Safaris humanos, un indignante atractivo turístico

Safaris humanos, un indignante atractivo turístico

28 de octubre del 2017

A más de 17 mil kilómetros de distancia de Colombia, en un remoto archipiélago al sureste de India, la práctica comercial de los safaris humanos es un atractivo turístico para quienes visitan las islas Andamán.

Sí, así es, safaris humanos. Se puede decir que son reservas forestales donde habitan tribus indígenas –negras-, recientemente contactadas. Allí, los turistas hacen el recorrido por carreteras destapadas que atraviesan la zona donde viven los Jarawas (nombre de la tribu).

El Gobierno de la isla aclaró recientemente en un comunicado que la carretera debería permanecer abierta para que los isleños, y los turistas, hagan uso de ella, debido a que esta Administración no ha tomado una decisión respecto al cierre, ya que sería eliminar uno de los núcleos llamativos de la región.

Hace un tiempo el Gobierno de Andamán se comprometió en construir una ruta alternativa para todos los destinos turísticos de la isla, y así evitar -atravesar de norte a sur-, el recorrido por las zonas donde habitan los Jarawas. Sin embargo, esta ruta opera hasta hace poco y los visitantes prefieren la vía terrestre para lanzar frutas y otros alimentos a los indígenas pese a que esté prohibido. 

¿Quiénes promueven esta práctica y por qué no se impide? 

La promoción de avistamientos de Jarawas por parte de los diferentes operadores turísticos es ilegal en este archipiélago. 

Aún así, existe una página web llamada Flywidus que permite hacer la respectiva reserva para visitar la isla y conocer este safari humano. 

Esta no es la única agencia que ofrece el escalofriante paquete. Holidify -otra de las cientos de páginas que promocionan esta práctica-, describe a los Jarawas como una de las “mejores atracciones”. 

“Aman drogarse con cierto tipo de drogas. Una de sus preferidas, el tabaco”, describe una de las cientos de páginas. 

Denigrante

Testigos del lugar -locales como visitantes-, han asegurado a varios medios internacionales que una de las cosas más trágicas que han visto en estos viajes fue cuando un pequeño niño indígena perdió un brazo. 

“Mientas intentaba alcanzar un bocadillo de quienes iban en un vehículo en movimiento, uno de los niños indígenas perdió su brazo cuando este fue aplastado por uno de los tractores”. 

“Esos convoyes de vehículos turísticos -alrededor de unos 60 a 70 camionetas-, impiden la libre circulación de los nativos en el bosque”. 

No fue solo fue el mal episodio del pequeño que se propagó por redes sociales. También, hace un tiempo circuló un video en el que un oficial de policía coacciona a varias mujeres Jarawa semidesnudas para bailar frente a los turistas a cambio de comida. 

Incluso por las vías marítimas que ofrece el gobierno se logra apreciarlos con rareza. 

Lo escalofriante de este tema es que hoy en día es posible adquirir los paquetes para este escalofriante safari humano.