El ex presidente Ernesto Samper Pizano considera que la Cumbre de las Américas tuvo un sabor agridulce: sin un documento final, pero con un diálogo oportuno de asuntos vitales como las drogas y Cuba. “Y en términos un poco más coloquiales, tristemente se putió”, afirmó el ex mandatario.
Hay que entender –comentó Samper– que el tema en Estado Unidos tiene un alto contenido electoral. En el fondo no están censurando que los del Servicio Secreto se hayan ido a una casa de citas, sino que la seguridad del Presidente está en manos de unas personas que andan emborrachándose con estas señoritas. Lamentablemente, eso le quitó lustre a la Cumbre.

¿Está desbordada la prostitución en Cartagena?
Todo el mundo lo sabe. Ciudades turísticas como Cartagena, La Habana o San Juan de Puerto Rico corren el riesgo de que el turismo sexual se convierta en un atractivo. Lo sucedido es una voz de alarma para ponerle coto a esta situación que viene creciendo en la ciudad.
¿Cómo ponerle coto?
Hay que entrar a regular ese fenómeno. Para nadie era un misterio que públicamente este tipo de actividades se hace con total descaro.
¿Regular la prostitución, dice usted?
Es la figura legal que existe hoy en el Código Penal, y es que se haga dentro de unos términos, en unos determinados sitios, con unos determinados requisitos sanitarios. Pensar en acabarla, como en el tema de las drogas, es imposible. La gente va a seguirlas consumiendo pero en condiciones inadecuadas y va a seguir funcionando un mercado negro alrededor de este consumo.
No soy experto en el tema. Conozco lo que se sabe en Cartagena, que efectivamente es muy fácil conseguir acceso a este tipo de servicios.
¿Se ha puteado Cartagena?
Por lo visto sí. Lamentablemente hay una proliferación de este tipo de servicios. Es una pena porque Cartagena tiene demasiados atractivos por sí misma, como para que haya que buscarle este tipo de “incentivos”.
¿Cuáles son sus críticas al tema de la extradición de colombianos?
Así como durante mi gobierno se restableció la extradición, en este momento debería expedirse una ley para reglamentar su funcionamiento. No tiene ningún sentido la forma como está funcionando.
Hay un carrusel de abogados que vienen a Colombia, contratan a los que van a ser extraditados, obtienen de ellos información sobre nuevas rutas, nuevas personas. Cuando llegan a los Estados Unidos con esta información ya les tienen prácticamente negociada una pena menor y luego vienen a Colombia, contactan a los que fueron denunciados, porque van a ser a su turno extraditados y sigue este carrusel.
¿Son posibles las salidas al conflicto armado y una opción es la denominada Marcha Patriótica?
Siempre el país ha votado en favor de una salida política al conflicto armado, aún en las más difíciles circunstancias. Las FARC están en una posición defensiva y ha enviado mensajes para decir que quiere ser escuchada. La Marcha Patriótica está reivindicando la búsqueda de la paz. Me parece que eso es absolutamente legítimo. No está bien que las autoridades vayan a criminalizar a sus líderes.
Con la misma franqueza, creo que los organizadores de la Marcha deben tener un especial cuidado para que esto no se interprete como una especie de apoyo político a la guerrilla. Si la guerrilla quiere realmente buscar una salida no violenta al conflicto armado, lo que tiene que hacer es dejar las armas e iniciar una actividad política. Lo que no tendría sentido para el país, sería que volviéramos a reeditar la vieja combinación de las formas de lucha que existían antes, para que de un lado estén en el ejercicio de las armas y de otro lado, buscando canales políticos. Eso no sería aceptable para el país.
¿Qué tan cerca estuvo usted de la Marcha Patriótica?
No estoy haciendo activismo político. Piedad Córdoba, una persona que respeto y admiro, está involucrada en el tema. Me parece legítimo, como el que estén otras organizaciones.
