San Fermín, bajo la sombra de la agresión sexual

Burak Akbulut - Agencia Anadolu

San Fermín, bajo la sombra de la agresión sexual

11 de julio del 2018

Con un chupinazo (lanzamiento de cohete) a las 12 del mediodía, como dicta la tradición, iniciaron este año las Fiestas de San Fermín, patrón eclesiástico de Navarra, en Pamplona, España, tras un año de haber sido denunciados, y dos de haber ocurrido, los hechos de agresión sexual que involucraron a cinco hombres y una mujer que destaparon la sistematiciad de agresiones sexuales durante las festividades en los últimos años.

Los orígenes de los sanfermines se remontan a la Edad Media y están relacionados con los actos religiosos en honor al patrón, las ferias de ganado y festejos taurinos que desde 1590 se unificaron. Sin embargo, aquella madrugada del 7 de julio de 2016, las fiestas de San Fermín sirvieron como camuflaje para que los cinco hombres, dos de ellos miembros de órganos de seguridad españoles, abusaran de una mujer.

La leyenda cuenta que Fermín era hijo de Firmus, senador de la ciudad romana de Ponmpaelo (actual Pamplona) en el siglo lll, confió la educación de su hijo al presbítero Honesto. Fermín se marchó a evangelizar las Galisas y con 24 años fue consagrado obispo en Toulouse (Francia). El gobernador romano Sebastián, para recuperar el culto a Júpiter y Mercurio, ordenó que Fermín fuera encarcelado y degollado. Desde aquel entonces fue adoptado como patrón del pueblo ubicado al norte de España.

La acción de La Manada

Según la reconstrucción de los hechos realizada por la justicia española, la joven madrileña que por aquel entonces tenía 18 años de edad, llegó a Pamplona en julio de 2016 acompañada de un amigo el mismo día que iniciaban las fiestas y estuvo durante gran parte del tiempo en una de las principales plazas de la localidad compartiendo con un grupo de turistas que conoció. Allí entabló conversaciones e intercambió números con varias personas.

En un momento de la noche perdió a su compañero de vista, por lo que decidió sentarse cerca a la plaza del Castillo, uno de los lugares más concurridos durante las fiestas, y esperarlo. La joven manifestó que los miembros de ‘La Manada’ se fueron acercando uno a uno, ofreciendo su ayuda. En ese momento, habría logrado contactarse con su amigo, pero el ruido de los bares cercanos no permitió continuar la conversación.

Los cinco hombres, oriundos de Sevilla, se ofrecieron para acompañar a la joven hasta su hotel. Caminaron entre las carpas y entradas de hoteles vecinos a la plaza donde estaban, según el relato, los hombres eran reconocidos por algunos transeúntes. Durante el trayecto, relató la joven, uno de ellos intentó tomarla por la cadera, pero se negó.

El encierro

Unos metros más adelante, en la entrada de un edificio, la joven fue conducida a un lugar entre el ascensor y las escaleras donde los cinco hombres la habrían abusado sexualmente. Desconsolada, cuenta la joven, deambuló por las calles que durante el día sirven como testigos de los encierros que tradicionalmente se hacen durante las celebraciones y terminan con la muerte de los toros en una plaza.

Pese a que los hechos fueron probados con elementos físicos y declaraciones, la sentencia de en la Audiencia Provincial de Navarra condenó a nueve años de cárcel a cada uno de los abusadores por cargos menores de abuso sexual, aunque la fiscalía, los abogados de la abusada y varios sectores políticos y sociales pedían 24 años de prisión.

Luego de pasar varios meses en prisión preventiva, los integrantes de ‘La Manada’, como se hacían llamar a sí mismos en un grupo de Whatsapp, fueron liberados en abril de este año bajo una fianza de seis mil euros. Aunque habían pasado pocos meses desde la denuncia y más de un año desde el abuso, las protestas tras la condena y posterior a la liberación no se hicieron esperar, cientos de personas marcharon por la liberación y declaración del hecho como un abuso y no como una agresión sexual.

El San Fermín en protesta

Bajo el lema de “No es no” miles de mujeres, y hombres, salieron a las calles en los primeros días de las Fiestas de San Fermín 2018 en protesta por la condena decretada por la Audiencia Provincial de Navarra. “No vamos a renunciar a la calle, por ello las mujeres de Pamplona hemos rechazado propuestas venidas de fuera, como la de no asistir a la fiesta o vestir de negro”, expresó una de las asistentes a las movilizaciones.

A los pañuelos rojos, tradicionales de la celebración, se sumaron los de color morado que usan las mujeres asistentes a las fiestas en forma de protesta a las agresiones sexuales. Grupos defensores de los derechos de las mujeres aseguran que Pamplona ha liderado muchas iniciativas contra la violencia machista, por lo que defenderán el derecho de la mujer a disfrutar de las fiestas y los espacios de la misma manera en que los hombres.

Además, el Ayuntamiento puso la app AgreStop para denunciar cualquier agresión de forma inmediata durante las fiestas de San Fermín con un sistema de geolocalización incluida. “Es muy triste que tengamos que usar una aplicación así”, lamenta una de las jóvenes que acudió a las fiestas.

En la plaza del Castillo, ubicada en el centro de Pamplona, instalaron una carpa en la que informan sobre agresiones y violencia hacia la mujer. También se reparten botones con la mano roja, un símbolo de la lucha contra la violencia machista que durante estos días tiene su epicentro en las fiestas de San Fermín.