De tener una pena de amor a matar a Osama Bin Laden

De tener una pena de amor a matar a Osama Bin Laden

7 de noviembre del 2014

Robert O’Neill, cuya identidad durante años fue mantenida en secreto por el gobierno de Estados Unidos y que hace unas horas se dio a conocer en los medios de comunicación a nivel mundial, fue el encargado de dar el disparo que acabó con la vida de Osama Bin Laden.

Miembro del grupo de las fuerzas especiales Navy SEAL, que en 2011 efectuó el operativo final contra el líder de Al-Qaeda en Pakistan, contó detalles sobre el golpe y lo que fue su vida después, en una entrevista con el diario The Washington Post.

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O’Neill, de 38 años y con más de 16 en el servicio, confesó que su amor por el ejército y su sueño de ser militar comenzó luego de un desencanto amoroso cuando era joven y por su afición a la caza. De allí tal vez viene su precisión para disparar a objetivos en movimiento.

La historia del secreto revelado comenzó hace un par de meses cuando en bases militares, e incluso en el Capitolio, varias personas lo felicitaron personalmente por su acción, lo que hizo que pensara en dar a conocer la historia. Hace unos días, exintegrantes de este escuadrón, en protesta con la decisión de O’Neill de contar detalles del operativo y su identidad en varias entrevistas con canales y periódicos de Estados Unidos filtraron su identidad, lo que obligó al soldado a adelantar sus planes y contarlo todo en la entrevista con el Washington Post.

El 2013 la revista Esquire quiso contar la historia, pero O’Neill no estuvo de acuerdo con revelar su nombre.

Rob Oneill

Cuando era un adolescente aficionado a la caza

El operativo contra Bin Laden se llevó a cabo en Pakistán el 2 de mayo de 2011. O’Neill tuvo un pensamiento sombrío: “No creí que fuera a sobrevivir”, contó en su entrevista con el diario añadiendo que “era el primero que iba a ver lo que había en la habitación de Bin Laden cuando tumbáramos la puerta, no había más tiempo y cualquier decisión en ese momento tenía que tomarse en segundos”.

El presidente Barack Obama dio así la noticia de la caída de Bin Laden: “Estados Unidos ha llevado a cabo una operación que mató a Osama bin Laden, el líder de al-Qaeda y un terrorista que es responsable por el asesinato de miles de hombres inocentes, mujeres y niños”.

Estando en posición y luego de tirar la puerta, O’Neill vio al hombre que ordenó el ataque terrorista que cambió la historia del mundo y que lo convirtió en el objetivo número uno de todo un país. Dice O’Neill que Bin Laden era “un poco más grande de lo que me lo imaginaba, usaba una de sus mujeres como escudo y una gorra que al final terminó en el piso”.

Fueron segundos, pero tal vez para él horas, los que tuvo para tomar la decisión de dispararle dos veces en la frente. En su entrevista con el Post contó que a pesar de oprimir dos veces su arma, con la primera bala el sujeto cayó y murió al instante.

“Después de verlo en el suelo muerto, los otros agentes tomaron varias fotos y agarraron  lo que más pudieron como evidencia y prueba de lo que hubiera allí. Conducimos a las personas que estaban vivas a la frontera de Pakistán con Afganistán, para evitar un enfrentamiento con fuerzas locales pro Al-Qaeda”.

Luego, ya de regreso a la base y con la satisfacción del deber cumplido, viendo el parte oficial del presidente Obama en televisión, con el cuerpo de Bin Laden en un cuarto al lado en una bolsa, miró la pantalla y terminó el sándwich que estaba comiendo.