El segundo día del Papa Francisco en Bogotá

Foto: Efraín Herrera / Presidencia de la República

El segundo día del Papa Francisco en Bogotá

7 de septiembre del 2017

Cuando tenía 75 años, y aún era el Obispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio pensaba retirarse. Apenas un par de años después recibió la responsabilidad más grande de la cristiandad: ser el Papa Francisco. Y él estaba pensando en descansar. Ya no iba a poder. Pero su ministerio le rejuveneció el cuerpo y el alma, y le dio, además, una fuerza casi que sobrehumana para resistir larguísimas jornadas. Lo que hizo hoy en Bogotá es una clara prueba de esa resistencia. Y apenas empieza su recorrido por este país.

Antes de las 7 de la mañana, Su Santidad ya estaba de pie, listo para la maratónica jornada del día.  A las 8, a borde de un sencillo, Chevrolet Sail, Francisco hizo el recorrido hasta la Casa de Nariño donde lo esperaba la reunión con el Presidente Santos.

“Gracias Su Santidad por venir a acompañarnos en este momento único de la historia de Colombia. Sobretodo Gracias Su Santidad por venir a esta tierra fértil y hermosa… a dar con nosotros el primer paso hacia la reconciliación. De nada vale silenciar los fusiles si seguimos armados en nuestros corazones. De nada vale acabar una guerra si a{un nos vemos como enemigos. Tenemos que reconciliarnos. Necesitamos ser capaz de perdonar y pedir perdón. Necesitamos   reconciliarnos con el medio ambiente, que es nuestra casa común. Esperamos que se abra el corazón de los colombianos a la paz que viene de Dios. Queremos reconciliarnos y aceptar al otro”, fueron las palabras del Presidente.

“Quiero saludar a todo el pueblo Colombiano. Vengo a Colombia siguiendo la huella de mis antecesores; y compartir el don de la fe y la esperanza que palpita en el corazón de todos. Sólo con fe y esperanza se pueden superar las dificultades del camino y así construir un país para todos. Colombia es rica por la calidad humana de sus gentes, hombres y mujeres de espíritu acogedor y bondadoso, hombres con valentía. La búsqueda de la paz es un trabajo que exige el compromiso de todos; que nos pide no decaer en los esfuerzos de construir la unidad de la nación. Andar el camino lleva su tiempo. Es a largo plazo. Cuánto más difícil sea el camino más empeño debemos poner en reconocer al otro. no es la ley del mas fuerte sino la fuerza de la ley. Se necesitan leyes justas que ayuden a superar los conflictos que han desagarrado esta nación. Sólo así se sana de una enfermedad que vuelven frágil e indigna a una sociedad. No olvidemos que la iniquidad es la raíz de los males sociales. Los animo a poner la mirada en todos los que son marginados y excluidos de la sociedad. Todos somos importantes”, dijo el Pontífice.

“La Iglesia en fidelidad a su misión está comprometida con la paz. No podemos dejar de darle importancia a la familia, lugar en el que se aprende a convivir. Les pido que escuchen a los pobres. En ellos se aprenden verdaderas lecciones porque ellos que entre cadenas gimen sí que comprenden las palabras del que murió en la cruz.”  

“Están presentes en mis oraciones. Rezo por ustedes, y por el presente y el futuro de Colombia”. 

El Papa Francisco frente a los jóvenes

Luego de una reunión bilateral como jefe de Estado, el papa, salió en el Papamóvil rumbo a la Catedral, en donde cumplió la tarea de encontrarse con la Virgen. Después de la oración, antes que fueran las 11 de la mañana, salió al balcón del Palacio cardenalicio y le habló a los miles de jóvenes que lo esperaban en la Plaza de Bolívar.

Esto nos dijo: “Al entrar a una casa digan que descienda la paz sobre esta casa. Hoy les digo La paz con ustedes. Quise venir hasta aquí como peregrino de paz y esperanza. Vengo también para aprender de ustedes, de su fe, de su fortaleza. Han vivido momentos difíciles y oscuros pero el Señor está cerca de ustedes. El Señor no es selectivo. El señor abraza a todos. Y todos somos importantes y necesarios para Él. Dios nos ama con amor de padre y nos anima a buscar la paz”. 

“Ustedes jóvenes han venido de todos lados del país. En este día les digo mantengan viva al alegría: es signo del corazón joven que ha encontrado a Dios. Y sis ustedes mantiene en ese corazón. Cuiden la alegría. El fuego del amor de Jesús es suficiente para incendiar el mundo entero. No le tangan miedo al futuro. Atrévanse a soñar a lo grande. no se metan en el chiquitaje. No tengan juego rastrero”.

“Dejen que el sufrimiento de sus hermanos colombianos los abofetee y los movilice. Ayúdenos a no acostumbrarnos al dolor y al abandono”. 

“Su juventud los hace capaces de perdonar. Miran adelante sin el lastre del odio. Que sus ilusiones oxigenen Colombia. No tengan miedo. Ustedes son capaces de descubrir la Colombia profunda. Ustedes tienen el poder para construir la nación que siempre hemos soñado. Los jóvenes son la esperanza de Colombia y de la Iglesia”.

La misa más grande que ha visto Colombia

La cifra no es unánime, pero se calcula que más de un millón de personas asistieron a la Eucaristía que Francisco dio en el Parque Simón Bolívar. Nadie, a excepción quizás de sus antecesores que también vinieron, había tenido una acogida de ese nivel: imponente, amable, apoteósica. Increíble. Ni un deportista, ni un músico, ni un político. Nadie.

A las 12 de medio día, Su Santidad volvió a la Nunciatura. Almorzó y tomó un descanso. A las 3 salió para el Simón Bolívar. La agenda se seguía con una puntualidad impecable. Así, a las 4:40 p.m empezó la misa.

“Aquí (en Bogotá y en Colombia) se encuentran multitudes anhelantes de una palabra de vida, que ilumine con su luz todos los esfuerzos y muestre el sentido y la belleza de la existencia humana. Estas multitudes de hombres y mujeres, niños y ancianos habitan una tierra de inimaginable fecundidad, que podría dar frutos para todos”.}, fueron las palabras de Francisco en la Homilía.

“Las tinieblas de la injusticia y de la inequidad social; las tinieblas corruptoras de los intereses personales o grupales, que consumen de manera egoísta y desaforada lo que está destinado para el bienestar de todos; las tinieblas del irrespeto por la vida humana que siega a diario la existencia de tantos inocentes, cuya sangre clama al cielo”, dijo el Papa.

“Pero como Pedro, también somos capaces de confiar en el Maestro, cuya palabra suscita fecundidad incluso allí donde la inhospitalidad de las tinieblas humanas hace infructuosos tantos esfuerzos y fatigas. Pedro es el hombre que acoge decidido la invitación de Jesús, que lo deja todo y lo sigue, para transformarse en nuevo pescador, cuya misión consiste en llevar a sus hermanos al Reino de Dios, donde la vida se hace plena y feliz”.

Foto: presidencia

Pasadas las sies de la tarde, en medio de los miles que lo han seguido y acompañado durante estos dos días, el Papa, salió del parque y en carro cubierto llegó hasta la Nunciatura. Antes de que se fuera a descansar, escuchó un coro de jóvenes y a unos niños con discapacidad que le entregaron unas palabras. “Todos somos vulnerables” y “recen por mí”, dijo antes de retirarse. Mañana lo espera Villavicencio.