La obra de teatro que enfureció a los guardias del Inpec

La obra de teatro que enfureció a los guardias del Inpec

2 de marzo del 2016

Por @Julieth_DC

Recientemente hubo un revuelo en los medios porque a la actriz, Johana Bahamón, la habían declarado objetivo militar por su trabajo con presas a través de su Fundación Teatro Interno.

Todo se debió a que una guardiana del Inpec estaba en descontento con el contenido de la pieza teatral ‘Yo soy Antígona’,  escrita por la cofundadora de la Fundación y profesora de actuación , Victoria Hernández.

Pero ¿qué es lo que tiene esta obra que tiene tan molestos a a los guardias del Inpec? KienyKe.com habló con Victoria Hernández. La actriz explicó el sentido de la obra y habló de la importancia del trabajo teatral con las reclusas.

Para empezar cabe destacar que la obra está basada en la tragedia griega de Sófocles ‘Antígona’. La obra habla del drama que las reclusas viven en la cárcel: los abusos de poder por parte de la guardia y violación de los Derechos Humanos, también se incluyen los momentos de soledad, abandono familiar, rechazo social y culpa que sienten las internas.

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Censura a la libertad de expresión y abuso de poder

“Hay tres cuadros que hablan de maltrato y abuso de poder. Hay un momento en la obra que ya no se sabe que es ficción y que es realidad, cuales son los guardias de Grecia y los guardias del penal. Se denuncian cosas que pasan dentro de la cárcel que para nadie es un secreto que pueden llegar a haber hasta torturas, eso es lo que les molesta, que se pongan esas cosas en el escenario” comenta Victoria.

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Además se hace la pregunta: “¿Si no se denuncian en el escenario entonces dónde? Miles de denuncias que se ponen al comité de Derechos Humanos se quedan en el aire, entonces ¿dónde pueden estas mujeres hablar de eso, ahí en el escenario es donde son libres?”

Para la actriz y profesora actoral, el teatro es el único espacio de la reclusión donde se defiende el derecho de la libertad de expresión. Aclara que cuando hace dos años el Inpec les pidió por primera vez cambiar el texto de la obra, ella y su compañera de trabajo, Johana Bahamón dijeron NO, así, en mayúsculas. “En el teatro la censura no está permitida”, dice.

Victoria escuchó a cada una de las reclusas y partícipes de la obra hablar de sus momentos más tristes. Miedo, soledad, alegría y dolor, fueron los sentimientos que transformó en una obra de teatro. “Se hizo catarsis”, dice.  Fueron “gritos entregados” que con su experiencia actoral convirtió en dramaturgia y poesía.

Victoria considera que los guardianes que están en contra la obra, son los que sienten identificados. “Porque son abusadores, en especial la guardiana que declaró a Johana objetivo militar”. Para Victoria esto es una “pataleta” y pregunta: “¿Qué diferencia hay entre el comportamiento de esta guardiana y el comportamiento delictivo de los presos?”

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Pese a las amenazas de las que se habla, Hernández dice que han recibido cartas de apoyo de otros guardianes que no están en contra de la actividad teatral: “¿Por qué hemos recibido varias cartas de apoyo de otros guardianes? Porque los que no tienen ese tipo de comportamientos sienten que esta obra les ayuda a sensibilizarse frente a la población carcelaria” agrega.

“El teatro mantiene al espíritu siempre libre”

Aunque les han pedido cambiar el texto de la obra, las artistas se mantienen en pie frente a que no permitirán censura. Victoria recuerda el eslogan de la Fundación que dirige junto a Bahamón: “El teatro mantiene al espíritu siempre libre”.

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Victoria Hernández en compañía de reclusas. 

Para ellas, más que convertir a las presas en las mejores actrices, es más importante el cambio social de las reclusas. Hernández pone como ejemplo a la reclusa Claudia Ramírez que al principio del proyecto no podía hablar sin ponerse roja o mirar a los ojos a alguien, ahora es una de las líderes del equipo.

Resalta que se ha encontrado con personas con mucho talento. “Ahora estoy trabajando en Casa Libertad con una interna que está becada en mi Laboratorio con actores donde estudia gente famosa y no famosa. Creo que el teatro es ese verdadero espacio de inclusión. Hizo por ahí una cosita chiquita en Caracol y también otras en teatro, ahí va poco a poco”, dice.

Se siente orgullosa al decir que tienen un “montón de fans”. Se sienten contentas al recibir llamadas de personas que quieren trabajar en la cárcel. En cuanto al mundo de la televisión cuentan con el apoyo de personalidades como Marcela Carvajal, que se vinculó hace poco, Adriana Arango que estuvo también en reclusión, Angélica Blandón que está como jurado del Festival de Teatro Carcelario, Alejandro Aguilar, entre otros.

Festival Iberoamericano de Teatro

Aunque las artistas trabajan con varias prisiones, ahora están muy centradas en un proyecto muy especial.

Estas dos últimas semanas han estado visitando reclusiones de cinco regiones del país: Montería, Itagüí , Jamundí, Armenia y Cúcuta, con un jurado calificador que son la actriz Angélica Blandón, Daniel Botero que es el director del Teatro Charlot  y María Fernanda Fuentes que es la asesora del ministro de justicia.

Su objetivo es ver la mejor obra carcelaria para premiarla con una participación en el Festival Iberoamericano de Teatro, algo que le hace mucha ilusión tanto a los internos como a las actrices.

“Para estar en una cárcel solo se necesita estar afuera”

Las ganas de Johana y Victoria por ayudar a la resocialización de las internas tuvo su origen en una invitación de Bahamón como jurado de un reinado en cárcel.

Quedó impresionada con el espacio, con las mujeres que desembocó en un sentimiento fuerte por hacer algo pro ellas, unas ganas de ayudar. La actriz pidió permiso en la dirección del penal para empezar actividades teatrales con las presas y como Victoria era profesora de actuación de ella, la invitó al proyecto.

Hernández cuenta “hubo algo que me pasó a mí y fue que una vez que uno entra a la cárcel ya no quiere volver a salir, porque hay tanto por hacer, hay tanto dolor, hay tanto por sanar… es tan bonito trabajar en un centro de reclusión que ya no quise volver a salir y ahí me quedé con Johana y ahí seguimos”.

Dice, que como le ha sucedido a los reclusos, su vida también ha cambiado. “La Victoria de ahora está más libre de prejuicios, es más consciente que para estar dentro en una cárcel lo único que se necesita es estar afuera”.