El municipio que cambia los fusiles por las palas

1 de junio del 2019

En un rincón del Urabá, habitantes y exguerrilleros le dan un aire de paz a Colombia.

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Elizabeth Yarce, Oficial de Información Pública, Misión de Verificación de la ONU, regional Medellín.

Con el primer rayo de sol, Alberto Luis Rodríguez alista pica y pala, sombrero, botas machita, un morral y cantimplora. Después de comer un desayuno bien “trancao” comienza una marcha de 2 kilómetros hasta la entrada a la vereda San José de León, en Mutatá, en la región de Urabá, Antioquia, a 230 kilómetros de Medellín. La meta: terminar la construcción de una placa huella en la que trabaja con otros 40 excombatientes de Farc dentro de su proceso de reincorporación.

Antes de salir a la obra, ya está despierto Martín de Jesús, su primer hijo, quien nació el pasado 14 de abril de 2019 en una clínica de Apartadó -a una hora y media de Mutatá- y está listo para tomar la leche del seno de su madre. “El tiempo me ha pasado muy rápido… Una de las cosas que no tenía era esa visión de ser padre porque, de todas maneras, eso no se podía si uno estaba movilizándose de un lado para el otro. Gracias a Dios se dio este proceso y estamos acá”, dice el hombre de 28 años, en proceso de reincorporación, luego de una década en el monte, como guerrillero.

La sonrisa de Martín de Jesús, mantener un hogar, estudiar y construir una casa, son ahora las prioridades en la vida de Alberto Luis. Por eso, madruga con el resto de los reincorporados a trabajar en la construcción de la vía rural desde el casco veredal hacia la salida a la troncal Medellín-Turbo -financiada por la Alcaldía de Mutatá- que beneficiará a la comunidad y facilitará el transporte y la comercialización de productos de la zona. “La Alcaldía pone la maquinaria y los materiales y nosotros nuestra mano de obra, sin ningún costo”, explica Alberto Luis.

La Gobernación de Antioquia financiará otro tramo de vía asfaltada por 2 km más para completar el acceso desde la troncal a la zona veredal.

Elizabeth Yarce, Oficial de Información Pública, Misión de Verificación de la ONU, regional Medellín.

Nos han dado esta tierra

El Área de Reincorporación de San José de León fue la primera que se conformó en el país, tras el cierre (por decreto del Gobierno) del Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación -ETCR- de Gallo, en Tierralta, Córdoba, en junio de 2018.

En Gallo, la tierra se resistía a producir. Esto hizo que, por iniciativa propia, 45 excombatientes de Farc y sus familias se trasladaran a una finca en Mutatá con el acompañamiento del Gobierno nacional, las autoridades locales, el PNUD y la Misión de Verificación de la ONU en Colombia. Este espacio está ubicado entre los territorios de los indígenas embera katio en la Serranía de Abibe, lo bordea el río La Fortuna y es rico en flora y fauna.

“Hicimos una vaca colectiva con los recursos de la renta mensual para comprar las hectáreas que habitamos”, precisa Alberto Luis Rodríguez.

Se trata de un predio de 18 hectáreas. Adicionalmente está en proceso de adquisición uno contiguo de 29 hectáreas que sería utilizado para el desarrollo de iniciativas productivas (Piscicultura).

Elizabeth Yarce, Oficial de Información Pública, Misión de Verificación de la ONU, regional Medellín.

La vocación de trabajo de los excombatientes ha motivado apoyos: La Misión de Verificación de la ONU, PNUD y el Gobierno de Suecia respaldan un proyecto de acueducto comunitario en el que también se espera involucrar un batallón de ingenieros del Ejército quienes prepararán las fosas donde irán los tubos del desagüe. Para este fin, la Misión de Verificación de la ONU apoyará con USD 18.000 .

De otro lado, la Agencia de Reincorporación y Normalización -ARN-, La Unión Europea, el Fondo Europeo para la Paz, el Gobierno de España, el País Vasco y Farc -a través de Ecomún- avanzan en una iniciativa sostenible denominada “Comunidades de economía solidaria” con énfasis en piscicultura y cooperativismo. La inversión total para este último proyecto supera los 9 millones de euros y tiene un plazo de ejecución de 30 meses.

La idea es beneficiar, no solo a los exguerrilleros, si no las 120 personas que habitan el territorio, varios de ellos familiares de quienes están en reincorporación.

“El cambio de vida fue grande. Aquí ya estamos estudiando con la UNAD y SENA y nos dedicamos a la construcción, a ser productivos — expresa Ferley Rodríguez, excombatiente de Farc, representante de la Cooperativa La Fortuna a la que pertenecen los reincorporados en San José de León—”.

“Estamos haciendo esta placa huella, una casa modelo para el turismo, las casitas para nosotros vivir, las piscinas para los peces y hasta la escuela, aunque aún no tiene paredes ni piso, al menos los niños pueden ir a las clases. Todo esto con la renta básica que nos da el Gobierno y apoyos de las organizaciones con las que estamos trabajando”.

Y el progreso se puede apreciar en piscinas colectivas para la cría de tilapia, bocachico y cachama; 45 casas de madera y una caseta comunitaria construidas por ellos mismos; vías de acceso; un proyecto turístico, un vivero, galpones de pollos y cultivos de yuca y plátano, un restaurante y varias tiendas administradas por mujeres, entre otras iniciativas.

De esta manera, en San José de León hay identificadas 21 iniciativas productivas entre colectivas e individuales, las cuales 17 pertenecen al sector primario (agropecuario) y 4 al sector de servicios.

