Se le acabó la fiesta a Emilio Tapia

Se le acabó la fiesta a Emilio Tapia

27 de julio del 2012

La Fiscalía no pidió la medida de aseguramiento en su contra. Pero el juez 60 de Control de Garantías ordenó enviar a Emilio Tapia a la cárcel. Todo ocurrió en la audiencia de imputación de cargos, donde el ente acusador afirmó que él fue intermediario entre contratistas y servidores públicos para que se repartieran comisiones derivadas de contratos con el Distrito.

Tapia también firmó contratos a través de empresas de su propiedad, donde su nombre no aparecía. La Fiscalía le imputó los cargos de celebración indebida de contratos, concierto para delinquir y cohecho. Tapia fue enviado a un centro carcelario porque el juez considera que es un peligro para la sociedad.

Atrás quedaron las épocas de rumba, mujeres, gastos desmesurados y de grandes eventos equinos donde se hacía notar. A Tapia, por ejemplo, le gustaba que lo reconocieran por ser el propietario de una yegua llamada Fogata del Arco, avaluada en unos 800 millones de pesos.


Una de las pasiones de Emilio Tapia era su yegua, Fogata del Arco, avaluada en 800 millones de pesos.

Esta Yegua le otorgó el prestigio en el mundo equino. Tapia la compró al criadero La Caprichosa en 300 millones. La yegua no es un animal cualquiera: este año fue Campeona Nacional Reservada en la modalidad de trote y galope en la Feria Nacional, que se realizó en Girardot a finales de febrero.

Su otra pasión eran los viajes, la ropa de lujo y las fiestas en sitios de renombre en Bogotá. La última vez que se le vio bien acompañado fue en la discoteca Matilde Lina con su ex novia Eileen Roca. Acostumbraba alquilar avionetas para que lo llevaran a distintas ciudades del país y el exterior. Fue allí donde se encontró en muchas ocasiones con los empresarios Nule, con el abogado Álvaro Dávila, comprometido también en el carrusel de la contratación, y con los hermanos Iván y Samuel Moreno, quienes le abrieron el camino para que se convirtiera en un contratista del Estado e hiciera crecer su patrimonio a punta de negocios poco claros.


Emilio Tapia logró su poder en el Distrito durante la administración de Samuel Moreno.

Solía usar ropa de lujo y costosos accesorios: vestidos Valentino, relojes Rolex, mancornas Bulgari, corbatas Gucci y zapatos Prada.

Tapia nació en Sahagún (Córdoba) y de allí salió con las manos vacías hace pocos años. Llegó a Bogotá y durante la administración de Samuel Moreno se metió en el mundo de la construcción, sin ser constructor, y llegó a tener tanto poder en el Distrito, que incluso ponía y quitaba personal en cargos importantes.

Desde este viernes, Tapia pasará sus días en la cárcel La Picota, un lugar a donde fueron a parar sus antiguos socios, Miguel, Manuel y Guido Nule.

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