una de las actividades del programa, en la parte creativa, en saber cómo se inicia el programa, cuáles son los contenidos, grabarlos, editarlos, todo. Alí solamente está en la puesta en escena, la diferencia es bastante grande, por eso el choque”, recuerda. “Pero por encima de todo está el humor. Nos acoplamos a todo y hoy hay una buena relación”, dijo a Sandoval a KienyKe.com.  

De ese momento tenso que Humar califica como “el único difícil que ha tenido el programa”, el director recuerda más cosas.

“En algún momento pidieron mi renuncia. Las directivas nos llamaron. Juan Esteban San Pedro, que era el director de entretenimiento del canal, nos habló a todos y ellos (los humoristas) como que fueron aflojando. Se expresaron los problemas, hablamos y cuando se empezaron a ver los resultados todo cambió. Ahora la relación es maravillosa, hay un concepto claro de trabajar en equipo”.

Humar recuerda que ese momento fue de tal intensidad que tuvo que cancelar sus vacaciones.

“Ese momento fue tan tenso, que tuve que cancelar un viaje que tenía programado para ir a visitar a mi hija en Canadá. Se me dañaron las vacaciones. Juan Esteban me recomendó que no fuera, que no era el momento para ir”

Dieciséis años después, Humar reflexiona: “Eso ha sido lo más valioso de programa. Haber logrado que los humoristas del programa aprendieran a trabajar en grupo. Cuando yo cogí el programa estaba a punto de acabarse, estaban pensando en terminarlo. Cuando el programa empezó a repuntar, a los humoristas les empezó a salir contratos los fines de semana, los viernes, sábados y domingos y no cobran barato”, dice.

Al lidiar con el temperamento de tantos humoristas, el sueldo ha sido uno de los inconvenientes.

“Durante muchos años estuvieron mal pagos. No era fácil nivelar el salario de todos en un año o dos, pero poco a poco los que ganaban menos fueron viendo mejoras”.

Humar contó a KienyKe.com la forma en la que le hablaba a los humoristas inconformes con su salario.

“Cuando eso pasaba les decía: Súmale al salario las presentaciones privadas que haces gracias al programa, porque si no estuvieras en el programa eso no lo tendrías. Si sumas eso vas a ver que no estás mal pago”.

El veterano director considera que a veces los comediantes se exceden trabajando para ganar más dinero. “Se pasan un poquito”, dice.

“Sobre todo porque es gente muy mayor y se estresa mucho. Tienen muchos compromisos: películas, presentaciones en teatros, fiestas privadas, presentaciones en pueblos (…) manejan un estrés muy grande y a veces abusan un poquito para aprovechar el momento económico, a veces abusan un poco de eso, reflexiona.

El director del programa se plantea un reto. “Me sentiría satisfecho si llego a los 50 años de Sábados Felices”.