Sako-Asko, la mente detrás de distorsiones culturales

Sako-Asko, la mente detrás de distorsiones culturales

10 de marzo del 2019

“Quién soy, no sé. Voy a describirme: un chico clase media, ¿qué más?”, comienza su presentación Santiago Oliveros, quien con sus manos juntas trata de explicarse así mismo la identidad y la etiqueta de un ser ‘Deformado’, de la mente detrás de distorsiones culturales y de un seudónimo como Sako-Asko personificado en cualquiera de sus obras.

El capitalino rayó pupitre, llenó la parte posterior de los cuadernos con dibujos y retiñó el aura de luz de los ‘Súper Sayayines’ de Dragon Ball Z y el pico del Pájaro Loco con sus aventuras.

Oliveros recuerda, sonríe y reconoce que “en el bachillerato fue muy incomodo porque no estudiaba y habían ciertas quejas con mi mamá”. De ahí que en la actualidad modificará sus conceptos frente a los procesos académicos regulares e imaginará uno orientado en las aptitudes y no en la uniformidad.

Con horror y cadencia en su rostro asegura que “siempre fui muy malo en matemáticas y me consideraba un niño bruto según las calificaciones. El sistema educativo es lo mismo para todos y pueden llegar a aplanar todas las afinidades que empiezan a mostrarse desde temprano”.

El empirismo que reconoce como una fortaleza suya, comenzó cuando en las Ferias Escolares postrado en una silla, un lápiz carboncillo y bastantes trozos de papel ” hacia caricaturas como a mil pesos y me iba bien. Recaudé como 100.000 pesos y le gasté un pollo asado a todos mis amigos”, narra Sako-Asko.

En su salida del colegio afrontó el estigma que reposa en las artes: un futuro incierto, posiblemente sin lucro y sin cabida al reconocimiento. Comenta que ante tal incertidumbre decide presentarse a la Universidad Nacional sin ser aceptado y que por sincronía del destino un amigo lo invita a la Academia de Artes Fabula.

“Para el alma acostumbrada a la angustia la paz es insoportable, cualquier novedad funciona para crear suplicio, y si no hay novedad, en los recuerdos y las fantasías encuentro mis instrumentos predilectos de tortura “, Sako-Asko.

La agrupación artística que lo acoge con media beca y en la reposa un nombre de creaciones breves, humanas y con moraleja, le otorgó a Santiago unas bases técnicas como “la estética y semiótica, la pintura con modelo y la naturaleza muerta”, además allí lo impregnaron de rudeza para expresar los sin sabores de la sociedad colombiana.

El ser ‘Deformado’ que visitó la Galeria Neebex

Uno de los organizadores de la Galeria Neebex, un modesto recinto en Bogotá donde se presentó Sako-Asko, con ‘Deformado’, comenta que “se tuvo que guardar el vino porque habían más de 600 personas en la inauguración y no alcanzaba para todos, pero sin duda alguna fue algo que nos llenó de emoción”.

Para Oliveros la exposición que tuvo sus puertas abiertas hasta el 9 de marzo, no fue “concebida desde la protesta, sino desde las creencias y el sentir”,  puesto que “yo me he sentido reprimido por ciertas creencias culturales”.

“Acá no se trata de hablar de la inclusión porque es auge, mueve dinero y provoca tensión. Al contrario, es una invitación a ser sincero con las experiencias que uno tiene, porque no sé quién puede decir que todo ha sido perfecto”, argumenta el pintor en frente de sus creaciones que configuran en color un discurso un tanto feminista frente al patriarcado.

En la mayoría de creaciones se refleja una fijación a la infancia, según afirma por “ser una época que disfruté muchísimo pero que fue definitiva al entregarme muchas de las creencias que rigen mi vida, no puedo negar que mi cuerpo cambió pero siempre va estar esa inocencia de un niño”.

“El hombre que observa la desnudez de su alma sin querer escapar, se conoce, y a ese hombre es al único que temo”. Sako-Asko

El también artífice de ilustraciones, comics y viñetas que comparten sus más de 41 seguidores en las redes sociales, proclama que “la manera en que yo concibo mi obra es auto crítica y no soy yo arriba diciéndoles a ustedes, no, es más bien como un diario y las personas contemporáneas se sienten identificadas”.

Sin embargo relata que “cuando tú te metes con la parte sensible de las personas siempre vas a llegar”, y ha recibido fuertes objeciones de movimientos feministas por la entrega de un príncipe azul que  “deshace las creencias al amor que los cuentos de hadas impartieron”.

El artista, quien actualmente se tomó un descanso, invita a los lectores de Kienyke.com a ahondar en ‘Los Sirgadores del Volga’ del ruso Iliá Repin y porque no, en el ocaso, leer “El medo a la libertad” de Erich Fromm, porque si de algo está seguro Santiago Oliveros, Sako-Asko, es de “apoyar las nuevas movidas culturales, ya que podría sonar ingenuo la economía naranja”.