Un ‘cáncer’ que solo ataca a los músicos

7 de julio del 2016

Álvaro Rodríguez, víctima de esta enfermedad, creó una fundación para ayudar a otros artistas.

Un ‘cáncer’ que solo ataca a los músicos

¿Qué pasaría si está tocando su piano y de un momento a otro sus dedos quedan rígidos o se encorvan, pero de inmediato, usted reacciona, coge algún objeto y vuelven a la normalidad? Posiblemente sufre de ‘Distonía del Músico’, una enfermedad silenciosa, así la llaman los que la padecen. Depresión, impotencia, frustración, dudas, las sensaciones. Se conoce que la genera el pánico escénico, el estrés y la falta de medidas preventivas en la formación académica del artista.

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La distonía afecta a los músicos y les impide la correcta ejecución de sus instrumentos, son movimientos involuntarios que se generan después de un choque en donde todos los órganos y músculos que participan en la producción del sonido, dejan de funcionar. Esta afección solo se manifiesta mientras el artista está en acción.

Álvaro Rodríguez, reconocido saxofonista colombiano y con una carrera adornada de éxito, sobrelleva la alteración. De un momento a otro sus notas se silenciaron. “Mi experiencia fue vivencial, es una enfermedad que desconocíamos, fueron muchos años tocando, tenía una carrera artística ascendente”, recuerda en diálogo con KienyKe.com

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La primera manifestación de su enfermedad se dio en una de las grabaciones del programa “José Gabriel”, donde Álvaro se desempeñó como productor musical durante un tiempo, y de repente, ocurrió algo que no tenía explicación. “Debía tocar la primera nota y no salió el sonido apropiado, me derrumbé”.

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Luego de un tiempo sin entender el por qué y consultar un sin número de especialistas nacionales e internacionales, el saxofonista sacó su valentía, se puso la camiseta por su gremio y creó la Fundación “Los sonidos del Silencio”, dedicada a ayudar a artistas que, al igual que él, dejaron de hacer música y tocar un instrumento por una enfermedad que en Europa la llaman el “Cáncer del Músico”.

“Tomé la decisión de ser músico por una pasión, por un talento guardado. Yo tenía mis sueños en el baúl de mi carro, ahí siempre estaba mi saxofón y  mi guitarra, no podía renunciar a seguir desarrollando una carrera que me llenaba de alegría”, recordó con nostalgia.

Ahora, más comprometido que nunca, representa a los músicos y hace un llamado a los que padecen esta enfermedad y no lo manifiestan, a que la afronten y la traten en su fundación que, desde hace tres años, trabaja para ellos. “Mi intención es que los músicos tengan una segunda oportunidad como profesionales y este mal cese”, reitera.

En la fundación se trabaja en las áreas de salud, educación, desarrollo social y económico. También se ocupada arduamente en hacer un llamado y dar a conocer las notorias dificultades del gremio. “Hay músicos que solo viven de ser artista, es un problema grande al que no se le ha trabajado y el Gobierno no le ha dado la importancia que merece”.

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¿Cómo apoyar la fundación? Por medio de donaciones empresariales o particulares, de entidades gubernamentales, de ONG, fundaciones nacionales e internacionales y el aporte de bienes muebles e inmuebles para la operación de la fundación y la creación del centro de rehabilitación.

Su destacada vida artística 

A los 33 años renunció a su carrera hotelera, donde duró más de una década gerenciando, y constituyó la empresa Saxo Producciones,  un motivo para poder dedicarse a la música y ensayar qué pasaba con su carrera artística. Dentro de su experiencia más destacada está la presentación en la cena de Gala en Cartagena, ofrecida al expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton, con quien interpretó a dúo su saxofón, una experiencia que recuerda con orgullo. Desde ese entonces fue catalogado como el “Saxo Presidencial”, así lo conocen sus colegas.

Asimismo, trabajó de la mano en la producción de su cuarto trabajo discográfico con el maestro Armando Manzanero y tocó durante un tiempo en Europa y Berlín, un mercado que siempre soñó conquistar.

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