Sólo esta azafata sabe lo que es sobrevivir a una caída de diez kilómetros

Sólo esta azafata sabe lo que es sobrevivir a una caída de diez kilómetros

26 de julio del 2014

El 26 de enero de 1972, a las 4.00 p.m., un avión DC-9 de la aerolínea yugoeslava JAT Airways surcaba los cielos del este de Europa en dirección a la ciudad de Zagreb (Croacia). En la aeronave viajaban 23 pasajeros, además de cuatro tripulantes. De un momento a otro, después de pasar por Hermsdorf, en el este de Alemania, la nave se rompió en dos pedazos luego de que ocurriera una explosión en la bodega delantera. El piloto trató en vano de controlar el avión, que cayó en picada a 10.160 metros de altura y se destrozó en pedazos al chocar contra una montaña de una villa llamada Srbská Kamenice, en la antigua Checoslovaquia.

Cuando los rescatistas llegaron, se inició la búsqueda de sobrevivientes en medio de los fierros ennegrecidos del avión. Había cadáveres diseminados aquí y allá. Nadie podría imaginar encontrar a alguien vivo; sin embargo, contra todos los pronósticos, a la altura de la mitad del avión yacía una mujer joven de pelo rubio cuyo tronco se asomaba por una grieta del aparato. Estaba gravemente herida pero tenía la suficiente energía para lanzar alaridos de dolor. Sobre su cuerpo, yacía el cadáver de una mujer. De inmediato fue conducida al hospital de Praga donde le diagnosticaron fractura de cráneo, hemorragia cerebral, múltiples fracturas en ambas piernas y tres vértebras rotas.

Azafata Vesna Vulovic

La mujer, de 22 años, era Vesna Vulonic: la única sobreviviente del accidente. De inmediato la noticia de la joven que había logrado salir con vida se esparció por medios de comunicación de todo el mundo, que calificaron el hecho como milagroso. Mientras tras las ventanas del hospital de Praga el rostro de la azafata rubia aparecía en todos los noticieros, Vesna permanecía inconsciente en una cama, bajo el cuidado de varios especialistas.

Dos semanas después, más recuperada, Vesna leyó en un periódico lo que había ocurrido. No entendió nada y entró en estado de pánico, pues lo último que recordaba eran los instantes en que los pasajeros estaban abordando el vuelo. Nada más.

La recuperación fue lenta y dolorosa. Vesna tuvo que someterse a dos cirugías para recuperar la movilidad de sus piernas. Poco a poco fue alejándose cada vez más de la muerte. Al parecer, la joven se salvo morir gracias a que un carrito de los que usan para repartir las comidas, la aprisionó evitando que la fuerza de la caída la lanzara hacia afuera.

Cuando la joven dejó el hospital y regresó a Yugoslavia, fue recibida  con honores por el mariscal Tito, quien por entonces era el primer ministro. Vesna era una celebridad. Además, el libro Guinness Records la reconoció como la persona que ha sobrevivido a la caída libre de mayor altura. Paul McCartney le entregó el premio en una ceremonia que se llevó a cabo en Londres.

Cuando se hubo recuperado por completo, Vesna regresó a la aerolínea. Increíblemente, quería volver a volar, acaso porque no tenia ningún recuerdo doloroso del accidente.  No obstante, los directivos de la empresa le asignaron un puesto en las oficinas y jamás volvió a su trabajo anterior.

Azafata Vesna Vulovic

Según la hipótesis oficial, el accidente fue un atentado de un grupo separatista croata. Durante muchos años se creyó como cierta esa versión, sin embargo quedaron muchas dudas sobre la misa, entre otras cosas porque jamás encontraron la caja negra del avión. Años más tarde, en 2009, un grupo de periodistas checos y alemanes realizaron una investigación basada en documentos desclasificados que arrojó como resultado una versión distinta  de la oficial, según la cuál el avión habría sido derribado por error por aviones cazas del fuerza aérea checoslovaca.  El hecho, entonces, guarda ciertas semejanzas con el de la caída del avión de Malasyan Airlines, derribado por misiles en Ucrania.

En cuanto a Vesna, es divorciada, vive rodeada de gatos, estuvo a punto de ser detenido cuando se opuso al gobierno de Milosevic y aún da entrevistas sobre aquel día en que salvó un milagro.