El sonido del río

Maribel Rodríguez, presidenta de la Junta de Acción Comunal de San José de León, ha caminado bastante como desplazada por el conflicto. Ahora, está en su tierra. Ella, al igual que muchos habitantes de la vereda, tiene esperanza de que a la par con la reincorporación de los exguerrilleros, avance el desarrollo para la comunidad.

“Se está dando un proceso muy bonito. La violencia no permitió el desarrollo, porque no se podía construir, había miedo, no veíamos mucho trabajo del Estado y teníamos miedo. Ahora que sentimos paz queremos que esto funcione”, dice la mujer que trabaja ahora en el proyecto turístico que emprendieron los excombatientes”. Tiene una meta: “una vida digna a los hijos, educarlos”, agrega.

Ella es tesorera del proyecto mientras los reincorporados trabajan en la construcción de una casa modelo que quieren poner a funcionar como un ecohotel. “Sería un hotel de descanso, no de rumba ni eso, si no para que la gente venga y escuche el sonido del río, hacer caminatas, enseñar a preservar la naturaleza —comenta Maribel—. Esto antes era un monte, un pedrero muy feo, maluco, y como ven se le ha dado una transformación muy bonita”.

Elizabeth Yarce, Oficial de Información Pública, Misión de Verificación de la ONU, regional Medellín.

Ahora, explica, requieren apoyos para formarse como guías turísticos, manejo de ecosistemas, distribución de recursos, hotelería. “Estamos pendientes de apoyo de Ministerio de Turismo y creo que también el SENA nos podría ayudar”, añade.

Porque según Maribel, esta tierra es una riqueza que estaba escondida. “Mire, es que esto es único. Antes de la cascada el agua es tibia. Después de la cascada es fría. Entonces queremos que esto sea turístico pero que se preserve la naturaleza y generar empleos para muchos campesinos de por aquí”.

Un rincón para aprender

La docente Mery Laura Guidos Ríos se seca la frente mientras escribe en el tablero, espanta los bichos y se limpia el polvo. Los niños y niñas tratan de concentrarse en medio de la humedad y del calor. Así es la escuela en la que tienen sus clases 23 niños y niñas de primaria, con edades entre 5 y 15 años. Es una estructura tipo kiosco, con techo de zinc y una estructura de madera, sin paredes ni piso. Hay pupitres y mucho deseo de aprender.

“Los excombatientes, la mayoría padres o familiares de los niños, han adecuado este espacio para que sus hijos puedan estudiar. Pero se necesita un sitio más agradable para las clases —dice la profesora—. Sin embargo, requerimos que los niños aprendan y por el calor, a veces les queda difícil concentrarse. Creo que si el Gobierno u otra entidad nos da una manito con la escuela, el proceso de aprendizaje sería más efectivo”.Los estudiantes hacen parte del proyecto Escuela Nueva, pero tampoco cuentan con materiales didácticos.

“Pese a ello, lo más lindo es que ellos quieren salir adelante, quieren saber muchas cosas del mundo que los rodea y para eso estamos nosotros”, indica.

Huevo y pescado para Urabá

Cuando llegaron a San José de León, tras ser capacitados por el SENA, cada semana durante dos meses sobre el manejo y administración del negocio de gallinas ponedoras y pollos de

engorde, el colectivo designó un grupo de 7 personas para que administrara una iniciativa de pollos de engorde y gallinas ponedoras.

Actualmente se está produciendo y vendiendo 160 cartones de huevos mensuales (6.500 COP / cartón), así como 45 gallinas. El proyecto está gestionado con donaciones de gobierno sueco, contribuciones individuales a partir de la renta básica y gestión con entidades como SENA.

Ahora, el propósito ha cambiado: “Se requiere apoyo en la comercialización e identificación de aliados comerciales y la consolidación de marca y comercialización a un nivel local más amplio”, dice Ferley Rodríguez.

Elizabeth Yarce, Oficial de Información Pública, Misión de Verificación de la ONU, regional Medellín.

Sin embargo, los excombatientes le tienen más fe al pescado, gracias a una iniciativa de nueve estanques para la producción de tilapia roja, cachama y bocachico. “Este proyecto tiene una capacidad de 15.000 animales y hemos sacado 400 a 500 kilos que estamos comercializando aquí en la parte local. Tenemos unos clientes que son los que venden a los casinos, otro que directamente lo llevan para restaurantes e incluso para el consumo dentro de la comunidad”.

Desde la Misión de Verificación de la ONU se realiza un trabajo proactivo de acompañamiento y seguimiento a la reincorporación en la zona desde sede subregional de Apartadó, adscrita a la Oficina Regional en Medellín.

“La Misión de Verificación de la ONU reconoce y valora la participación significativa del Gobierno de Colombia, cooperación internacional, y especialmente de los mismos excombatientes de Farc que colectivamente han adelantado un trabajo que ha abierto posibilidades de desarrollo para los territorios y está fortaleciendo el proceso de reincorporación y la construcción de paz”, expresó Francesc Claret, jefe de la Oficina Regional en Medellín de la Misión de Verificación de la ONU.

En San José de León se construye, con pala, pica y azadón una nueva historia que resume Alberto Luis Rodríguez, refiriéndose a su hijo Martín de Jesús: “Yo para mi hijo sueño lo mejor, que tenga un futuro, que nos dejen trabajar y poder verlo crecer”.

Por Misión de Verificación de la ONU

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