El laboratorio espacial chino que cayó a La Tierra

El laboratorio espacial chino que cayó a La Tierra

2 de abril del 2018

El laboratorio espacial chino Tiangong-1 entró prácticamente desintegrado a la Tierra, después de haber estado en órbita hasta el domingo, pero fuera de control, los expertos calculaban que amenizaría en el Atlántico sur, frente a la costa de Sao Paolo, en Brasil, pero lo cierto es que cayó al noroeste de Tahití, cerca del depósito submarino de chatarra espacial.  

En la última semana la NASA y ESA habían seguido de cerca la trayectoria del laboratorio espacial chino Tiangong-1, que desde 2016 orbitaba descontrolado alrededor de la Tierra. 

Sin embargo, todo estuvo bajo control, cuando la nave entró a la atmósfera antes de lo que se tenía previsto y no provocó daños ni materiales ni a humanos. El Tiangong-1 pesaba 8 toneladas y era del tamaño de un bus, y cayó a tierra a 26 mil kilómetros por hora. EL laboratorio había sido abandonado y era de esperarse que no aguantaría un retorno a la Tierra, según los expertos.

A las 8:15 horas de Pekín, China, el laboratorio espacial entró en la atmósfera, según un comunicado de la Oficina de Ingeniería Espacial Tripulada de China (CMSEO). El artefacto espacial cayó en la “región central del Pacífico sur y el laboratorio quedó prácticamente calcinado en la atmósfera, según el análisis y vigilancia del Centro de Control Aeroespacial de Pekín y de otras organizaciones competentes”.

Científicos, aficionados y medios de comunicación siguieron el acontecimiento a través de cuentas de Twitter.

La red de radares y sensores espaciales de Estados Unidos siguió minuciosamente la trayectoria y eventual caída del laboratorio sobre el Pacífico, y aseguró que el amenizare había ocurrido un minuto más tarde que lo indicado por el Centro de Control Aeroespacial chino, muy cerca del área del Pacífico donde las agencias espaciales hacen que los artefactos ingresen a su regreso de manera controlada a la Tierra.

Jonathan McDowell, astrónomo del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, dijo que durante su trayectoria el Tiangong-1 pasó sobre las ciudades Piongyang, en Corea del Norte, y Kioto, en Japón.

“La gente habría querido ver la entrada del Tiangong-1, y hubiera sido divertido verlo. Lo bueno es que no causó ningún daño cuando descendió y eso es lo que nos gusta”, dijo McDowell.

Los responsables de la agencia espacial china habían explicado que el artefacto no caería sobre zonas pobladas. Además, desde la CMSEO indicaron que “la probabilidad de que un ser humano sea golpeado por un objeto espacial de más de 200 gramos es de una entre 700 millones”.

La tecnología y los secretos que el Tiangong-1 llevaba a bordo quedaron incinerados o a buen resguardo en el fondo del océano. Se trataba de la primera estación espacial que China puso en órbita, el 29 se septiembre de 2011. A 300 kilómetros de altura, sirvió, según el Gobierno de Pekín, para realizar ensayos médicos y para probar tecnologías que usarán en su futura estación espacial, prevista para quedar terminada en 2022.

Por la nave pasaron seis astronautas, entre ellos dos mujeres, y se llegó a grabar desde allí una serie que fue emitida por la televisión china.

Una de las astronautas, Wang Yaping, en junio de 2013 impartió una clase sobre física a bordo de Tiangong-1, que fue dirigida a un grupo de estudiantes que siguieron la clase desde la Tierra, una iniciativa para inspirar el interés del público por la ciencia y la exploración espacial.

Este laboratorio espacial se acopló con éxito a las naves Shenzhou-8, Shenzhou-9 y Shenzhou-10. El 16 de marzo de 2016, sin embargo, el laboratorio quedó fuera de control. Seis meses después Pekín puso en órbita al reemplazo, el Tiangong-2.

La nave espacial Tangogn-1 fue enviada el 29 de septiembre de 2011 desde el centro de lanzamiento de satélites Jiuquan, China. Su nombre significa palacio celestial-1 y fue usado para probar tecnologías de encuentro y acoplamiento entre naves espaciales, así como para acumular experiencia que allane el camino para que el gigante asiático se convierta en el tercer país del mundo en construir una estación espacial.

“El importante papel de Tiangong-1 será recordado en la historia espacial de China, ya que nos ayudó a acumular una valiosa experiencia para la construcción de la futura estación espacial”, ha subrayado Huang Weifen,  jefe de diseño del Centro de Astronautas de China.